diciembre 3, 2020

¡Neoliberalismo, Nunca más!

por: Rider Jesús Mollinedo

El pasado 28 de agosto, el Ministerio de Trabajo, Empleo y Previsión Social y la Central Obrera Departamental de La Paz organizaron la Conferencia Departamental Sindical Neoliberalismo, Nunca más. A 30 años del D.S. 21060.

Dicho acto contó con la participación de Álvaro García Linera, Vicepresidente del Estado Plurinacional de Bolivia; Gonzalo Trigoso Agudo, Ministro de Trabajo, Empleo y Previsión Social; Gonzalo Dalence, ex dirigente de la Central Obrera Departamental y Pablo Ramos Sánchez, ex Rector de la Universidad Mayor de San Andrés y último Prefecto del Departamento de La Paz. Ellos analizaron las consecuencias políticas y económicas de la aplicación del modelo neoliberal en nuestro país, a partir de agosto de 1985, mediante el D.S. 21060, ejecutado por el gobierno del presidente Víctor Paz Estenssoro.

El evento contó con una gran concurrencia que recibió gratuitamente el cuarto texto de la Biblioteca Laboral, que contiene dos valiosos documentos que sirvieron para entender la nueva era económica que se estaba gestando en aquel entonces: Neoliberalismo versus Derecho Social (1988), del jurista Aníbal Aguilar Peñarrieta, y, El Neoliberalismo en acción (1986), del economista Pablo Ramos Sánchez.

A continuación reproducimos el prólogo del texto, por la importancia del mismo:

“El jueves 29 de agosto de 1985 fue un día nefasto para Bolivia. El gobierno del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) de Víctor Paz Estenssoro promulgó el Decreto Supremo No. 21060 que sumergió al país en una época negra y miserable.

Dictado por el imperialismo norteamericano, el neoliberalismo se impuso en Bolivia. Los partidos políticos de derecha y el empresariado privado de inmediato se coaligaron con el gobierno del MNR y con la Embajada Norteamericana. Nuestra patria nuevamente pasó a la condición colonial.

Hablar del criminal sistema neoliberal en Bolivia es hacer referencia a la entrega de nuestros recursos naturales renovables y no renovables a las empresas transnacionales extranjeras, a la venta a precio vil de las empresas estatales a los empresarios privados. Fue la pérdida de la soberanía nacional y de la dignidad de la patria.

Significó la destrucción y desaparición de los derechos sociales y laborales del pueblo y de los trabajadores. Decenas de miles de obreros y empleados fueron despedidos, sin cumplir la norma ni el pago de beneficios sociales. Los dirigentes sindicales fueron perseguidos y encarcelados. Las grandes movilizaciones populares de resistencia se aplastaron con el uso de los aparatos policiales y militares, secundados por ex agentes paramilitares de las dictaduras militares nuevamente reclutados para hacer gemir al pueblo.

Más de cuatro estados de sitio dictaron los gobiernos neoliberales (Víctor Paz, Jaime Paz, Gonzalo Sánchez de Lozada y Hugo Banzer), violando los más elementales derechos humanos de los trabajadores, apresando y torturando a miles de trabajadores del campo y la ciudad, y confinándolos a campos de concentración como Rubén Darío o Colcha K.

Un siniestro sistema de jueces y fiscales a sueldo de los organismos de inteligencia y represión norteamericanos torturaron, asesinaron o encarcelaron a los valientes hijos e hijas del pueblo que lucharon por la liberación de la patria. Bolivia se convirtió en una enorme prisión y campo de trabajo semiesclavo en beneficio de los empresarios nacionales y transnacionales.

Frente a esta situación, los heroicos movimientos sociales se lanzaron a la lucha contra el neoliberalismo. Los gobiernos vendepatria nunca tuvieron un solo día de tregua. Fue una lucha desigual donde el pueblo perdió cientos de vidas a bala y por torturas. Ése es el antecedente glorioso de nuestra resistencia al modelo neoliberal capitalista, modelo que fracturamos en abril de 2000 y octubre de 2003, y que comenzamos a sepultar con la histórica votación de diciembre de 2005, que con más del 53 por ciento del voto popular ungió como presidente a Evo Morales Ayma y Álvaro García Linera.

Cuando se dictó el Decreto Supremo No. 21060, que significó nuestro ingreso en la globalización o norteamericanización de la economía mundial, en lo que algunos años después sería el mundo unipolar, muy pocos intelectuales orgánicos ligados a los intereses patrióticos de los trabajadores y del pueblo tuvieron la capacidad teórica de comprender lo que significaba para Bolivia este nuevo, tenebroso y maligno sistema neoliberal, y también fueron pocos los que publicaron en libros sus ideas antineoliberales, textos que fueron como el agua en el desierto para un pueblo que necesitaba de ideas y conocimientos para enfrentarse al enemigo.

De entre estas producciones, hemos escogido dos clásicos e insuperables documentos, para ponerlos nuevamente a consideración de los trabajadores: uno es “Neoliberalismo versus Derecho Social” del abogado Aníbal Aguilar Peñarrieta; y el otro corresponde a “El Neoliberalismo” en acción del economista Pablo Ramos Sánchez.

Ambos autores se han destacado por su capacidad intelectual, por su reconocida actividad profesional, y también por la magistralidad con que se desenvolvieron en la docencia universitaria, así como por su inclaudicable lucha en favor de los trabajadores y del pueblo boliviano.

“Neoliberalismo versus Derecho Social” trata de los efectos perniciosos que el nuevo modelo económico ocasionaría a los trabajadores y a sus derechos laborales y sociales, consecuencias que hoy conocemos como flexibilización laboral.

“El Neoliberalismo en acción” estudia los problemas económicos que generaría la nueva política económica neoliberal respecto a la economía nacional y las consecuencias que provocarían en la elevación de los niveles de pobreza y en la pérdida de patrimonio nacional.

Ambos autores no sólo diagnosticaron las consecuencias de la política económica neoliberal, sino que también vislumbraron la luz al final del túnel y señalaron que la noche neoliberal era sólo una etapa transitoria y que tarde o temprano el pueblo encontraría nuevos cauces de reivindicación. Entonces ya señalaron que sería posible un nuevo amanecer para la soberanía de la patria, ese renacer que ahora estamos viviendo en el país y que tiene el denominativo de Proceso de Cambio.

Ministerio de Trabajo, Empleo y Previsión Social

La Paz, agosto de 2015.”

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