noviembre 27, 2020

Los créditos chinos y la deuda externa

por: Eduardo Pardo

El endeudamiento de un país será positivo si los recursos solicitados se dirigen a fortalecer la base productiva y produce efectos multiplicadores en su economía.

La deuda externa se genera cuando un país tiene déficit fiscal, es decir cuando sus ingresos son menores que sus gastos, en este caso se acude al financiamiento externo para cerrar esa brecha. Respecto al crédito chino que se está contratando, es porque el Estado no tiene los recursos suficientes para emprender en una sola vez obras de envergadura como las que se pretende implementar con el crédito mencionado.

Endeudarse no es malo en sí mismo, depende del destino del crédito, si esos recursos se dirigen a fortalecer la base productiva de un país será positivo porque favorecerá al crecimiento de la economía con efectos multiplicadores.

En la historia de la deuda externa de Bolivia tenemos dos hitos significativos:

El sobreendeudamiento banzerista

En el periodo de la dictadura banzerista (1971-1978) se contrató una enorme deuda, y la deuda externa desembolsada de Bolivia pasó de 591millones de dólares en 1971 a 1.761millones en 1978; la deuda contratada a esa fecha alcanzó a 3.102 millones de dólares. Estos créditos fueron tomados en gran parte de la banca privada y proveedores internacionales, eso significa que eran créditos con condiciones financieras más duras, más caros.

Nuevamente, el endeudamiento será bueno o malo dependiendo del destino que se den a los recursos, el endeudamiento del banzerismo fue muy criticado por varias razones: primero, la inexistencia de un análisis de sostenibilidad de esa deuda, es decir, que se demuestre que ese endeudamiento pueda ser pagado en el tiempo sin afectar la economía; por otro lado, con esos créditos se construyeron elefantes blancos, obras con sobreprecios, créditos transferidos al sector privado, como algodoneros, cañeros y ganaderos en el oriente boliviano que nunca fueron reembolsados, ocasionando entre otras cosas la quiebra del Banco Agrícola de Bolivia y del Banco del Estado, en un gobierno dictatorial sin ningún mecanismo de fiscalización a la corrupción en el manejo de esos recursos; en el tiempo generó la incapacidad de los pagos y entonces en los años 80 estalló la crisis de la deuda y el país se declaró de facto en moratoria porque había pasado la época de las vacas gordas, aparte del endeudamiento, de altos precios del petróleo y el estaño, principales productos de exportación del país, y no había divisas para pagar la enorme deuda contraída y los costos económicos y sociales de esta crisis la pagamos todas las bolivianas y bolivianos al empezar el periodo de recuperación de la democracia en 1982.

Los recursos de la deuda externa fueron despilfarrados, Banzer fue fiel a su filosofía de gobierno que decía: “a los amigos todo, a los indiferentes nada y a los enemigos palo”, efectivamente, a los amigos de la dictadura (civiles y militares) les dio todo, entre eso, los recursos del endeudamiento contraído en nombre de todos los bolivianos.

El endeudamiento neoliberal

El endeudamiento externo en los 20 años del neoliberalismo (1985-2005) fue el más alto en la historia de Bolivia, de acuerdo a datos del Banco Central de Bolivia se contrataron créditos por 9.220 millones de dólares de los cuales en el periodo mencionado se recibieron desembolsos por 7.310 millones de dólares, la mayor parte de estos recursos provinieron del Banco Mundial (BM), del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), de la Corporación Andina de Fomento (CAF) y del Fondo Monetario Internacional (FMI).

En este periodo, Bolivia pagó por servicio de la deuda externa 5.628 millones de dólares, es decir, recibimos desembolsos por 7.310 millones de dólares y pagamos 5.628 millones; este es el circulo vicioso de la deuda externa en el que Bolivia se encontraba atrapada, gran parte de los recursos que se recibían por endeudamiento externo volvían a salir como pago de la deuda a los mismos organismos financieros multilaterales, generando adicionalmente una enorme dependencia de estos organismos, al punto que eran ellos los que dictaban la política económica en el país; habíamos perdido absolutamente la soberanía económica.

La disponibilidad de recursos de este endeudamiento después de pagar el servicio de esa deuda era absolutamente insuficiente para impulsar el crecimiento de la economía boliviana y menos para el desarrollo humano en el país.

Gran parte del endeudamiento neoliberal fue destinado a financiar el Programa de Ajuste Estructural del FMI, se estima que 2.811 millones de dólares fueron a parar a las reformas estructurales como la privatización de las empresas públicas, soporte fiscal a los déficit del Tesoro General de la Nación, apoyo a la balanza de pagos, fortalecimiento del sector financiero, reforma de pensiones, reforma de aduanas, de impuestos, educativa, etc.

