diciembre 4, 2020

Cuba, la humanidad de un mito

Sí, aunque Ud. se sorprenda, de los 193 países que integran la Organización de las Naciones Unidas (ONU), 191 –ni uno más ni uno menos–, el pasado martes, expresaron su decisión de condenar el bloqueo económico, financiero y comercial que desde hace cinco décadas Washington impone a la isla de Cuba.

Como pocas veces, quedó en evidencia que el matón del Norte y su pandilla están totalmente aislados, que nadie les quiere ni se les hace caso, que de hecho la pandilla ya no es tal pues se ha convertido en un triste y patético dúo: EE.UU. e Israel.

El mito

Que a partir del 1º de enero de 1959 la población cubana protagonizó la revolución social más importante de la segunda mitad del siglo pasado todos los sabemos; que desde entonces se ha hecho de los mayores índices de salud y educación en el hemisferio también. Pero, ¿que la estrategia de perenne hostilidad de los yanquis hacia esta nación ha sido un fracaso –como apuntó el presidente Obama en diciembre pasado–? No, señor. Aunque nos digan que es así no debemos creerlo, es puro mito. Los efectos del bloqueo son devastadores y se observan a cada paso y en cada esquina de cualquier ciudad o pueblo de la Isla.

Es inaudito que a cientos de miles de años de evolución del homo sapiens las cifras publicadas por las autoridades cubanas no logren por sí solas revertir el castigo yanqui: “2 horas de bloqueo equivalen a todas las máquinas de braille que necesitan los no videntes en Cuba”, “5 horas de bloqueo equivalen a todos los dializadores necesarios para todos los pacientes de Cuba”, “3 días de bloqueo equivalen a los lápices, libretas y materiales docentes de un curso escolar”, “12 horas de bloqueo equivalen a la insulina para los 40 mil pacientes de Cuba”, “1 día de bloqueo equivale a la importación de 139 ómnibus urbanos a Cuba”, y la suma sigue.

La humanidad

La mayor de las salas de la ONU, como por arte de magia quedó en el más absoluto silencio cuando nuestro representante, Sacha Llorenti, expresó su más profunda indignación porque una niña cubana llamada Noemí Bernárdez (7 años), a causa del bloqueo, le sería dificultoso poder acceder a un medicamento producido en EE.UU. llamado Tezolomida, vital para su tratamiento contra el cáncer y que le elevaría las expectativas de vida de un 20 a un 70%.

Hija de Elizabeth Navarro (28 años), Noemí lleva un tratamiento gratuito de 27 sesiones de radioterapia que tendrá que complementar con quimioterapias y la Tezolomida.

¿Hay derecho alguno que pueda amparar tamaña barbaridad? El presidente Evo Morales también fue enérgico en denunciar: “todo el mundo está con Cuba menos dos países, pero eso no respeta Estados Unidos. Entonces, ¿de qué democracia puede hablar el Gobierno de Estados Unidos?”.

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