diciembre 3, 2020

Operativo CNN: Bolivia en la mira

La ofensiva imperial ha empezado y la tendremos encima durante mucho tiempo; hay que estar preparados no sólo para resistir, sino para combatirla militantemente.

Para nadie puede pasar desapercibido el repentino interés informativo de la cadena norteamericana CNN acerca de lo que sucede en Bolivia y, particularmente, de aquellos sucesos que internamente pretenden ser posicionados por la oposición como argumentos de su campaña con miras al referéndum de modificación constitucional del próximo mes de febrero.

Las cosas están demasiado claras. Apenas concluyó el proceso electoral en la República Bolivariana de Venezuela, el pasado 6 de diciembre, el binomio CNN-CIA, punta de lanza de la ofensiva imperial en la desestabilización de los gobiernos progresistas en nuestra América, consideró que temporalmente su labor en Venezuela había concluido satisfactoriamente, tras un duro proceso de guerra mediática y económica en contra del gobierno de Nicolás Maduro y, obviamente, había que definir nuevos objetivos políticos sucios y quedaba a la vista el gobierno boliviano y su floreciente proceso de cambio.

Había entonces que cambiar la dirección de los misiles mediáticos y políticos hacia el corazón de Sudamérica, no sólo con la finalidad de apoyar a la oposición de derecha en su campaña con miras hacia el referéndum de febrero, sino con un objetivo más estratégico, desestabilizar al gobierno boliviano.

Obviamente la tarea es totalmente distinta con relación a lo hecho en otros países, pues Bolivia cuenta con un gobierno fuerte, legitimado por un enorme respaldo ciudadano, con una economía robusta y solvente, reconocida por propios y extraños, incluyendo los organismos económicos y financieros imperiales, una democracia profunda y participativa, y una clara decisión de luchar contra la corrupción, el narcotráfico y la delincuencia con todo el poder que el Estado cuenta.

Así que había que empezar con algo sensible, y que mejor que pretender involucrar al movimiento indígena boliviano, base del proceso de cambio, en un hecho denunciado por el propio gobierno y que está siendo investigado por las instancias que corresponden de acuerdo a nuestro ordenamiento jurídico. El tema del Fondo Indígena cumplía con los requisitos que buscaba CNN para arrancar con su campaña, pues incluía elementos subjetivamente muy sensibles como la participación de dirigentes indígenas en un fondo destinado exclusivamente a estos pueblos y que podía poner en entredicho la reserva moral que constituyen los pueblos indígenas de todo nuestro continente. Obviamente, el objetivo no llegaba solamente a denunciar el hecho ni a mostrar a dirigentes indígenas como los presuntos responsables del escándalo, sino que buscaba posicionar una vinculación del gobierno y del propio Presidente con aquellos hechos.

Desde luego, como se pudo apreciar en los reportajes, noticias y comentarios que realizó la cadena estadounidense a propósito del tema, se ignoró totalmente las acciones del gobierno y acudiendo a opositores desubicados y serviles al mandato imperial trataron de mostrar una imagen totalmente distorsionada, manipulada y falsa del problema.

Las mentiras de CNN

No debe extrañarnos para nada que la cadena televisiva CNN utilice mentiras para tratar de respaldar sus informaciones, como lo hizo en el caso boliviano, ya sea por boca de sus periodistas, particularmente de Fernando Rincón, o de sus oficiosos entrevistados. No es la primera vez que la cadena televisiva queda en evidencia con sus falsedades. En más de una oportunidad el propio Rincón ha tenido que corregirse y admitir que su información no era precisa.

Durante la campaña venezolana se informó por ejemplo, en agosto de este año, que en varias ciudades venezolanas se estaban produciendo saqueos y asaltos a centros comerciales; cuando en realidad nada de aquello sucedió, al verse descubierto, Fernando Rincón dijo que se habían equivocado y echó la culpa a otros funcionarios de su cadena, pero el objetivo de la mentira ya había sido logrado, crear zozobra en Venezuela y repudio y preocupación en toda la audiencia de la cadena. La rectificación o el reconocimiento del error era lo menos importante.

Lo dije antes y lo reitero, el uso de la mentira, la manipulación y la distorsión de los hechos es una forma permanente de actuar de CNN. Sólo para recordar las “maravillas” de CNN, en 2001, después de la caída de las Torres Gemelas en Nueva York, con el objetivo de crear un ambiente de mayor hostilidad y repudio hacia los supuestos autores del atentado, la cadena noticiosa mostró imágenes de hombres y mujeres musulmanes en Irak, bailando y festejando el atentado. Dichas imágenes habían sido filmadas diez años antes y correspondían a palestinos celebrando la invasión a Kuwait. Pero para los fines de la cadena mentirosa no importaba la procedencia ni el tiempo en que se lograron esas imágenes, había que difundirlas para consolidar la versión de que fueron los iraquíes quienes atacaron el World Trade Center y festejaban el hecho. Pese a la evidencias y a que el propio camarógrafo que filmó aquellas imágenes diez años antes señaló donde las había obtenido y demandó a CNN por su difusión, la cadena nunca rectificó su proceder.

Pero no sólo eso, en marzo de 2014, CNN mató a Pelé. El 24 de marzo de 2014 anunció con carácter de noticia de urgencia que Edson Arantes do Nascimento, el conocido Rey del Fútbol, había muerto. Ante la comunicación con un representante del exfutbolista, la cadena publicó en twitter: “Representante de Pelé dice a CNN que está vivo y muy bien”.

Las anteriores son una pequeña muestra del “profesionalismo” de los periodistas de CNN, que en realidad no hacen periodismo, sino que bajo esa pantalla hacen activismo político, en defensa de los intereses imperiales y en contra de los gobiernos y pueblos que luchan por su definitiva libertad y soberanía.

La ofensiva apenas comienza

El escándalo del fondo indígena ha sido un globo de ensayo en el inicio de esta campaña política mediática de la CIA-CNN en contra del proceso revolucionario de Bolivia y no es un hecho aislado, sino que forma parte de una estrategia de largo aliento, que no solamente apunta a apoyar la campaña opositora para el referéndum de febrero próximo, sino que va más allá, su objetivo es desestabilizar al gobierno boliviano, dentro y fuera del país, como parte de recuperación del control imperial en “el patio trasero”, alentados con lo sucedido en Argentina y Venezuela.

Esta estrategia está en marcha desde hace mucho en todo el continente, más allá de las declaraciones de buena voluntad del gobierno norteamericano para con el gobierno boliviano, hay que tener el mayor cuidado y estar preparados para responder adecuadamente a estas agresiones mediáticas que con seguridad contarán como hasta ahora con el incondicional respaldo de la oposición mediática boliviana. En la misma línea hay que ubicar las declaraciones y anuncios de los opositores fugitivos de la ley boliviana, muchos de ellos protegidos por el propio gobierno imperial y que casualmente reaparecen al abrigo de la campaña mediática manipuladora y mentirosa.

La ofensiva imperial ha empezado y la tendremos encima durante mucho tiempo. Hay que estar preparados no sólo para resistir, sino para combatir militantemente en los mismos terrenos donde planteen la lucha, con nuestros argumentos de siempre: la verdad, la verdad y sólo la verdad. Con el respaldo del pueblo y de nuestras organizaciones y con un gobierno sólido, con una economía fuerte y un liderazgo indiscutible, seguro que tenemos todo de nuestra parte para salir airosos en la lucha, pero no hay que bajar la guardia por ningún motivo.

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