Al final, este endeudamiento no fue destinado al desarrollo de una matriz productiva ni a desarrollo social. Los organismos internacionales que impusieron el modelo económico neoliberal fueron también corresponsables del fracaso del mismo y de la insostenibilidad de la deuda externa, por lo que tuvieron que asumir sus consecuencias ante la insolvencia del país y desarrollar mecanismos de restructuración de la deuda.

Programas de reestructuración de la deuda externa

Cuando estalló la crisis de la deuda externa en 1982, los acreedores creyeron que era una crisis de liquidez que podía ser resuelta con reprogramaciones de la deuda y nuevos préstamos, sin embargo más tarde terminaron reconociendo que era una crisis de insolvencia y que la solución pasaba por condonaciones parciales y totales de la deuda.

De esto modo, primero se hizo una recompra de la deuda con la banca privada internacional a 11 centavos de dólar la primera recompra y a 16 centavos la segunda, ese era el precio de la deuda boliviana en el mercado internacional, pero era tal la insolvencia del país que esa recompra se tuvo que efectuar con donaciones.

Posteriormente, se inició la reprogramación y condonaciones de la deuda bilateral con países acreedores miembros del Club de París (reunión de países acreedores), y se llevaron a cabo ocho restructuraciones con estos acreedores, otra señal de la insolvencia del país.

Finalmente, se tuvo que efectuar restructuraciones con los acreedores multilaterales, BM, BID, FMI, CAF y otros menores. Inicialmente estos acreedores multilaterales se negaban a considerar condonaciones de deuda a países en desarrollo y a reconocer que la deuda externa se había convertido en un problema económico grave para estos países.

En 1998 el Banco Mundial hizo un estudio de los países más pobres y endeudados del mundo, elaborando un ranking con los que iniciaría la aplicación del programa de alivio de deuda para los “Países Pobres Altamente Endeudados” (HIPC, por sus siglas en inglés); de esos cinco países, cuatro eran del África y el quinto Bolivia. Para ingresar a esta restructuración, estos cinco países debían cumplir una condición, haber aplicado fielmente las medidas impuestas en el Programa de Ajuste Estructural del FMI y del llamado Consenso de Washington.

Crédito chino de 7.500 millones de dólares

El ciudadano de a pie se pregunta: ¿si el país tiene tanto dinero como se pregona y reservas internacionales que son las más altas de la región en proporción del Producto Interno Bruto (PIB), por qué es necesario contraer semejante endeudamiento con la China?

Al respecto debemos decir que no obstante el importante crecimiento de la economía boliviana en estos últimos 10 años, el país no tiene los recursos suficientes para emprender grandes obras de infraestructura. Si se repasa, por ejemplo, la construcción de carreteras en Bolivia, estamos seguros que casi todas han sido financiadas con créditos externos y no cubiertos con recursos propios, porque son obras que requieren importantes sumas de dinero con los que el Estado no cuenta; sin embargo, los últimos años se han estado efectuando créditos del Banco Central de Bolivia con cargo a las reservas internacionales, a empresas estatales estratégicas como YPFB, ENDE, COMIBOL y otras.

Los 7.500 millones de dólares anunciados están siendo contratados del EXIMBANK China, una entidad del Estado cuyo objetivo es promover la exportación de bienes y servicios chinos con financiamiento estatal, entonces está claro que la orientación principal de estos créditos es de beneficio para las empresas chinas.

En esta coyuntura económica, donde el crecimiento de la economía china se ha desacelerado y su tasa de crecimiento está descendiendo, su nueva prioridad es ayudar a las empresas constructoras y fabricantes de bienes de capital con problemas de exceso de capacidad instalada debido a la desaceleración mencionada. Estas empresas marchan con sus propios ingenieros y trabajadores a emprender las construcciones financiadas por los préstamos, lo que es desventajoso para el país deudor que no puede generar fuentes de empleo con estas inversiones que al final las va a pagar y también se truncan los efectos multiplicadores que generan las obras en construcción; adicionalmente, se conoce que estas empresas no tienen los cuidados necesarios con los daños medioambientales que ocasionan con las mega obras que construyen.

Los créditos del EXIMBANK China tiene las condiciones más ajustadas y da poco margen de negociación al prestatario, en realidad deben aceptarlo en las condiciones que se les ofrece, por ello hubiese sido más conveniente negociar créditos del Banco de Desarrollo de China que también ha estado otorgando financiamiento en la región, por ejemplo Argentina, Brasil y Venezuela han recibido créditos de este banco con el que se puede negociar mayores márgenes de libertad en el uso del crédito; en los años 90 Bolivia ya obtuvo créditos del Banco de Desarrollo de China.

