enero 13, 2022

Procesos industriales de la economía social comunitaria y el desarrollo del mercado interno

por: Fernando Arenas Silvetty

Los rasgos en el aspecto de la distribución, el cambio y el consumo, plantean que la equidad y el consumo sustentable se determinarán a través de una distribución según la necesidad.

Visión estratégica

La Agenda Patriótica 2025 y el PNDES 2016-2020 establecen lineamientos para la consecución de un Buen Vivir para los bolivianos y bolivianas, efectivizan el fortalecimiento de nuestro mercado interno haciendo énfasis en los procesos agroindustriales y con valor agregado para la exportación con la característica de cimentar el desarrollo dentro del marco de los principios de nuestra CPE.

Las políticas de redistribución del excedente bajo un principio social y no economicista, proponiendo un sistema de equilibrio y armonía como alternativa al utilitarismo y el beneficio del capital, establecen un desarrollo a largo plazo donde el dominio no será necesariamente del mercado sino el de las necesidades de carácter genuino y en concordancia con el sumaj qamaña.

Concepciones pasadas

La visión tradicional de industrialización enarbola políticas con tintes técnicos y economicistas, circunscribe su estudio al comportamiento del libre mercado y su matematización. El desarrollo de los clústeres o conglomerados industriales (concentración geográfica de industrias que obtienen ventajas en su desempeño a través de la co-localización) plantea una análisis en el principio de las redes basadas en la competitividad. Este fenómeno ha planteado una eficacia a partir del desarrollo de una manera sistémica y aprovechando las ventajas comparativas de una región (ver gráfico 1).

(Ver gráfico en PDF adjunto:
https://www.la-epoca.com.bo/portada/1461180014/digital/#/21/zoomed) 

En Bolivia se ha tenido históricamente la presencia de estos clúster durante el periodo neoliberal en el área de la producción del valor agregado como los textiles y la agroindustria; en el caso de la minería no podríamos hablar a ciencia cierta de un industrialización a partir de que en estos sectores productivo se habrían planteado un sistema de mono producción basado en el mero extractivismo y en la falta de generación del valor agregado. Aún en la actualidad como punto de partida se siguen tomando como principales los elementos básicos de la articulación e identificación de los actores que conllevarían a la instauración de estos clústeres.

Nuevos horizontes

Ante los sistemas implementados por Michael E. Porter [1] en lo referente a la competitividad y la instauración de las fuerza corporativas con relaciones comerciales establecidas por las ventajas comparativas en referencia a su especialización, se plantea un modelo que determinara acciones de complementariedad que fortalecerán a aquellos sectores como la pequeña industria que en visión lógica deberían priorizar absorber la demanda interna siendo que para su expansión hacia el resto del mundo se debería efectivizar la complementariedad a través de la gran empresa.

Este modelo entiende a los nuevos paradigmas de la ventajas complementarias, mismas que a la vez plantean criterios de gobernanza que fundamenten la necesidad de establecer las cadenas de valor global identificando la participación de todos los actores dentro de dicha cadena, a los cuales se les reconocerá la participación dentro de la distribución del excedente a fin de fortalecer sus núcleos productivos. Esta complementariedad pasa primeramente por “romper” la incondicionalidad a la ley de costos comparativos, la cual es dependiente de los mecanismos monetarios tradicionales, y en segunda instancia, por la instauración del principio del valor real para la generación de una producción con características socio-comunitarias que se perfilen a la disminución de las asimetrías productivas.

