diciembre 5, 2020

Rusia, entre la contención y expansión estadounidense

por: Vidal Amadeo Laime Humerez

Las protestas acaecidas en Ucrania en noviembre de 2013 por la negativa del Presidente Viktor Yanukovich de ingresar a la Unión Europea, U.E., tuvieron como desenlace el golpe de Estado gestado en su contra en febrero de 2014. Pero, esta situación de crisis política local ha adquirido una dimensión insospechada y ha desencadenado una terrible tensión a nivel internacional.

Tal es la magnitud de la crisis ucraniana que, en marzo de 2014, a los ojos del mundo, Rusia se anexionaba la península de Crimea (territorio ucraniano, cuyos ciudadanos tienen mayor adhesión a Rusia). Fue una decisión inimaginable, con consecuencias previsibles, no otra cosa sino son las sanciones impuestas desde Washington y la Unión Europea hacia Rusia. Sin embargo, no haberlo hecho hubiese significado un terrible error pues el carácter estratégico de la península es vital. La apuesta del presidente ruso, Vladimir Putin, fue muy alta, enervo los ánimos de los líderes de la Unión Europea y escandalizo la administración del presidente de EE.UU., Barack Obama.

Actualmente, las autoproclamadas repúblicas independientes de Donetsk y Lugansk (ubicadas en el este de Ucrania), desafían al actual presidente ucraniano, Petro Poroshenko, el cual ha tomado la decisión de movilizar tropas desde la capital, Kiev, hacia los lugares ocupados por los independentistas que exigen la federalización del país.

Todos estos sucesos tienen un trasfondo cuyo principal benefactor es EE.UU. La deposición de Viktor Yanukovich, la puesta en marcha de las sanciones económicas y energéticas (caída del precio del petróleo) a Rusia, tienen como móvil principal la expansión de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) en la frontera ruso–ucraniana. Lo cual, sin lugar a dudas, modificaría el tablero internacional en lo que respecta la seguridad global ya que estratégicamente Washington gozaría de una posición ventajosa de presencia militar en el Este de Europa.

Al parecer la diplomacia estadounidense quiere rememorar las tensiones vividas en la época de la Guerra Fría y procura imponer a costa de chantajes y presiones su política exterior de dominio y sumisión, la cual se apoya en argumentos que son esgrimidos por su jefe de diplomacia que ha indicado que la anexión unilateral de Crimea, el continuo apoyo a los separatistas en Ucrania, y la violación de la soberanía e integridad tienen costos. “¡Tienen costos!”

Afortunadamente Rusia no es Irak, por lo que EE.UU. no puede darse el lujo de invadir ese país sin asumir consecuencias aún mayores, por tal razón, Obama por ahora desestima una intervención militar en apoyo a Ucrania, pero no escatima esfuerzos en el apoyo logístico y armamenticio. En suma, el conflicto bélico ucraniano recién empieza, por lo que el recrudecimiento de la contienda está lejos de encontrar una solución (los independistas anunciaron esta semana la movilización de 100.000 hombres), lo cual pone en evidencia la fragilidad de la seguridad global, manipulada desde las esferas del poder estadounidense, cuya política exterior está marcada por considerarse a sí misma, el Gendarme del Mundo.

La postura de Rusia de no retroceder ante la presión internacional, es un freno ante una postura estadounidense anacrónica, ya que el mundo ha cambiado y nuevos actores, como China, ven de cerca el decurso de los acontecimientos.


* Vidal Amadeo Laime Humérez, es estudiante de la carrera de Ciencias Políticas de la UMSA

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