noviembre 25, 2020

Energía nuclear: El gran salto tecnológico de Bolivia

por: Rider Jesús Mollinedo

Las instalaciones nucleares nos van a permitir crear la sinergia para que en su entorno se conforme una comunidad científica boliviana.

La ciudad de El Alto será la sede del Centro de Investigación y Desarrollo en Tecnología Nuclear que el gobierno pretende concluir en 2019.

En un primer momento se intentó instalar este centro en la ciudad de La Paz pero fue rechazado repetidas veces por la protesta de vecinos y vecinas de diversas zonas. Finalmente, el 28 de octubre, la Federación de Juntas Vecinales de El Alto y el gobierno anunciaron que el complejo sería construido en la urbe alteña.

Para hablar de este importante centro de investigación, La Época consultó a Hortensia Jiménez, viceministra de Electricidad y Energías Alternativas, promotora de varios proyectos en pos de una soberanía energética nacional.

Rider Jesús Mollinedo.- ¿En qué consiste y cómo contribuirá el Centro de Investigación y Desarrollo en Tecnología Nuclear al desarrollo del país?

Hortensia Jiménez.- El tema de la energía nuclear busca, en el marco de lo establecido por la Agenda Patriótica 2025, contribuir al salto tecnológico del país. Hemos avanzado en la recuperación de lo que son nuestros recursos naturales, en la nacionalización de nuestras empresas que fueron privatizadas. Ahora hemos entrado a la etapa de la industrialización. Es decir, lo que sigue es el salto tecnológico y científico porque el conocimiento otorga independencia, soberanía.

Ustedes hablan de tres instalaciones nucleares en ese centro de investigación, ¿cuáles son?

Primero, un ciclotrón, que nos permitirá poder mejorar la calidad del servicio de salud para el diagnóstico temprano del cáncer. Este ciclotrón es la base para la producción de radioisótopos que, dentro de una etapa de radiofarmacia, se vuelven en radiofármacos que, por medio de un inyectable, permitirán realizar diagnósticos por imagen.

Por otro lado, este ciclotrón permitirá abrir líneas de investigación, por ejemplo, en el análisis de los elementos activos presentes en hierbas medicinales. En ese campo, existen una serie de posibilidades que nos brinda este aparato.

¿La segunda instalación?

El otro componente de este complejo nuclear es una planta de irradiación gamma. Esta planta nos va a permitir, dentro de lo que es servicios, mejorar los controles de inocuidad alimentaria. Bajar todos los niveles microbianos a través de la radiación de los alimentos que, a su vez, permitirá un mayor tiempo de conservación de los mismos. Esto podría permitir al productor exportar los excedentes de alimentos que se puedan tener.

Por otro lado, nos permitirá la esterilización de materiales médicos. En el caso de catetes, jeringas, guantes, que son plásticos, en los que no se puede utilizar altas temperaturas porque se deshacen, se puede hacer uso de la radiación. Aquí tienes otro nicho de posibilidades para la industria farmacéutica o la industria manufacturera que puede dedicarse a este tipo de cosas.

Al igual que el ciclotrón, esta estructura nos permitirá realizar investigación científica, tanto básica como aplicada. Por ejemplo, una de las líneas de investigación que consideramos importante es el tema del mejoramiento genético de la semilla. Con esta planta de irradiación vamos a poder hacer pruebas con semillas que, entre otras cosas, permitan averiguar la resistencia a heladas o a suelos.

¿Y la tercera?

El tercer componente, que nosotros consideramos es el que realmente nos permitirá realizar el salto científico-tecnológico, es el reactor de investigación de baja potencia. Es un reactor pequeño que servirá básicamente para la formación y capacitación de recursos humanos en el uso y manejo de la tecnología nuclear.

Además, este reactor nos permitirá hacer análisis químicos. En el país no existen laboratorios de referencia que pueda certificar ciertos materiales por lo que es necesario llevarlos al extranjero para su estudio, pero con un alto costo. También este aparato posibilitará el análisis de nuestros recursos hídricos.

El reactor de investigación de baja potencia no generará electricidad. Los sectores de oposición al gobierno han estado manejando la versión de que sería una planta nuclear. No es una planta nuclear. Ninguna de las tres instalaciones tendrá la capacidad, ni serán estructuradas para producir energía eléctrica.

Estas tres instalaciones nucleares no sólo nos van a permitir dar ciertos servicios prácticos en el marco del desarrollo socio económico que se tienen previsto para el país, sino, sobre todo, de manera conjunta nos van a permitir crear la sinergia para que alrededor de este centro de investigación nuclear se conforme una comunidad científica boliviana.

El centro de investigación nuclear empezaría a operar desde 2019. ¿Cuánto demandará de inversión la construcción de esta importante estructura?

Nosotros hemos estimado una inversión de unos 300 millones de dólares aproximadamente.

¿Qué fases comprende el proyecto diseñado para la implementación de este centro?

Creemos que las primeras estructuras en entrar en operación serán el ciclotrón y la planta de irradiación gamma. Debido a su complejidad, el reactor de investigación será el último en entrar en operación que esperamos sea en 2019.