No es cierto que todos los créditos bilaterales son atados, por ejemplo los créditos de la KFW de Alemania son para proyectos específicos pero el prestatario tiene libertad en la ejecución del proyecto; otros créditos bilaterales condicionados a la adquisición de bienes del país acreedor dan libertad al deudor en la ejecución del proyecto. En resumen, los créditos contratados con el EXIMBANK China no son los más convenientes.

Lo que se ha hecho hasta ahora con el EXIMBANK China es suscribir un Convenio Marco por un monto de 7.500 millones de dólares seguramente con un listado de proyectos, respecto al cual se irán presentando proyectos acabados con cifras específicas que al final totalicen algo cercano al monto mencionado.

Las condiciones financieras de estos créditos en plazos (20 a 30 años) y tasas de interés (1 al 4%) son similares a los contratados por el país con los organismos multilaterales como el BM, BID y CAF; sin embargo, la diferencia de los créditos obtenidos de estos organismos es que tienen mayor libertad para la contratación de empresas locales y fuerza de trabajo local, entre otras cosas. Por lo tanto, es aconsejable gestionar mayores niveles crediticios con estos organismos multilaterales que contratar créditos chinos.

Estos créditos chinos se irán desembolsando en la medida que cada proyecto vaya siendo ejecutado, en otras palabras, la ejecución de estos créditos seguramente durará más de 3 años dependiendo de cada proyecto, por lo tanto el endeudamiento de los 7.500 millones de dólares no será en una sola vez.

El nivel de los indicadores de la deuda externa de Bolivia es bajo, por lo que se tiene un amplio margen de endeudamiento, considerando además que estos créditos serán desembolsados gradualmente de acuerdo a la ejecución de las obras; pero, eso no quita realizar el análisis de sostenibilidad con revisiones periódicas, evaluando también el comportamiento de la economía nacional en los próximos años, especialmente ahora que los ingresos por exportaciones están bajando por la caída de los precios del gas, minerales y granos, y probablemente las recaudaciones tributarias internas también vayan a disminuir.

Los indicadores de sostenibilidad de la deuda externa al 30 de junio de 2015 (BCB) muestran los siguientes datos: el ratio saldo de la deuda externa sobre PIB alcanza a 17.2% cuando el límite referencial es 50%, la relación servicio de la deuda sobre exportaciones alcanza a 3.2% cuando se tiene un límite referencial de 20%, el ratio saldo de la deuda externa sobre exportaciones es 46.5% cuando el límite es 150%. Estos indicadores están muy por debajo de los parámetros establecidos en los estándares internacionales.

Un tema fundamental en la contratación de deuda externa es el destino del crédito y en el caso que nos ocupa, los que toman las decisiones deberían reflexionar si es conveniente por ejemplo destinar recursos a construir nuevos estadios de fútbol o represas gigantes que indudablemente afectarán los equilibrios medioambientales, poniendo en riesgo nuestro patrimonio en biodiversidad al inundar regiones amazónicas.

Finalmente, es bueno aclarar que este tipo de créditos bilaterales no corren el riesgo de la deuda soberana, que son títulos de deuda emitidos por el Estado en los mercados internacionales que son adquiridos por privados que los puedan revender en los mercados secundarios y caer en manos de acreedores buitres, como el paradigmático caso argentino.


Mirar hacia adelante

El pasado 19 de octubre el gobierno de la República Popular de China aprobó un crédito millonario para Bolivia de 7.400 millones de dólares por lo que las obligaciones con esa nación aumentarán a 7.915 millones de dólares.

El dinero será canalizado por el Eximbank de China (Banco de Importaciones y Exportaciones de China) y servirá para impulsar 11 megaproyectos de integración vial, ferroviaria e hidroeléctrica, que incrementarán la capacidad productiva, comercial y turística del país.

Asimismo, el pasado 26 de octubre se efectuó la conferencia Inversión en la nueva Bolivia, organizada por el diario británico Financial Times en la ciudad de New York, con el objetivo de atraer inversiones extranjeras que se sumen a la inversión pública y privada nacional en sectores estratégicos del país. Dicha inversión permitiría la diversificación de la economía y la industrialización de áreas como hidrocarburos, energía, minería, turismo y alimentos.

Ambas acciones buscan fortalecer la economía nacional y convertir al país en el centro energético de Sudamérica cumpliendo los parámetros establecidos por la Agenda Patriótica del Bicentenario 2025.


* Economista. Ex-Gerente General del BCB.

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