diciembre 2, 2020

“América Latina es esa luz en el camino que debemos mantener encendida y creciendo”

por: Rider Jesús Mollinedo

Hace falta desarrollar proyectos que posibiliten crear estructuras plurinacionales para dar origen a un modo de vida que tenga como propósito la reproducción de la vida.

Hace algunos días la escritora y economista mexicana Ana Esther Ceceña visitó La Paz, invitada por la Vicepresidencia del Estado para desarrollar un curso de una materia en la cual es experta: geopolítica. La coordinadora del Observatorio Latinoamericano de Geopolítica y profesora de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) accedió a responder las consultas que le hizo La Época respecto al importante rol que desempeña la región latinoamericana en el contexto mundial actual.

Rider Jesús Mollinedo.- Ha utilizado Ud. la expresión perspectiva geopolítica en algunos de sus textos, ¿cuáles son las cuestiones centrales que esa categoría aporta al conocimiento del complejo mundo en el que vivimos?

Ana Esther Ceceña.- La perspectiva geopolítica lo primero que nos permite es percibir los procesos en un mundo no estático. Desde esta perspectiva vemos un mundo en permanente movimiento, construcción y con ello seguir la pista de los acontecimientos bajo una lectura no unilineal sino múltiple, para a partir de ahí ir marcando las pautas sobre el trayecto de estos procesos.

Esta perspectiva geopolítica no es positivista. Cuando uno habla de geopolítica está hablando de procesos en toda su complejidad. No hacemos un balance estático. Hacemos un balance general de toda la complejidad y desde sus movimientos, aquello que lo impulsa, que lo detiene.

Es una manera de leer la historia viva, de leer la historia cuando la historia se está haciendo. Me parece que eso es una gran virtud con respecto a otro tipo de análisis que también son muy útiles pero que no permiten tener una capacidad de reacción “rápida”. Nosotros necesitamos tener una lectura muy actualizada de las cosas.

La otra virtud es que se pueden ver los procesos como encuentro de sujetos y no de cosas; no son las estructuras, son los sujetos actuantes que están interactuando en la historia. Nos hemos acostumbrado mucho a los análisis de estructura donde la aparición de sujetos no previstos emerge como irrupción.

¿Cuáles son los cambios que se han operado en las relaciones de poder en el mundo en los últimos tiempos?

En el mediano plazo, con la caída del Muro de Berlín y la implosión de la Unión Soviética una buena parte del planeta fue incorporada al mercado mundial. Ese fue un momento definitivo de los cambios que después se sucedieron. Otro elemento es la trasformación de la idea tanto de guerra como de relaciones de poder en el mundo.

¿En qué sentido?

Tras la Guerra Fría, en el mundo empieza a ocurrir que los sujetos no solamente son los Estados, como pasó en todo el siglo XX, sino otros no estatalizados, no institucionalizados, que empiezan a actuar en los diferentes escenarios regionales de manera importante obligando a replantear la concepción que se tienen de la guerra, de los mecanismos para mantener o replantear la hegemonía capitalista. Esos cambios han sido, quizá, más importantes que los estructurales.

A partir del periodo neoliberal, que coincide precisamente con esto que estamos hablando, lo que se da es un replanteamiento de la relación entre el Estado y las empresas transnacionales como representantes del gran poder mundial, del gran capital. El Estado deja de requerir paulatinamente legitimación social para el emprendimiento de sus acciones. La legitimidad se hace superflua. El Estado ya no está haciendo políticas para la sociedad en su conjunto, sino para los grandes capitales, para las cúpulas de poder de la sociedad. Se sigue manteniendo la relación interestatal pero, paralelamente, se da el crecimiento de un tipo de intervención que es mucho más unilateral, que no solamente no requiere legitimidad en términos internos pensando en la sociedad, si no tampoco la requiere en el escenario internacional. Por ejemplo, el caso de la invasión estadounidense en Irak.

¿Y qué pasa con eso en la actualidad?

En el mundo actual tenemos estos sujetos estatales frente a sujetos no estatales que se vinculan directamente, sin ninguna mediación, y que da pie a locuras como lo que está ocurriendo en Siria donde aparecen sujetos colaterales “inventados” (caso de ISIS). Los mismos adquieren una relevancia tremenda porque provocan una importante cantidad de movimientos en el escenario internacional como para justificar bombardeos, intervenciones, ayuda bélica. Eso no ocurría así anteriormente. Era otra la manera como se hacía la guerra. La guerra tenía principio y fin. Se declaraba.