Posiblemente en dos o tres años tendremos operando lo que es el ciclotrón, que para nosotros es urgente en lo que respecta al área de salud por el tema oncológico. Vamos a trabajar en eso de manera intensa.

¿Cuál es el estado del desarrollo de centros de investigación nuclear en Sudamérica?

En Sudamérica, la mayor parte de los países dispone de este tipo de instalaciones. Además de dar un salto científico tecnológico con la instalación de este centro, se cierra una brecha con respecto a los países vecinos. A no ser Paraguay, los otros países disponen de reactores de investigación. En el caso del ciclotrón, los únicos excluidos son Bolivia y la Guyana. Es el mismo caso de la planta de irradiación.

Una clara muestra de este retraso puede ser visto en cuestiones de salud, por ejemplo. Los bolivianos que tienen posibilidades económicas van al exterior a hacerse diagnósticos, precisamente para utilizar ciclotrones para tener mayores posibilidades de curación, ¿pero qué pasa con la mayoría de bolivianos y bolivianas? Están restringidos a las limitadas y muchas veces obsoletas tecnologías que tiene nuestro sistema de salud. Todo este proyecto servirá para democratizar la salud.

El presidente Evo Morales, cuando supo que hay tecnología de punta, que puede ser ampliamente utilizada acá, no le dio ni una sola vuelta para decidir que hay que tener esta tecnología para darle una mejor calidad de vida a todos los bolivianos.

A largo plazo, ¿cuál es el potencial de la energía nuclear para el desarrollo energético del país?

Es un tema bastante delicado de tratar. Lo nuclear, en términos conceptuales, es un tipo de tecnología más para la generación de energía eléctrica y es una opción más frente a todas las posibilidades que existen, tanto del uso de fuentes de energías renovables como no renovables.

Como responsabilidad del Estado, y con una visión a largo plazo para establecer una política primaria como es la seguridad energética, se tienen que evaluar todas las fuentes de energía posibles que permitan, no solamente a esta generación sino también a las generaciones futuras, contar con suministros seguros de energía eléctrica.

Del abanico de posibilidades está la energía nuclear para la generación de electricidad. Nosotros actualmente tenemos una matriz energética en el que predomina la energía térmica debido a la utilización de gas natural. Como sabemos, este recurso no es renovable y por tanto en el tiempo se va a agotar.

Visto esto, el gobierno ha decidido transformar la matriz energética de nuestro país ponderando el uso de energías renovables. Cuando hablamos de energías renovables estamos hablando de hidroeléctricas y de las energías alternativas como es la solar, la eólica, la biomasa y la geotérmica en nuestro caso.

Si bien las energías renovables son renovables, a comparación del gas que no lo es, son limitadas y vulnerables a los efectos del cambio climático. No en todo el territorio nacional existe el mismo potencial de uso de estas energías. Por ejemplo, en el caso del Choqueyapu no se puede poner una central porque se necesitan las condiciones técnicas (caídas, cantidad de agua que fluye, la fuerza del agua, etc.). Hay ciertos factores técnicos que hacen posible que se pueda realizar el aprovechamiento de un recurso natural renovable para la generación de electricidad.

La obligación del Estado, en una visión de largo plazo, es poder fijarse en todo los tipos de alternativas de generación eléctrica. Uno de esos, en el marco de lo que es la diversificación de la matriz energética será estudiar la posibilidad de incorporar a la matriz energética la energía nuclear para la generación de electricidad contemplando, claro que sí, ventajas y desventajas.

¿Cuáles son las otras energías alternativas que se están desarrollando en aras de lograr la independencia energética de Bolivia?

Tenemos un paquete de proyectos que permitirá la generación de más de 400 MW para el 2020 sólo de energías alternativas entre eólica, biomasa, geotérmica y solar. Tenemos proyectos que sobrepasan los 7.000 MW sólo en hidroeléctricas. Esto quiere decir que estamos avanzando en el cambio de la matriz energética y en el uso de nuestras fuentes renovables.

Como proyectos individuales, El Bala generará 1.600 MW. Cachuela Esperanza, 990 MW. La hidroeléctrica binacional con Brasil, en el río Madera, tendrá la capacidad de generar entre 3.000 y 3.500 MW. Así también tenemos complejos hidroeléctricos a lo largo del río Grande cuyo último aprovechamiento es Rositas. Este complejo hidroeléctrico tiene un potencial de generación de entre 3.000 a 3.500 MW. Por otro lado, en el sur tenemos Carrisales con capacidad para generar 350 MW aproximadamente.

El centro de investigación nuclear que se pretende instalar ¿contará con la capacidad tecnológica, técnica y espacial para tener un depósito de residuos nucleares?

No habrá residuos. El centro de investigación nuclear es confundido con un centro de procesos industriales manufactureros. Cada máquina, componente del centro de investigación, es compacta, cerrada. Cuando se habla de impacto ambiental se habla de contaminación del aire, de suelos, del agua y el complejo no lo generará.

