octubre 10, 2026

Cavilación del caminante

por: Carlos Germán Belli

Diariamente camino siempre

por la faz del sublunar mundo

para preservar la salud,

y de preferencia en un parque

donde plantas y animales

viven codo con codo en paz;

y por allí feliz discurso

sin reparar que a unos seres,

justo como yo en la plena vida,

involuntariamente piso.

Y a la verdad qué bien estoy,

aunque rápido asesinándolos

a quienes acá abajo yacen

a rastras entre suelo y cielo

sin poder esquivar la muerte

que les llega así de improviso

cuando alguien viene en dos zancadas

y con la suela del zapato

sin más ni más así deshace

cada mínimo hijo de Dios.

He aquí la multitud de hormigas

que dan el suspiro postrero

a causa de las mil pisadas

del caminante cotidiano

en homicida convertido,

no queriéndolo, no, sin duda;

mas tales son las circunstancias

en que un gigante humano mata

al animalillo invisible

e inerme ante el andar ajeno.

Es el más inexplicable hecho,

y por añadidura absurdo,

que alguien por preservarse a fondo

–¡tal como yo cada mañana!–

de un tajo la vida le siegue

a aquel que nunca daña a nadie

ni a los imperceptibles seres;

que el firmamento entonces caiga

igual que un castillo de naipes,

sobre mí un mal día. Así sea.


* Tomado de revista Casa no. 247.

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