La guerra hoy no tiene características limitadas. Hoy tenemos una situación en la que se van creando zonas de guerra, situaciones de guerra. Hay una guerra difusa donde cualquier cosa que impida el buen funcionamiento de las relaciones de poder en este sistema y la perpetuación de este sistema en sí mismo es un enemigo potencial.

En la arena internacional, ¿qué lugar ocupa China en la economía mundial?

China es una gran potencia. Tiene una gran cantidad de fuerza viva, comparable sólo con la India. En China hay política de Estado que no existe en todos lados. Una política muy clara sobre su lugar en el mundo y su visión del mismo. En esa medida, China se presenta como un competidor hegemónico.

Desde el punto de vista económico nadie duda del crecimiento y de los grandes cambios que se han operado en China pero existen muchos elementos que deben ser analizados con cuidado. Gran parte del crecimiento de China no se debe a China sino a empresas exteriores que van a usar la fuerza de trabajo china. Gran parte de ese crecimiento no es capital chino, las ganancias no se quedan en el país y además no es gestionada a la manera china.

Sin duda, ese proceso ha ido permitiendo abrir espacio para el desarrollo de capital chino, de investigación y desarrollo en universidades y centros propiamente chinos que sí están pretendiendo competir con los del resto del mundo. Ahí hay, en ciernes, un posible competidor que dispute la hegemonía.

¿Y Rusia?

El caso de Rusia es muy distinto. Es un país muy rico gracias a sus importantes recursos estratégicos. China lo es pero tiene un punto débil: el petróleo. Rusia tiene todo el petróleo que necesita y más. Viéndolo desde ese punto ese territorio es una plaza fuerte.

Políticamente estuvo con un bajo perfil en los últimos tiempos desde la implosión de la Unión Soviética pero los últimos dos años han sido impresionantes. El papel que en este momento está jugando es verdaderamente importante. En términos geopolíticos está modificando las relaciones de poder.

China y Rusia, juntos, son un peso mucho mayor. En este momento, a pesar de las contradicciones y diferencias del pasado, hay algunos intentos por establecer un cierto tipo de alianzas porque ambas potencias tienen la claridad de que sólo juntos pueden hacer frente al despliegue norteamericano, donde Europa es una región sometida más.

Rusia y China han hecho un buen balance geopolítico, estratégico. Saben que es muy importante cuidar sus espacios de influencia. Por eso mismo los están disputando en este momento. En el caso ruso, Ucrania y Siria especialmente.

¿Es correcto hablar de una decadencia estadounidense?

Dentro del juego de fuerzas todavía nosotros no podemos hablar de que el sujeto hegemónico actual esté siendo desplazado. Se ve casi con esperanza que de repente China ya ocupe el lugar del hegemon mundial y que Estados Unidos se haga a un lado. En los hechos, eso no está ocurriendo.

Para mi modo de entender, como problema metodológico, es que se habla del hegemon (sujeto hegemónico) como si fuera un país. El hegemon no es un país. Es un complejo de poder que tiene sede en un país, que se sustenta en torno a un Estado muy fuerte como son los Estados Unidos, en el que se incluye la red mundial de empresas transnacionales desplegadas en todo el planeta.

Si realmente estuvieran perdiendo tanto espacio como hegemon la verdad que Alemania, Francia, Gran Bretaña, juntas, no le estarían haciendo caso, pero en los hechos están haciendo lo que aquel dicta.

Igualmente, ¿cuál es el papel que actualmente desempeña la OTAN en el tablero geopolítico contemporáneo?

Muy esquemáticamente la OTAN es la caja de resonancia del Pentágono; está reproduciendo sus iniciativas.

Está siendo absolutamente funcional a la estrategia que ha diseñado el Pentágono pero ello está teniendo grandes contradicciones. Para Estados Unidos no es tan grave que se cierre un oleoducto que abastezca a Alemania, pero para éstos claro que sí. Hay un conjunto de tensiones que no se expresan tan abiertamente, pero que giran en torno a la OTAN.

Lo que han estado haciendo es una barbaridad. De repente es la OTAN la que está invadiendo países. Todo parece como si fuera una cosa entre Francia y Libia pero eso no es así. Son guerras mundiales. Son guerras en las que se está jugando la supervivencia del capitalismo y esconden un reordenamiento territorial muy profundo. El capitalismo necesita hoy otro tipo de fronteras, otro tipo de funcionamientos regionales, muy diferentes a los que usó con anterioridad.

¿Cuánto ha cambiado América Latina en los últimos 15 años?

