diciembre 1, 2020

Cecilia Sánchez

De nombre completo Celia Esther de los Desamparados Sánchez Manduley, es conocida comúnmente como “la flor más autóctona de la Revolución”, por su criollez y cubanía.

Nacida en el Central Isabel, Media Luna, Cuba, el 9 de mayo de 1920, es hija de Manuel Sánchez Silveira y Acacia Manduley Alsina.

Comienza la enseñanza primaria a los siete años, en una pequeña escuela privada donde aprende lenguaje y aritmética. Allí estudia hasta que, junto a su familia, se muda para Manzanillo, donde ingresa en cuarto grado en la escuela pública de Pueblo Nuevo. Su educación está exenta de dogmatismos religiosos, convencionalismos y prejuicios.

Tras el golpe de Estado de Fulgencio Batista, el 10 de marzo de 1952, se involucra con el Movimiento 26 de Julio, siendo una de las fundadoras del mismo en la antigua provincia de Oriente. Como militante tiene a su cargo la distribución del alegato “La historia me absolverá”, del líder de la Revolución Cubana Fidel Castro, encargándose, además, de la organización de una red de colaboradores campesinos en las cercanías donde se preveía el desembarco del Granma, expedición fundamental para la continuidad de la lucha guerrillera en la Sierra Maestra.

En febrero de 1957 marcha al encuentro de la guerrilla para coordinar el apoyo desde el llano, y guiar al periodista del New York Times, Herbert Matthews, a una entrevista con Fidel. La publicación de la misma echa por tierra la propagada batistiana basada en la supuesta muerte de Fidel.

Como integrante del pelotón de la comandancia combate en El Uvero, siendo la primera mujer en ocupar la posición de soldado combatiente en las filas del Ejército Rebelde. Conocida como Norma, Lilian, Carmen, Caridad y Aly, la temeraria heroína es capaz de disfrazarse de embarazada o de arrastrase entre las espinas de un tupido marabuzal para burlar una persecución feroz.

Impulsa y consigue la creación, el 4 de septiembre de 1958, del batallón femenino Mariana Grajales, que opera en la zona de La Plata, Sierra Maestra, demostrando así que las mujeres cubanas también pueden ocupar posiciones de combatientes guerrilleras en el Ejército Rebelde.

Quienes le conocían afirman que tenía un profundo amor por la naturaleza, que siempre llevaba alguna flor en el cabello pero que la identificaba la Mariposa, flor nacional de Cuba.

Después del triunfo de la Revolución Cubana, el 1 de enero de 1959, es secretaria del Consejo de Estado, diputada al Parlamento, miembro del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y de la Dirección Nacional de la Federación de Mujeres Cubanas.

Igualmente, contribuye a definir el diseño de los uniformes escolares, las guayaberas para mujeres y posibilita la creación, en 1964, de la Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado, gracias a que durante la Guerra de Liberación Nacional se dedica, entre otras tareas, a recopilar toda la documentación de la lucha guerrillera en la Sierra Maestra.

Fallece el 11 de enero de 1980, pero no ha dejado de ser, para el pueblo cubano, la heroína de la Sierra y el Llano.

La Época.-

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