Esta es una propuesta que podría efectivizar un sistema de economía comunitaria realzando el aspecto de la redistribución del excedente, la organización interna y augestionamiento del núcleo productivo dentro del sector textilero, como es el caso de la empresa TRABOLTEX (empresa que se organizó como una sociedad colectiva sin capital de operaciones ni un mercado seguro, sólo el interés colectivo de recuperar el pago de las deudas sociales a través de la transferencia y la expectativa por contar con un emprendimiento propio, cuyo directorio se basó en el sindicato y todos los trabajadores bajo el principio de la transparencia y la solidaridad). Los rasgos en el aspecto de la distribución, el cambio y el consumo, plantean que la equidad y el consumo sustentable se determinarán a través de una distribución según la necesidad. En este sentido el valor de la producción no sufre el proceso de enajenación y se plantea una nueva categoría a la cual llamaremos el tiempo de producción comunitaria, mismo que generará el valor total a través del trabajo creado por el ayllu y cuyo excedente se materializará en procesos como el ayni y la mita. [2]

(Ver gráfico en PDF adjunto:
https://www.la-epoca.com.bo/portada/1461180014/digital/#/22/zoomed) 

Plantear una aproximación al valor total de la Economía Social comunitaria parte de entender al concepto de la forma valor y la forma comunidad, donde vemos esa forma general de la apropiación comunitaria está abierta a relaciones de cambio-mercantil, dependiendo del contexto histórico específico. Este sistema permitirá entonces señalar potencialidades contemporáneas de estas formas de sociedad comunal, para convertirse en “punto de partida” y fuerza directa para la supresión del sistema capitalista mundial y la reconstrucción, en condiciones nuevas y superiores, de la comunidad primaria ancestral convertida ahora en una de carácter universal.

Economía social comunitaria

Si bien a primera vista podríamos establecer que la economía social comunitaria no puede caracterizarse por generar industria a partir de seguir el modelo clásico de los procesos de industrialización (debido a estar conformada por unidades productivas que operan bajo formas no capitalistas de producción), donde entendemos a éstos como actividades que transformarán materias primas y convertirlas en diferentes clases de productos, agregando un valor que se acercará más al bien final, destinado al consumo inmediato, tenemos que tener en cuenta que existe una relación con la dinamización y expansión del mercado interno, de tal manera que para ampliar los mercados tendría un carácter selectivo implementado esta estrategia de industrialización enfocada al sector comunitario, privado y cooperativo, en función a la contribución que hagan al empleo, a la transformación industrial, y a la complementariedad para incidir en una reproducción con características no capitalistas (Ver gráfico 2).

En este aspecto comunitario el proceso y el producto del trabajo son indisolubles, su meta social es la reproducción del productor y de los miembros vinculados a la producción, donde el valor de uso es inmediato, en este aspecto los medios de producción pueden ser simultáneamente individual y cooperativo, donde la generación de redes necesita la participación de varios miembros, y donde además el trabajo colectivo está circunscrito a las condiciones técnicas del proceso de trabajo, limitaciones objetivas de los medios de producción. Hablamos entonces de una forma de interconexión de la fuerza de trabajo, en una acción voluntaria, que no bien concluyen su propósito, y que para reemprenderse requiere de un nuevo acuerdo voluntario entre los miembros laborales, a no ser que se les imponga por una fuerza externa. Esta forma de organización genera un proceso de trabajo histórica y lógicamente de manera autónoma y en torno a sus propios fundamentos, que excluyen cualquier tipo de compulsión en la ejecución de su proceso laboral.

Casos similares, de llevar una industria o emprendimiento con características de empresa social, podrían darse como ejemplo: los productores de cacao y/o los microproductores de las mañaneras.

Este sistema de producción es aún practicado en la mayor parte los territorios donde existen altos niveles de vulnerabilidad, es decir, en aquellos sectores que cuentan con una organización comunitaria que fue dejada de lado por los antiguos gobiernos de tendencia neoliberal.


* Economista.

1 Porter establece las cinco fuerzas competitivas de la industria basado en las estrategias del posicionamiento de la gran industria y el precio de mercado dejando de lado a las pequeñas economías.

2 Se recuperan acá los sistemas tradicionales de producción agrícolas respetando los saberes ancestrales a través de sistemas sociales de producción como la sayaña y la aynoca.

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