En el caso de la planta de irradiación lo que vamos a utilizar como fuente de energía es Cobalto 60 que es el mismo material que usan las bombas de cobalto para lo que es la cobaltoterapia, la radioterapia para los casos de cáncer. Tenemos previsto que dicho material durará un aproximado de 30 años que es cuando su capacidad energética se verá debilitada. Según normativa internacional, una vez cumplido ese tiempo, deben repatriarse las fuentes de energía. En este caso, devolveremos el cobalto al país de origen y ¿con qué posible desecho nos quedaremos?, con nada. Este es el mismo procedimiento que se sigue en la parte médica. El cobalto de las bombas de cobalto es devuelto al país de origen.

En el caso del reactor de investigación nuclear nuestra fuente de energía nos va a durar entre 30 y 40 años. Pasado ese tiempo lo que haremos es, también, repatriar la fuente de energía empleada.

El centro de investigación nuclear no utilizará agua ni para alimentar el proceso, ni para encenderlo, ni para nada. En el caso del reactor de investigación habrá una piscina con un líquido estancado que permanecerá aislado, sin salidas y entradas.

En cuanto a emisiones, en el caso del ciclotrón, lo que queremos producir es Fluor 18, que tiene una vida muy corta. El Fluor 18 será empleado para generar radiofármacos. Si algo llegara a quedar fuera de los procesos normales, en cuatro horas este material se vuelve inerte.

El reactor de investigación, el ciclotrón y la planta de irradiación gamma estarán puestos, cada uno, en un recinto blindado, sellado, donde no entrará ni saldrá nada.

¿Cuánta gente será empleada para operar este centro de investigación, entre nacionales y extranjeros?

Creemos que alrededor de unas 200 personas van a estar trabajando, desde los científicos hasta los operadores, entre los que se encontrarán físicos, ingenieros, radio químicos, radio farmacéuticos, físicos médicos. Para las líneas de investigación podrán sumarse ingenieros agrónomos, profesionales en ciencias sociales, entre otros.

Existe una mala prensa en el país sobre la cuestión nuclear, ¿cómo se está realizando el proceso de socialización sobre este centro de investigación nuclear?

Es necesario aclarar que no es una planta nuclear que genera electricidad. Es un centro de investigación. Existe una mitificación sobre la energía nuclear. Este tema ha sido manipulado por la oposición. Primero, confundió a la gente indicando que lo que se estaba construyendo era una planta nuclear. Segundo, puso de justificativo que no hubo información. Nosotros hemos hecho varias socializaciones. Hemos estado no sólo en los medios. Estuvimos en toda el área de influencia que pensábamos tener (Mecapaca, Mallasilla, Mallasa, Achocalla).

Hemos estado con 8 socializaciones en la Universidad Mayor de San Andrés (Facultad de Medicina, Bioquímica, Farmacia, Ciencias Puras, Ingeniería). Tuvimos conversaciones con el comité que formó el Consejo Universitario de la UMSA para aprobar o no este proyecto. Por otro lado, hemos hecho la socialización a todas las autoridades electas del departamento de La Paz (gobernador, alcaldes, asambleístas departamentales, asambleístas nacionales y concejales). No se puede decir que no hubo información aunque falta trabajar más en universidades y colegios.

Dado que se tomó la decisión de instalar el centro en El Alto estamos haciendo capacitaciones a compañeros de la Universidad Pública de El Alto (UPEA) para que ellos mismos capaciten a otros compañeros y de esa forma llegar rápidamente a la mayor cantidad de gente posible.

¿Qué legislación existe en cuanto a la cuestión nuclear en el país?

Lo que es cierto es que existe mucho desconocimiento en cuanto a materia nuclear se refiere, pero este tema no es nuevo en el país.

En 1966 se creó la Comisión Boliviana de Energía Nuclear (COBOEN), cuyo trabajo estaba enfocado en la prospección de uranio. Gracias a todo ello, en 1974, Bolivia se transformó en uno de los primeros países que logró obtener yellow cake (torta amarilla de uranio).

Tenemos una Ley de Protección y Seguridad Radiológica (de 1982). Si no existiera tal ley no podríamos entender toda la actividad en materia nuclear que actualmente se realiza en el país, desde el tema médico, que pasa por los rayos X, cobalto, braquiterapia, aceleradores, y toda la producción y manejo de radioisótopos en la industria petrolera que actualmente se utiliza en el país. Todo ello tiene una base legal.

En julio, cuando nuestro presidente fue a la Argentina, se suscribió un convenio entre el Ministerio de Hidrocarburos y Energía de Bolivia y la Autoridad Reguladora Nuclear de la Argentina, justamente, para que ellos nos apoyen porque tienen más de 65 años de uso de tecnología nuclear, experiencia que nosotros queremos que nos la traspasen, especialmente en todo lo que se refiere a la regulación, salvarguardas y protocolos que se manejan.

¿Qué rol debe ocupar la actividad científica en el desarrollo productivo del país?

Creo que básicamente la ciencia y la tecnología son instrumentos de desarrollo. A medida que incrementen nuestras capacidades y nuestros avances científicos vamos a ir dando respuesta a la proyección y al modelo de desarrollo que nosotros hemos visualizado desde el gobierno.

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