enero 8, 2022

La comunicación como derecho humano y herramienta estratégica para el desarrollo

por: Humberto Claros Zeballos

Para el Estado Plurinacional de Bolivia son derechos humanos elementales: el agua, la alimentación, la educación, salud, vivienda, luz y la comunicación.

Cuestión de usos

Recuerdo que en 1999 en uno de esos foros y muestra de video indígena (cuando aún era casi impensable que el indio manejara la cámara y registrara su propia realidad desde su visión) se me preguntó desde el público, a propósito de la presentación de un video de mi región (Trópico de Cochabamba), del por qué los indios estaban usando aparatos (cámaras de video) que provienen del mundo occidental capitalista y materialista que podría contaminar las comunidades indígenas campesinas. La respuesta fue simple: depende del uso que se le dé, no es la herramienta en sí misma el problema o la virtud, sino el uso. He aquí un aspecto elemental en lo que se refiere a medios de comunicación y en particular las redes sociales.

Otro aspecto elemental es el derecho a la comunicación, reconocida en la Constitución Política del Estado Plurinacional como derecho humano.

Pasado y presente

En el periodo neoliberal, vimos que los únicos que tenían derecho a los medios de comunicación eran la empresa privada y en cierto grado el Estado, como estuvo reflejado en la ya extinta Ley de Telecomunicaciones de 1995, remplazada por la Ley 164 del Estado Plurinacional.

La comunicación estaba basada meramente en el mercado y en la negación a que pueblos, comunidades, barrios, en fin, a que la sociedad pudiera adquirir y administrar sus medios de comunicación de acuerdo a sus necesidades y su realidad. Existen experiencias y casos emblemáticos de sectores sociales en la lucha por el reconocimiento de su radio, cuestión que no se produjo hasta que Bolivia se constituye como Estado Plurinacional.

Las redes sociales, coyunturalmente, cobran especial importancia en el debate a raíz de los usos que se le ha dado por parte de la oposición política boliviana, ya que las han convertido en un espacio de impunidad desde donde se puede mentir, denigrar, insultar, acusar, calumniar, etc., causando efectos determinantes en los resultados del Referéndum del 21 de febrero.

A esto hay que sumar la cantidad de casos de trata y tráfico de personas y violaciones que se dan a diario usando las redes sociales. Esto de ninguna manera se puede llamar libertad de expresión porque se está usando el medio para fines delictivos y para daños de orden personal, psicológico y moral de manera intencionada. No se trata entonces del medio, sino del uso para fines dañinos que afectan los derechos de otros.

Derecho humano elemental

Para el Estado Plurinacional de Bolivia son derechos humanos elementales: el agua, la alimentación, la educación, salud, vivienda, luz y la comunicación. Significa entonces que al ser derecho humano el lucro no puede empinarse por encima, como lo pretendían hacer con el agua el año 2000 en Cochabamba. En tal sentido el Estado boliviano no va a eliminar el uso de las redes sociales porque forman ya parte de este derecho humano a la comunicación, sin embargo es necesario generar un proceso de debate sobre el uso y los fines de esta herramienta.

La Ley de Imprenta, herencia caduca defendida por los medios de comunicación privados y ciertos grupos del periodismo, aprobada en 1925, carece de actualización tecnológica en materia de medios como de aspectos elementales del derecho a la comunicación, la democracia y la noción de Estado Plurinacional.

So pretexto de que al suprimir la Ley de Imprenta se eliminaría la libertad de expresión, las empresas privadas de comunicación y ciertos grupos de periodistas bloquean la discusión y el debate para la generación de una Ley de Comunicación que contemple medios, derechos, principios, políticas de fomento, de usos, de gobierno electrónico y fundamentalmente el hecho de asumir la comunicación como instrumentos que contribuyan al desarrollo de nuestros pueblos más allá del sometimiento al mercado.

Los avances en materia de democratización de la comunicación, son pasos históricos y fundamentales que se han dado a través del tiempo, por ejemplo, con la Ley 164 de Telecomunicación, tecnologías de información y comunicación, que elementalmente reconoce y distribuye las frecuencias radioeléctricas (para radio y televisión) a cuatro sectores importantes, dos de ellos históricamente excluidas; se trata que el 33% de las frecuencias radioeléctricas sean para medios de comunicación privados, otro 33 % para el Estado, un 17% para el sector social comunitario, y el 17% restante para el sector indígena originario campesino, comunidades interculturales y afrobolivianas.

Esta ley que es comparable, o quizá más avanzada, que la Ley de Servicios Audiovisuales de Argentina o la Ley Orgánica de Comunicación del Ecuador, ambas aprobadas en gobiernos progresistas.

Bolivia ha dado pasos muy grandes en la democratización de la comunicación con la Ley 164, sin embargo, es necesario profundizar el debate y la visión en torno al tema. Ver la comunicación no solamente desde la perspectiva del derecho sino fundamentalmente como un instrumento que contribuya en el Vivir Bien.

Se hace necesario pensar en la construcción de un Marco Normativo de Comunicación que contemple medios de comunicación en sus diferentes soportes, como las redes sociales, políticas de fomento, la comunicación como herramienta de desarrollo, de construcción de una sociedad justa, de aporte a la cultura, la salud, la educación, que permita la participación y expresión de todos los sectores sociales; pero también pensando en una estructura y mecanismo sancionatorio y de ciertos límites en su uso, y ahí quizás la conformación de un Tribunal Plurinacional de Ética que contemple la participación social, en reemplazo al actual Tribunal que deviene de la Ley de Imprenta y que poco o nada hace en el cumplimiento de su rol.

A partir de esto es que me animo a pensar en una declaración de principios de lo que es la comunicación en un Estado Plurinacional. Estamos hablando de un nuevo paradigma comunicacional basado en la descolonización, la plurinacionalidad, despatriarcalización, los derechos de la Madre Tierra, las diferentes formas de democracia individual y colectiva; reconocer que no hay una sola forma de comunicación sino también la comunicación indígena originaria campesina y comunitaria, la alternativa, etc.

¿Queremos hablar de libertad de expresión y del derecho a la comunicación?, pues hagámoslo, pero de manera amplia y profunda conforme a los avances en materia de derechos humanos, democracia, pluralismo y los avances tecnológicos.


* Comunicador Quechua del Trópico de Cochabamba.

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