enero 9, 2022

El Zorro y la Norma

Esta nota bien podría ser una fábula, pero lamentablemente tiene que ver con la cotidiana tarea de la lucha entre dos maneras de entender la vida. El Zorro y la Norma son personajes que pululan por nuestra América, tienen profundas raíces en las botas de Pizarro y la Biblia del cura Luque, es decir, son producto del avasallador principio colonialista que se pretendió dueño absoluto de las vidas y riquezas de los lugares donde pisaba.

El hecho colonial, durante estos más de cinco siglos, se ha reproducido de manera constante, transformando a los antiguos encomenderos en prósperos comerciantes y empresarios que después de la revolución de abril de 1952 se re-articularon en lo que se llamó la “burguesía nacional” que, con el proceso de restauración, se desligaron de sus amarres emenerristas para volver a sus raíces, para formar el último eslabón de las empresas capitalistas transnacionales.

Economía y política fueron los ejes sobre los cuales se consolidaron como élites de poder regionales, agroindustriales en el Oriente, mineros medianos y grandes en el Occidente, así, los parlamentarios, casi eternos, eran representantes de esos intereses y la pugna entre las diferentes oligarquías de poder regional se mostraba como de “interés nacional”, mientras campesinos y obreros ofrendaron sus vidas por esas pugnas llevadas a los extremos por los partidos políticos que representaban unos u otros intereses.

Hoy tenemos en la Asamblea Plurinacional a Norma, una representante de esa vieja manera de entender la política, empecinada en la defensa de intereses empresariales, ligada a las transnacionales, que utiliza lo peor de la mentalidad colonial, lo más bajo de la naturaleza humana, como son los instintos irreflexivos, pensando que la realidad se amoldará a sus deseos como lo hicieron siempre… al menos hasta el año 2000.

La mentalidad colonial, que perdura en nuestro país, no soporta ver a indígenas en las calles, en las universidades, en las oficinas públicas, ocupando escritorios, por eso Norma asume una actitud violenta y con la vieja pose de los patrones se niega a estrechar la mano de un presidente indígena.

En base a sus actitudes racistas y las de sus aliados, un antiguo político, advenedizo del MNR, que escapó del país porque en su haber tiene la masacre de más de 80 ciudadanos, se ha dedicado a vilipendiar el proceso boliviano y poner énfasis en el descrédito del primer presidente indígena de Bolivia.

Conocido como “el Zorro”, este abogado logró acumular una riqueza considerable por sus hábiles contubernios entre autoridades judiciales y sus representados (generalmente narcotraficantes), al tiempo que el cargo de Ministro del Interior le sirvió para controlar el poder político y la economía generada por el narcotráfico.

Este nefasto personaje hoy pretende dar lecciones de democracia, ciudadanía y libertades acudiendo inclusive a poner como ejemplo al viejo MNR, ese de los años 50 pero que murió más o menos en 1955. (Valga la pena aclarar para los despistados que este prófugo de la justicia boliviana militó no en el MNR sino en su remedo moderno llamado “Gonismo”).

El neoliberalismo nos habla de “la teoría del derrame”, en otras palabras, que los ricos se enriquezcan mucho más porque luego derramarán algunas gotitas para la gran mayoría del pueblo; sin embargo, las experiencias mundiales han demostrado que los ricos no derraman ni una gota porque lo quieren todo, reflejo de un capitalismo salvaje que se nutre de la sangre del pueblo y que es apoyado por Norma y el Zorro.

La moraleja de esta nota es que no podemos confiar ni descuidarnos de sus intenciones ni de sus palabras, cada una de ellas lleva un veneno que envilece a los humanos y luego los mata, adimentos con que ha generado riqueza el capitalismo.


* Escritor e historiador potosino.

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