noviembre 30, 2020

Si todos fuéramos Charlie

por: Carla María Ariñez Sanjinés

Después del tiroteo contra la revista Charlie Hebdo el 7 de enero, las redes sociales se llenaron del famoso “Je suis Charlie” (yo soy Charlie) en muestra de su desaprobación con lo ocurrido y apoyando la defensa de la libertad de expresión. Poco después la red comenzó a tener algún que otro “Je ne suis pas Charlie” (Yo no soy Charlie), en reprobación a los contenidos de la revista.

Veamos un poco más a fondo la situación. Creo que todos estamos de acuerdo en defender las vidas humanas, más allá de si nos gustan sus caricaturas o no. Está claro que se condena cualquier tipo de matanza, venga de quien venga.

Ahora bien en todo el mundo se ha hablado de “libertad de expresión”. Discrepo con esta idea ya que está claro que la libertad de expresión está limitada, limitada por los grandes grupos de interés. Todos somos libres de decir lo que queramos siempre y cuando a quien ofendamos no sean los que controlan los medios y el poder. Esto se ha puesto de manifiesto el momento en que en Nantes se ha arrestado a un joven de 16 años por parodiar una tapa de la revista sobre el Corán cambiándolo por la revista en cuestión (la del tiroteo). No sólo eso, en Francia las mujeres musulmanas están prohibidas de usar el velo o burka, pero claro eso no atenta contra su libertad de expresión. Y bueno si volvemos a la revista, en 2008 despidieron a Maurice Siné por escribir una crónica ‘supuestamente’ antisemita. Está bien burlarse de los musulmanes, pero a los judíos no los toques. Como vemos se puede decir lo que se quiere, pero hasta por ahí.

No quiero detenerme mucho en el punto de la libertad de expresión, pues siento que el tema de fondo va un poco más allá. Charlie Hebdo es una muestra de la propaganda racista en Europa y el mundo que fomenta la islamofobia y la antiinmigración. Se usa la idea de libertad de expresión, pues ¿quién no quiere defender la libertad de expresión? Es como estar en contra de los derechos humanos. No nos imaginamos que nadie pueda estar en contra totalmente de los derechos humanos. Charlie Hebdo es simplemente la excusa para incrementar controles policiales con objetivos claros en contra de musulmanes y además aumentar controles migratorios (como plus).

Se está generalizando y fomentando el odio hacia musulmanes ya que como dijo Alain Touraine, en relación al atentado, vivimos en un mundo de guerra pura donde la única relación es la de amigo (gente como yo) y enemigo (el otro). A los enemigos hay que matarlos. Los amigos son aquellos que tienen mis mismos valores.

Las reacciones al respecto en Europa se pueden explicar como lo hace Boaventura en dos corrientes claras. La primera que afirma que los enemigos de nuestra civilización están entre nosotros, nos odian y comenten atentados contra nosotros y además tienen nuestros pasaportes. Para poder resolver la situación, hay que librarse de ellos. La otra sostiene que las poblaciones musulmanas son muy distintas, pero se las debe aguantar mientras sean útiles, siempre y cuando asimilen nuestros valores. Queda claro que ninguna de las dos corrientes es muy abierta y receptora con los inmigrantes, especialmente musulmanes. Y es que claro defendemos la libertad (de expresión), pero nos olvidamos completamente de la tolerancia, la igualdad o el respeto.

Y bueno en el mundo en el que vivimos se condenan las muertes de unos y las muertes de otros pasan totalmente desapercibidas. Desde el 2000 en México han muerto 102 periodistas defendiendo la libertad de expresión y en noviembre del año pasado se han asesinado a 43 jóvenes, pero eso no ha significado una manifestación masiva con mandatarios de varios países. Y que es que claro no todos somos Charlie, y menos mal.

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