enero 11, 2022

Marvell y la política del idiota

por: Boris Ríos Brito 

Los aliados del edil cochabambino, transportistas y comerciantes, no representan los intereses comunes, como tampoco su ahora brazo político operativo, el “Comité Cívico”.

Tras la derrota del MAS-IPSP en las elecciones subnacionales de 2015, el discurso de “renovación de liderazgos” que promovió la derecha se exacerba frente a sus “nuevos” rostros, entre los cuales están el de Revilla en La Paz, Chapetón en El Alto y Marvell José María Leyes [1] en Cochabamba. Luego de la derrota del Sí el 21F, este discurso ha llevado a la derecha y a sus “emergentes liderazgos” al éxtasis, pero no ha promovido un proyecto de país, un horizonte distinto al planteado por las organizaciones y movimientos sociales, sino que tan sólo ha generado una confrontación política con el gobierno, mientras sus gestiones van mostrando vacíos. En Cochabamba Leyes ha llevado esta política confrontacional a extremos inusitados que, en su tiempo de gestión –iniciado en junio del 2015–, han intentado generar movilización social contra el gobierno. A continuación un punteo:

“El gobierno de la ciudad”

Leyes, que llegó a la silla edil gracias a un conjuro universal [2], va improvisando un plan para la Alcaldía ya que su propuesta era más enunciativa que real. Tal vez lo más prolijo que fue desarrollando fue el manejo de su imagen a través de diferentes spots televisivos y otras acciones mediáticas, apareciendo en momentos críticos como incendios, claro, para la foto. Desde este manejo ha tratado de imponer algunos conceptos, líneas políticas nada inocentes, como el slogan de “gobierno de la ciudad”, no gobierno municipal, un concepto que trata de posicionar frente a su principal política, el buscar el antagonismo con el gobierno central, y que marca, por lo menos en el rancio imaginario racista cochabambino, lo no ciudad como el otro excluido, que puede decirse hace referencia a la indiada.

Los viejos y los nuevos aliados

Leyes, que dice venir de la “luchas cívicas”, es decir de la cobarde y racista acción violenta promovida en Cochabamba por Reye Villa el 11 de enero de 2007 contra campesinos, contra los que “invadían su ciudad”, fue situándose entre las expresiones más radicales de la derecha, lo que lo condujo a la subordinación total a Rubén Costas, actual gobernador de Santa Cruz y promotor del odio racista anticolla en su región. Bajo esta tutela pudo cuajar una megacoalición derechista en el ejecutivo edil y un no tan evidente cuoteo. Esta delicada amalgama de egos políticos ya cobró aparentemente su primera factura con el alejamiento de la autonombrada “libre pensante” Rebeca Delgado, que declaró retirarse de la política para dedicarse a su familia, pero que en lo político representa que sus supuestas cuotas en las subalcaldías pasarían a otros, ya que poco o nada pudo hacer desde las mismas pues Leyes no lo habría permitido. Entre otros actores se encuentran el enfadado y disidente del MAS Alex Contreras, quien fuera obligado a renunciar a su cargo de vocero presidencial debido a que, según dicen, andaba de parranda y Evo no se lo aguantó, y la señora Ninoska Lazarte, que tampoco cuenta con la simpatía de sus pares debido a que tuvo algunas cercanías al MAS. También vale la pena mencionar que Leyes tendría el apoyo de una espuria renovación falangista, donde la actual diputada Shirley Franco tendría alguna relación de militancia.

En lo social su gestión se afianza en dos actores “sociales”: los sectores más reaccionarios y corporativos de los transportistas y los comerciantes, con los cuales tendría acuerdos para favorecerlos. Con los transportistas es claro que este privilegio podría ir desde la subida de los pasajes hasta la entrega de nuevos vehículos (¿los famosos prometidos “llajtabus” serán para los empresarios transportistas?) y el oponerse al tren metropolitano, mientras que con los comerciantes la oferta sería desde un nuevo mercado, cuya ubicación no está clara (¿la Laguna Alalay?), hasta el derecho propietario de los puestos de comercio.

Claramente, el grueso de la población se vería afectada por estos favores y sus últimos meses de “gestión” van sorteando y preparando el terreno para lo que parece ser una batalla inminente de intereses ciudadanos vs. intereses de los aliados del Alcalde.

Capacidad de gestión y daño ambiental

El daño ambiental y la calamidad están marcando la gestión del edil. Primero el colapso del puente de la Av. 6 de agosto en octubre de 2015, posteriormente, en marzo del 2016, el colapso de la Laguna Alalay con la muerte súbita de miles de peces, y la tala fuera de temporada de árboles en algunas calles y en la Plaza Colón, a lo que hay que añadir un gran y reciente incendio de cientos de miles de llantas usadas en el botadero de basura de Kara Kara de la zona sur, generando un estado de emergencia.

La dirección edilicia buscó, a través de varias declaraciones, deslindarse de cualquier responsabilidad en todos estos hechos sembrando paulatinamente la sombra de la acusación sobre su oposición, lo que claramente se irá derrumbando en la medida en que las causas de los mismos se vayan esclareciendo. Por ejemplo, en el caso de la Laguna Alalay ha quedado claro a la percepción común que con plan, maquinaria y presupuesto la Dirección de Protección a la Madre Tierra de Leyes tuvo ineptitud y produjo un daño ambiental.

Lo cívico y la política del despropósito

El otro brazo que ha tratado de impulsar Leyes ha sido la “lucha cívica” a través de revivir el “Comité Cívico”, sustituida históricamente y en los hechos por las organizaciones y movimientos sociales, dejando una reminiscencia de un espacio seudo representativo de influencia “civil” del empresariado privado. La fórmula no es nueva pues el forzado Comité Cívico Potosinista (COMCIPO) llevó hasta lo surreal una movilización a base de un regionalismo chauvinista que no consiguió nada concreto excepto eso, despertar el egoísmo provinciano en base a una supuesta identidad regional y el racismo anti campesino y anti indígena.

En Cochabamba la historia comenzó en la demanda, virtualmente promovida por Leyes, de un autonombrado Comité de defensa de la Salud que exigía que el gobierno central destine más recursos a este rubro a través de ítems de salud, mientras eximía de esta responsabilidad a la Alcaldía. El experimento no tuvo el desenlace y el enganche popular que quiso se diluyó, pero sirvió de base para promover la reconformación del “Comité Cívico” de Cochabamba.

Tras la pantomima de la elección de la dirigencia cívica a finales del 2015, se estructura una plataforma que promovió un “paro Cívico” en el mes de abril bajo la exigencia de 12 puntos de demandas generales. El paro logró desarrollarse gracias a la participación activa de funcionarios de la alcaldía y transportistas que dejaron plantada su demanda de incremento de los pasajes.

En esta política del alcalde Leyes no existe una propuesta alternativa, sólo la confrontación con el gobierno, en su gestión se van improvisando respuestas, pero sus principales pilares sociales, los transportistas y comerciantes, no representan los intereses comunes, así como su ahora brazo político operativo, el “Comité Cívico”, no encuentra un norte claro, en un marco político del despropósito, una política del idiota.


* Sociólogo cochabambino.

1 ¿Marvell habrá derivado del inglés Marvel (maravilla en español)?

2 Siendo el último en las encuestas se favoreció de las peleas de la derecha opositora y que del lado del MAS se creara incertidumbres con sus candidatos y que sus operadores políticos no respetaran a los candidatos electos por asambleas y cabildos, sobre todo en la populosa zona sur.

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