diciembre 5, 2020

En defensa del consumidor y los mercados justos

por: Fernando Arenas Silvetty

La nueva estrategia de defensa comercial plantea un real proteccionismo de la mano de obra boliviana y la priorización de su consumo.

La actual coyuntura económica política y social, además del contexto internacional toma un matiz de nuevos retos para el Estado Plurinacional en el sentido de mantener con mayor fortaleza y solidez ese crecimiento económico con las políticas de redistribución planteada para el vivir bien de cada uno de los bolivianos y bolivianas, ello ya no sólo fruto de la nacionalización sino de la consolidación y dinamización del mercado interno [2].

Establecer mercados justos en nuestro país está vinculado a la soberanía financiera internacional, donde los precios de nuestro mercado interno obedecerán a las políticas del vivir bien y no a así a las fluctuaciones de precios en el exterior, de esta manera aseguramos el abastecimiento de bienes y servicios que aseguren el consumo final y el consumo intermedio de los bolivianos.

Asimismo, la intervención gubernamental sobre el comercio ya no reverbera en esa retórica posición del equilibrio de mercado y competencia perfecta neoliberal, sino determina un principio de solidaridad, equidad y redistribución del excedente entre los actores económicos del Estado Plurinacional.

Los elementos de términos de intercambio de los precios también jugarán un rol distinto a la determinación clásica del proceso de dependencia financiera a partir de los tipos de cambio monetario entre dos o más países, se hablará específicamente del reconocimiento al trabajo del productor directo, con ello se disminuirá las brechas de la distribución del excedente y eliminará la especulación y el agio. Lograremos un mercado interno abastecido tanto en productos alimenticios como de otros insumos nacionales para la producción en general.

Una tarea permanente como alternativa al consumismo debe impulsar la participación de todos los bolivianos dentro de los límites de la racionalidad económica desde un enfoque de una satisfacción de necesidades colectivas. Para ello la concientización del consumo de productos bolivianos mediante campañas y participación en los eventos comerciales dinamizarán nuestro mercado interno, promoviendo así un incremento en el ingreso de las familias productoras bolivianas.

La redistribución del ingreso logrado por este movimiento comercial apuntará a fomentar la capacidad de compra del mercado interno, tomando como asidero también los bonos y demás beneficios sociales que se instauraron en este gobierno producto de la rentabilidad generada por las empresas nacionalizadas, asimismo se mejorará la calidad de los productos bolivianos con precios competitivos y de esa manera este nuevo fortalecimiento de la demanda interna estribará en generar mayor conciencia por consumir los productos hechos en Bolivia.

Acá se devela una nueva categorización para nuestra economía donde la defensa comercial no sólo debe tener un carácter de internacionalización en relación a la teoría de las ventajas competitivas y por ende del proteccionismo arancelario y para arancelario, sino de una educación sostenible para la generación de una conciencia a mediano y largo plazo del posicionamiento natural de mercado para la producción de bienes y servicios bolivianos, donde se reconozca nuestro capital humano como principal artificie del valor natural. [3] Esta también sería una forma eficaz de luchar por la consecución de una soberanía productiva.

La nueva estrategia de defensa comercial plantearía entonces un real proteccionismo de la mano de obra boliviana y la priorización de su consumo. Esta estrategia pasaría también por determinar controles para la determinación de legitimidad del producto boliviano, dotación de insumos e instrumentos de trabajo que realcen las habilidades de los productores (tecnología) bolivianos y plantear sistemas de comercialización que aceleren el fortalecimiento del consumo interno de estos productos.

Asimismo, la Agenda Patriótica 2025 en su pilar 6: “Soberanía productiva con diversificación”, y pilar 5: “Soberanía comunitaria y financiera”, al hablar de mercados justos y términos de intercambio plantea mecanismos de regulación que generen condiciones de equidad que prioricen el bienestar de la economía boliviana y eliminen las relaciones asimétricas de mercado que favorecieron siempre a las grandes empresas, es por ello que el PNDES 2016-2020 no sólo es el plan de cinco años para asegurar una mejor Bolivia, sino una primera etapa para conseguir la Bolivia Digna y Soberana.


* Economista.

1 El presidente Evo Morales, en fecha 9 de marzo de 2016, promulgó la Ley Nº 786 del “Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social 2016-2020, en el marco del desarrollo integral para vivir bien, hacia la Agenda 2025”

2 La estabilidad económica, según el informe presidencial, no dependería de los precios internacionales sino del dinamismo interno de nuestra economía y del impulso que se le dé también a la soberanía productiva.

3 Según A. Smith el total del producto del trabajo pertenece al trabajador; y la cantidad de trabajo comúnmente empleada en adquirir o producir una mercancía cualquiera es la única circunstancia que puede regular la cantidad de trabajo, que se podría de ordinario comprar, economizar o intercambiar.

Be the first to comment

Deja un comentario