diciembre 4, 2020

Geopolítica boliviana, lo alcanzado hasta ahora

Para un país como Bolivia, que vivió la mayor parte de su existencia acosado por fuerzas internas y externas, la geopolítica, como disciplina que estudia el ejercicio del poder en el territorio, tiene una importancia vital. Todos los sucesos trascendentales de nuestra historia, desde las guerras independentistas hasta la guerra del gas, fueron detonados por eventos cuya influencia iba más allá de nuestras fronteras nacionales.

La geopolítica entendida como la disciplina que estudia el ejercicio del poder sobre el territorio adquiere nuevas dimensiones desde la aprobación de la actual Constitución Política del Estado. Estos cambios son fruto de dinámicas nacionales e internacionales que influyen sobre la concepción de los recursos naturales, las fronteras, el ordenamiento territorial de nuestro Estado y la generación y uso del excedente económico que este hace.

Históricamente, Bolivia ha sido un objeto pasivo de la geopolítica latinoamericana y mundial. Esta falta de iniciativa y visión estratégica del territorio fue observada por intelectuales nacionales como Zavaleta o por el diplomático y geoestratega estadounidense Lewis Tambs. El fuerte liderazgo de Morales tanto en el nivel nacional como internacional es una oportunidad para dar un nuevo curso a nuestra geopolítica y eso se ha ido demostrando en una inédita incorporación de temas geopolíticos y estratégicos en las políticas públicas.

La mayor ventaja de Bolivia a nivel geopolítico latinoamericano radica en su ubicación geográfica. La importancia del territorio para nuestro Estado es definitiva. Toda transformación que se haga al respecto tendrá efectos en la geopolítica latinoamericana. Por ello, entre otras acciones relevantes, la construcción de infraestructura caminera es para Bolivia una necesidad para su articulación interna como para su supervivencia en el corazón geográfico de Latinoamérica.

Desde su temprana historia y antes de ser una República, nuestro territorio ha sufrido –sea como Tawantinsuyo, sea como Charcas, sea como Bolivia- el asedio de la geopolítica de sus vecinos y de potencias como EE.UU. “De todas maneras, es inevitable filiar a Bolivia como un país perseguido en un grado todavía mayor que las demás naciones latinoamericanas. Como semicolonia misma, es una semicolonia más desgraciada que las demás. Los hechos, las naciones, los intereses la asedian de una manera tan intensa que parecerían ser parte de una confabulación”, tal como dijo Zavaleta.

Ante este tipo de geopolítica interventora e imperialista, durante los últimos años algunos gobiernos latinoamericanos han ensayado una nueva variante, una defensiva pero proactiva que se ejemplifica muy bien en las intervenciones del fallecido Chávez en Venezuela y el presidente Morales en Bolivia. En el caso particular de nuestro país, esta geopolítica proactiva contiene las siguientes dimensiones en cuanto a la relación Estado-territorio: Dimensión fronteriza o territorial externa, Dimensión regional o territorial interna, Dimensión de uso del excedente en medio de una coyuntura de disponibilidad y Dimensión de control central de los recursos naturales estratégicos.


* Estudiante de la carrera de Derecho en la UMSA.

Be the first to comment

Deja un comentario