diciembre 4, 2020

¿Y… el Suma Qamaña?

En este tiempo de cambio y con la ineludible tarea de su consolidación debemos afianzar el contenido ideológico de este proceso, pero lamentablemente ocurre que no estamos convencidos de la ruta que estamos recorriendo.

Hace pocos días escuché un debate entre dos connotados neoliberales y un representante del MAS; el debate quedó encerrado en el análisis desde el punto de vista de la economía liberal, todos los argumentos conocidos como: crecimiento, seguridad jurídica, inversión privada, despilfarro, apertura de la economía, etc., fueron los que guiaron las ideas.

Pero lo curioso es que no hubo ni una palabra de complementariedad, de redistribución, de comunidad productiva, equilibrio, consumo responsable, nada de lo que tiene el planteamiento de la economía del Suma Qamaña.

Me parece que el discurso despectivo que se acuñó para desprestigiar al Suma Qamaña, tuvo su efecto, me refiero a esa etiqueta del “pachamamismo” que circuló bastante y no tuvo una contundente respuesta.

El proceso boliviano tiene varios componentes que vienen de la izquierda marxista, la llamada izquierda nacional y lo más novedoso es el planteamiento del Suma Qamaña, porque plantea un cambio radical de la estructura socioeconómica de los pueblos, sobre la base de las identidades culturales. Estas identidades culturales tienen un objetivo: la descolonización.

La descolonización, en su doble proceso (individual y colectivo) atraviesa todos los ámbitos, principalmente el económico; no es el consumo ni el llamado “desarrollo” (desde el punto de vista de una historia unilineal) lo que interesa sino es la seguridad y la soberanía alimentaria y el equilibrio entre naturaleza y los seres humanos.

Debemos reconocer que la naturaleza no nos pertenece y que somos parte del ciclo de la vida, que cambia la perspectiva de la vida, regula las ambiciones individuales y pone en primera línea el interés colectivo.

Hace ya mucho tiempo que el economista Luis Razetto, señaló que es necesario incluir a los factores de producción el “factor C”: la Comunidad. Esta sugerencia es una práctica cotidiana en las culturas andinas desde hace miles de años, por supuesto que a la economía capitalista nunca le interesó ni le interesa lo concerniente a la comunidad, su centro se encuentra definido por el individuo.

Hoy, cuando se plantea la existencia de una situación mundial de Terrorismo de Estado, basado en hechos lamentables pero siempre confusos, nos toca consolidar nuestra propuesta de alteridad civilizatoria, y debemos comenzar por casa, consolidando la vigencia de otras formas de entender la economía, el Estado y la sociedad.

Los amigos marxistas han estado siempre invitados a reinterpretar a Marx desde los andes, esta invitación data del siglo pasado y así lo realizó también José Carlos Mariátegui, algunos escucharon, otros —incluidos miembros del actual gobierno—, desconocen este otro aspecto de la lucha política: la lucha ideológica.

La construcción de hegemonía para quienes creen en los cambios profundos, debe ser una tarea que tiene como única condición la solidez ideológica, el argumento teórico y un proceso pedagógico constante de la praxis.


* Camilo Katari, es escritor e historiador potosino

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