diciembre 3, 2020

Relaciones entre Cuba y EE.UU.: Un camino largo y difícil

por: Vicente Manuel Prieto Rodríguez 

Las radicales medidas tomadas por los revolucionarios cubanos a partir de 1959, enojaron a un imperio que decidió cortar de raíz toda relación con la Isla.

La visita a Cuba del presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, ha despertado interés en todo el mundo y el discurso pronunciado en La Habana, intentando retratar el proceso de acercamiento, muy aparte de su tono edulcorado que no se aviene con la realidad de las relaciones entre los dos países, es un capítulo en la historia que se empezó a escribir hace dos siglos atrás, desde que uno de los padres fundadores de la Unión, Benjamín Franklin, recomendara la toma de la isla de Cuba.

De la fruta madura a la Enmienda Platt

Desde los padres de la independencia de EE.UU. las administraciones sucesivas de aquel país han intentado apoderarse de la isla, pretendiendo, al decir de John Quincy Adams, que Cuba era como una “fruta madura” 1 [1] que necesariamente debía caer en manos de los EE.UU. por la cercanía y posición geográfica del archipiélago.

La historia de las relaciones entre la potencia y la isla, tanto en períodos de la colonia, como en las diferentes etapas políticas por las que ha atravesado Cuba es muy larga de contar para este espacio, por lo que nos acotaremos en los momentos principales de esta historia.

El primer momento de marcada acción injerencista sucedió casi al final de la Guerra de Independencia librada por los cubanos contra la metrópoli española, cuando en 1898 el acorazado Maine, fondeado en el puerto de La Habana explotó y fue el motivo de la entrada de Estados Unidos en la guerra contra España, iniciando el período de injerencia imperial en la isla a través de una enmienda a la Constitución de la recién nacida República, que permitía al gobierno estadounidense intervenir en Cuba si consideraba amenazados sus intereses. A través de este apéndice espurio, denominado “Enmienda Platt” 2, [2] también se establecía la presencia militar norteamericana, por la cual se ocupó el territorio que se conoce como Base Naval de Guantánamo.

A partir de ese momento, Cuba, gobernada por cubanos genuflexos ante Estados Unidos, vivió varios gobiernos, unos “democráticos”, otros dictatoriales, pero que compartían la misma filiación hacia la potencia norteña, al punto de que los “americanos” hacían en Cuba lo que se les ocurriera sin ningún tipo de censura a sus actos, incluyendo el emporio de la mafia que negociaba con los altos poderes nacionales.

Años de guerra y dolor

Toda la dependencia del norte terminó el 1 de enero de 1959, con el triunfo de la Revolución liderada por Fidel Castro. Y ahí se rompieron las relaciones “cordiales”. La Revolución tomó medidas populares como la nacionalización de los recursos y las principales industrias, sustituyendo la gran propiedad privada por una propiedad social sobre los medios de producción, lo cual no agradó al Imperio.

En 1960, Eisenhower aprobó un programa de acciones encubiertas para destruir la naciente Revolución Cubana, que fue desde los sabotajes a objetivos económicos, hasta los intentos de asesinato de los principales líderes revolucionarios, incluyendo a Fidel Castro. Varios jóvenes alfabetizadores, campesinos, trabajadores y soldados perdieron la vida por estas acciones.

El 3 de enero de 1961, Estados Unidos rompe unilateralmente relaciones con Cuba y en abril del propio año impulsa y apoya la invasión mercenaria de Playa Girón, conocida en el mundo como “Bahía de Cochinos”. 72 horas después del artero ataque, la aventura militar fue derrotada, constituyéndose en la primera derrota del imperialismo yanqui en América Latina.

En el propio 1961, la potencia imperial declara el bloqueo económico y militar a la isla rebelde, medida reforzada en 1992 a través de una ley congresal impulsada por el congresista demócrata Robert Torricelli, que establecía fuertes sanciones a instituciones, empresas y personas que comerciaran o tuvieran vínculos con Cuba y proscribía a entidades extranjeras que comerciaran con la Isla, bajo la amenaza de no poder comerciar ni mantener relaciones económicas con los Estados Unidos –determinando la extraterritorialidad de la misma–.

Fue entonces en 1995 que el bloqueo y Ley Torricelli fueron recrudecidos con la Ley Helms-Burton, la cual esta vez internacionalizaba totalmente el bloqueo estableciendo la negativa de créditos y ayuda financiera a países, empresas, organizaciones o personas que apoyaran el intercambio comercial con La Habana, buscando impedir la inversión extranjera.

Otros puntos álgidos en la historia de las relaciones bilaterales se dieron en la llamada “Crisis de los misiles” o “crisis de octubre” de 1962; los ataques con agentes químicos y biológicos para restarle a Cuba la capacidad productiva; la “Ley de Ajuste”, que fomenta la migración ilegal hacia territorio norteamericano; el fomento de ataques mediáticos a través de transmisiones ilegales hacia Cuba con las estaciones Radio y TV Martí; fomento de la subversión interna y financiación de grupúsculos disidentes; incorporación en las listas de patrocinadores del terrorismo y el tráfico de drogas, entre otras acciones que no cesan hasta hoy.

El descongelamiento de las relaciones entre La Habana y Washington se viene dando desde finales de 2014 y es el resultado de la resistencia tenaz y el patriotismo del pueblo cubano que se ha mantenido firme junto a su Revolución, a pesar del bloqueo, de los ataques y mentiras, manteniendo los principales logros en cuanto a igualdad social, salud, educación y otros aspectos reconocidos por el mandatario estadounidense en su reciente visita, reafirmando la idea de obsolescencia del bloqueo y lo errada que está la política de Estados Unidos contra la Revolución Cubana.


1 John Quincy Adams, 28 de abril de 1823: “…hay leyes de gravitación política, como leyes de gravitación física, y Cuba, separada de España, tiene que gravitar hacia la Unión, y la Unión, en virtud de la propia ley, no iba a dejar de admitirla en su propio seno. No hay territorio extranjero que pueda compararse para los Estados Unidos como la Isla de Cuba.”

2 Enmienda Platt: Apéndice al proyecto de Ley de los Presupuestos del Ejército aprobado por el Congreso de Estados Unidos, e impuesto como parte del texto de la primera Constitución de la República de Cuba, elaborada por la Asamblea Constituyente de 1901, bajo la amenaza de que si no la aceptaba, Cuba seguiría ocupada militarmente.

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