diciembre 5, 2020

César Vallejo

De nombre César Abraham Vallejo Mendoza, nació en Santiago de Chuco, Perú, el 16 de marzo de 1892. Fue el último de los once hijos del matrimonio de doña María de los Santos Mendoza Gurrionero y don Francisco de Paula Vallejo Benítez.

Sus estudios primarios los realizó en el Centro Escolar Nº 271 del mismo Santiago de Chuco y luego en el Colegio Nacional San Nicolás de Huamachuco. En 1910 se matricula en la Facultad de Letras de la Universidad Nacional de Trujillo, pero debido a problemas económicos tuvo que abandonarla, al igual que sus estudios posteriores en la Facultad de Medicina de San Fernando, en Lima, los que había matriculado en 1911.

En 1913 regresa a Trujillo con el propósito de retomar sus estudios universitarios en Letras. Allí trabaja como maestro en el Centro Escolar de Varones Nº 241, y luego como profesor del primer año de primaria en el Colegio Nacional de San Juan. Finalmente, el 22 de septiembre de 1915, se gradúa de bachiller en Letras con su tesis “El romanticismo en la poesía castellana”.

En 1916 ya era parte de la juventud intelectual de la época agrupada en la bohemia trujillana, conocida luego como Grupo Norte, y publica sus primeros poemas en los diarios y revistas locales.

Su vida amorosa fue siempre compleja, y terminaba sumido en profundas depresiones tras terminar o desilusionarse de alguna relación.

Publicó en Lima sus dos primeros poemarios: Los heraldos negros (1918), poesías de filiación modernista donde retrata las profundas vivencias de los sucesos cotidianos, la vida familiar y aldeana, el paisaje tierno y bucólico; y Trilce (1922), obra que marca la creación de un lenguaje poético propio y coincide con la irrupción del vanguardismo a nivel mundial.

En 1923 vio la luz su primera obra narrativa: Escalas, colección de estampas y relatos, algunos ya vanguardistas. Ese mismo año, con el dinero que le adeudaba el Ministerio de Educación, se embarca rumbo a Europa y el 13 de julio llega a París.

Sus ingresos –siempre insuficientes– provenían del periodismo, aunque fungió también como traductor. Escribía para el diario El Norte de Trujillo, y las revistas L’Amérique Latine de París, España de Madrid y Alfar de La Coruña.

Sus dos primeros años en París fueron de estrechez económica –muchas veces tuvo que dormir a la intemperie– pero también le permitieron conocer a importantes intelectuales como Pablo Neruda y Tristan Tzara.

En 1931 publicó en Madrid la novela, proletaria o indigenista, El tungsteno, inspirada en la realidad de los mineros de Quiruvilca, con quienes había tomado contacto en su juventud mientras apoyaba a su padre en las tareas administrativas de gobernador.

Tras abrazar el ideario comunista se identifica con las luchas de los republicanos españoles, quienes son fuente de inspiración para su poemario España, aparta de mí este cáliz, publicado póstumamente en1939. 

A inicios de 1938, cuando trabajaba como profesor de Lengua y Literatura en París, sufrió de agotamiento físico y el 24 de marzo le internaron por una enfermedad desconocida (después se supo que fue la reactivación de un antiguo paludismo que sufrió de niño). Falleció unas semanas después, el 15 de abril de ese mismo año.

La Época.-

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