enero 8, 2022

Momentos de definición

Este sábado 2 de abril se celebró en Cochabamba la Cumbre de los Trabajadores y Movimientos Sociales de Bolivia. El evento es organizado por la CONALCAM y también ha contado con la participación de la Central Obrera Boliviana. Es una reunión importante, dadas las circunstancias que condicionan el actual escenario político del país.

La relación de las organizaciones sociales con el MAS han ocupado y seguirá ocupando el centro del debate en el que participan dirigentes de todos los rincones del país concluyendo ideas que debemos atender. Estamos hablando de los miembros que quedaron del Pacto de Unidad, los más activos y leales al proceso de cambio.

Los resultados del pasado 21F han sellado el destino de Bolivia hasta nuevo aviso, y le han impreso una marca de incertidumbre. ¿Quién o quiénes dirigirán a partir de 2019? ¿Cuál será la agenda programática de las organizaciones sociales hasta el 2025? Estas son las cuestiones centrales que afectarán a cada uno de los habitantes del país.

Nosotros creemos que se debe considerar los retos actuales del proceso, entre ellos cómo se va hacer frente a la crisis económica por la que atraviesan los Estados del continente, así como también la crisis política que acosa a las democracias que surgieron como respuesta al neoliberalismo de los noventa.

La relación con las transnacionales y la inversión extranjera directa debe ser otro foco de atención en las discusiones venideras, dada la naturaleza nacionalizadora de las movilizaciones sociales de principios de este siglo, que lograron poner en su lugar a transnacionales como Bechtel.

De la misma forma se debe prestar especial atención a la creciente presencia estadounidense en la región, que aunque amigable al principio no deja de estar acompañada por procesos de negociación para nuevos acuerdos de libre comercio que tratarán de deconstruir el modelo económico alcanzado tan trabajosamente durante la última década.

El MAS seguirá ocupando el lugar de mayor importancia en las próximas cumbres que se desarrollarán en los siguientes años. Como instrumento de las organizaciones sociales, es importante definir qué forma adoptará la estructura de este partido, que requiere profundos cambios que lo mantengan lejos de los vicios a los que estaban acostumbrados los partidos de los días de la democracia pactada.

Para cuando esta edición haya llegado a sus manos la cumbre ya estará concluida, pero se trata sólo de un primer encuentro o momento de definición de muchos que se darán de aquí al 2019. Mientras tanto, la ofensiva mediática contra la figura del Presidente Morales seguramente se intensificará durante los próximos días.

Lo importante es no dejarse distraer por los rumores que publicarán los medios de comunicación para deslegitimar este proceso. El lugar central de definición política del país estará en las organizaciones sociales, no en lo que suceda en las primeras planas de los periódicos que, como hemos visto, no dejarán de estar influenciados por el amarillismo.

Es muy factible que ya estemos en las primeras fases de una nueva batalla por la definición del destino de Bolivia.

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