Muchísimo. Hay un cambio muy importante que está ocurriendo en América Latina a partir del cumplimiento de los 500 años de la llegada de los europeos al continente. A partir de ahí se inicia una ola de movilizaciones de los pueblos indios en todos lados.

Dispersas, de diferente magnitud, pero van iniciándose en el ‘92 y de ahí tenemos un ciclo que se abrió y que sigue hasta nuestros días. En estas movilizaciones hay un claro cuestionamiento al neoliberalismo pero que va más allá: llega a cuestionar al capitalismo en su conjunto.

¿Cómo se expresa esa lucha?

Este cuestionamiento se expresa de maneras muy distintas porque también hay sujetos muy distintos en el continente. Vamos a tener en todo ese periodo una efervescencia muy interesante en la que se empiezan a modificar las cosmovisiones. Se aportan nuevas visiones del mundo que provienen del lado de los pueblos originarios, pero se aportan también muchos cuestionamientos hacia el modelo. Ya cuestionar el modelo es algo fuerte. Se dan procesos de redefinición política en el terreno de los sistemas políticos. Entonces, de repente, aparecen gobiernos totalmente atípicos en ese contexto que dan lugar a cambios muy importantes.

Gracias a la perspectiva geopolítica podemos comprender que al mismo tiempo que hay un levantamiento zapatista, hay un militar haciendo una revolución en su país como fue el caso de Chávez. Así tienes el caso de los movimientos sociales bolivianos, que de estar defendiéndose de procesos de privatización pasan a tener un presidente indígena. No es el primero en el continente, puesto que el primero fue Benito Juárez en México, pero tienen una importancia completamente distinta. El hecho de que Evo Morales haya llegado a la presidencia tiene un significado muy fuerte para el continente.

Gracias a los cambios culturales que se han desarrollado en la región, hay una conciencia clara de que el capitalismo es un sistema histórico, con historicidad, que tuvo principio y que puede tener fin, que no es la única forma de organización social que existe o ha existido, que hay la posibilidad de vivir de otra manera, de construir algo distinto con lo que estemos más satisfechos. Ese simple hecho es una revolución cultural muy profunda.

Realmente es un momento histórico de múltiples posibilidades pero de mucho peligro. Estados Unidos no va a aceptar perder tan fácilmente América Latina porque esa es su base material para mantener la hegemonía.

En su criterio, ¿cuáles son las tareas pendientes de estos denominados gobiernos progresistas de la región latinoamericana?

Construir el Vivir Bien. Construir la alternativa sistémica que es algo verdaderamente difícil. Es, digamos, la apuesta del milenio. Hace falta desarrollar proyectos que se acerquen a evaluar posibilidades para crear estructuras plurinacionales, para crear un modo de vida que tenga como propósito la reproducción de la vida, entre tantos otros.

A pesar de los grandes logros que puedan darse en ciertos terrenos, mientras no logremos tener una perspectiva de avance por otras vías con respecto al sistema no vamos a llegar muy lejos. Todos los avances hechos hasta la fecha, absolutamente todos son reversibles. Los momentos históricos como este no duran tanto. Tenemos que jugárnosla en el momento al existir las condiciones de autonomía, de capacidad propia, de sujetidad.

¿Cuál es el rol que juega América Latina en el contexto mundial actualmente?

1. Es el territorio de soporte de la hegemonía de Estados Unidos.

2. Es el espacio donde han emergido estos nuevos horizontes anti sistémicos o de disyuntiva sistémica. Hay un pensamiento en América Latina que ha conmovido al mundo. Es una región que convoca a la insubordinación contra el capitalismo.

3. En América Latina está la que quizá sea la selva más importante del mundo (la cuenca amazónica), que ligada con la parte sur de México se constituye en un gigantesco complejo selvático.

4. Es un espacio con alta creatividad política, quizá mayor que en otras regiones en este momento.

Todo ello hace que América Latina sea imprescindible para conservar la hegemonía estadounidense. En esa medida, si algo falla allí (una sublevación mayor, por ejemplo), las relaciones en el mundo van a cambiar.

Si América Latina logra desarrollar toda esta serie de experimentos de vivir de la otra manera, de hacer realidad esas otras cosmovisiones, de ordenar el mundo a partir de otras bases epistemológicas, estará necesariamente arrastrando a buena parte del planeta, que está en esas mismas búsquedas.

Me parece que tenemos una responsabilidad muy grande. No suelo ser así de autocentrada pensado que “América Latina es lo más importante del mundo” pero realmente esta región sí está haciendo aportes fundamentales al pensamiento emancipatorio.

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