agosto 19, 2026

Volver a escuchar

por: Adriana Guzmán

El 2 de abril en Cochabamba se realizó la Cumbre Política Nacional de Trabajadores y Movimientos Sociales, un momento histórico ya que es la segunda vez en 10 años del proceso de cambio que se juntan organizaciones sociales, el instrumento MAS-IPSP y el gobierno para mirarse a la cara y ver lo que se ha hecho y lo que falta por hacer.

Era necesario volver a encontrarnos para reconocernos, para reafirmar que somos las organizaciones que hacemos y sostenemos el proceso de cambio y por tanto somos responsables de profundizarlo (mensaje recibido al haber perdido el referéndum). Fue un momento de sinceramiento, aunque no se dijo todo lo que necesitábamos decir, y la palabra de las y los dirigentes y reavivaron la fuerza y la esperanza para seguir luchando.

Como Movimiento de Feminismo Comunitario planteamos lo que muchos tenían miedo plantear: hay que nacionalizar la minería para garantizar una educación revolucionaria y una vida digna. Reafirmamos que las mujeres somos la mitad de cada pueblo, la mitad del proceso de cambio en el que no se va lograr el vivir bien si esa mitad vive mal porque cada día nos violentan y nos matan.

Creemos que para seguir es necesario dejar claro el rol del gobierno y el rol de las organizaciones y así retomar la propuesta zapatista de mandar obedeciendo, enarbolada otrora por el compañero Evo.

Las organizaciones sociales tenemos que cuidar y alimentar la esperanza, gestar los sueños, pero para eso es necesario llenar la olla y eso es responsabilidad del gobierno. Tienen que profundizarse las transformaciones de la economía para recuperar la riqueza y detener la acumulación que hacen empresarios, oligarcas y transnacionales, ahí vamos a definir si el proceso es realmente anticapitalista, antimperialista y antipatriarcal. Vamos a recuperar la riqueza para profundizar la descolonización y la despatriarcalización, para vivir bien y no para la acumulación individualista que alimente las aspiraciones burguesas de ser clase media. La clase media no existe, es una estrategia del sistema para robarle la fuerza al pueblo trabajador y el gobierno debe dejar de darle cargos y beneficios a las y los desclasados que son quienes desde el gobierno negocian con empresarios y ONG poniendo en riesgo nuestro proceso de cambio.

Dijimos que es urgente transformar la gestión pública en una gestión para la revolución llevada adelante por ministras y ministros con posición política ideológica y por servidores públicos comprometidos con el pueblo, donde no quepan los busca pegas.

La Cumbre dejó mandatos al gobierno: continuar con las nacionalizaciones, nacionalización de la educación, recuperación de alimentos ancestrales, construcción de la economía social comunitaria y formación política y ética para las organizaciones.

La Cumbre fue un momento en el que el compañero Presidente volvió a escuchar al pueblo y con humildad retomó todas las propuestas que se le hicieron, comprometiéndose con la despatriarcalización, la descolonización y la erradicación del machismo. Evo volvió a escuchar mientras el Vicepresidente no quiso oír a los dirigentes, y menos al feminismo comunitario, porque parece que cuestionar a la clase media y hablar de nacionalización le incomoda.


* Feminista comunitaria.

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