por: Gonzalo Omar Zambrana Ávila
El crecimiento urbano
En los últimos tiempos se ha destacado desde diversas opiniones la evidente tendencia al crecimiento de las ciudades latinoamericanas y eso lo hemos constatado en nuestro país donde las aglomeraciones urbanas han tenido un notable crecimiento impulsado por un aumento de esta población que representaba en 1950 26.2%, el 2001 62.4% y el 2012 67.03%. Este crecimiento ha tenido una serie de razones pero una de las principales ha sido la urbanización por efecto de la migración rural-urbana como oportunidad para la mejora de las condiciones de vida.
La conformación de las ciudades en Bolivia
La jurisdiccionalidad territorial en Bolivia ha heredado la configuración colonial basada en espacios de poder por lo que la evolución de las ciudades ha sido una expresión silenciosa de las estructuras de poder vigentes en los diferentes periodos de la historia republicana y ha sido el escenario de reproducción de estos grupos de poder que han configurado las urbanizaciones en función de sus intereses económicos, políticos y culturales. Es decir, la configuración de las urbes criollas ha expresado la distribución geográfica de las diferencias socioeconómicas y su crecimiento de las últimas décadas, por tanto, ha configurado urbanizaciones en las cuales se ha establecido una segregación socioeconómica del espacio, lo cual se ha visto reforzado por la migración proveniente del área rural, que ha generado el caótico crecimiento de las ciudades de Bolivia y los cordones periféricos de pobreza y ausencia de servicios básicos como expresión de la ausencia de planificación y gestión urbanas. En efecto, las actuales urbanizaciones son una expresión histórica del sistema capitalista en su estado contemporáneo y gradualmente se están convirtiendo en aglomeraciones de viviendas y equipamientos cada vez más “alejados” de los ciudadanos, conformándose lo que Marc Augé denominó los “no lugares” o las “no ciudades”.
Las reflexiones académicas de algunos urbanistas o ciudadanos de las diferentes ciudades, las políticas públicas municipales, hoy autonómicas, no han plasmado estas reflexiones sobre temas urbanísticos y se han reducido al rol de mantenimiento de la ciudad como reproductor de las estructuras sociopolíticas y de acumulación de capital, lo cual ha contribuido a la tendencia de alejamiento de las urbanizaciones de los ciudadanos. En todo caso se deben destacar las diferencias entre municipal, urbano y local y la relevancia que tiene el territorio autonómico municipal como oportunidad de articulación obligatoria de lo urbano con lo rural, en la gestión pública, recordando que antes de la Ley de Participación Popular la jurisdicción municipal correspondía exclusivamente a los espacios urbanos, hoy la jurisdicción municipal corresponde a las secciones de provincia e incluye lo urbano y rural.
Modelos de gestión urbana-municipal
Más allá de una mirada política “neutral” y conservadora en la gestión de las ciudades, a lo largo de los últimos lustros, se han conocido una serie de propuestas y modelos de gestión y asimismo esfuerzos aislados de algunas autoridades municipales, con el propósito de mejorar la gestión territorial de los espacios municipales y urbanos.
Estas propuestas han tenido su expresión más importante por efecto del largo periodo de cooperación internacional promovido por agencias de cooperación multinacional y ONG, en muchos casos como recetarios y requisitos para el uso de sus donaciones de recursos financieros; es así que los países beneficiarios de la ayuda internacional al desarrollo hemos conocido decenas de modelos y metodologías de manejo en los diferentes ámbitos de gestión de desarrollo.
En el ámbito específico del desarrollo urbano-municipal hemos conocido modelos como, ciudad competitiva, ciudad sostenible, ciudad del conocimiento, eco ciudad, geo ciudad, ciudad patrimonial, ciudad global, ciudad creativa, ciudad resiliente, etc., las mismas que han tenido diversos grados de efectivización. Algunas de estas propuestas han pasado intrascendentemente, otras han quedado como experiencias conceptuales y por supuesto que han ido apareciendo nuevas. Un ejemplo relevante ha sido la idea de ciudad o municipio sostenible que ha tenido múltiples expresiones metodológicas como las agendas 21 municipales o los planes de acciones ambiental municipal (o departamental), estos últimos previstos en la normativa específica de la Ley del Medio Ambiente.
Los planes de acción ambiental municipales han sido elaborados en todos los municipios capital, además de otros municipios menores, algunos departamentos y mancomunidades, también han elaborado estos planes de acción para sus jurisdicciones territoriales. Sin embargo, en ninguno de los casos citados se ha logrado una ejecución mínima de estos planes y hoy han sido abandonados completamente como instrumento de planificación del desarrollo sostenible municipal, pero en todo caso los fundamentos de sostenibilidad del desarrollo municipal se han mantenido vigentes aunque sin una expresión tangible de su aplicabilidad. Con todo no es necesario realizar estudios profundos para constatar que ninguno de estos modelos de ciudad han servido para las mejoras requeridas.
La moda de las smart cities
Conceptualmente hablando, el atributo de inteligencia para un objeto no humano se refiere a la capacidad cibernética de un sistema, es decir a la capacidad de retroalimentación autopoiética del sistema que desde una perspectiva climática y ambiental sería un sistema resiliente. Entonces el sentido novedoso de la ciudad inteligente está referido a un uso intensivo de las TICs en el funcionamiento de las ciudades entendidas como espacios urbanos constituidos no sólo por un aglomerado de viviendas y equipamientos sino por estructuras sociales complejas únicas y diferenciadas.
En los últimos años se han ido desarrollando a lo largo del mundo y por el impulso mercadotécnico de empresas transnacionales, las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC), que, combinando las tecnologías de comunicación y procesamiento automático de la información han modificado completamente los patrones de vida de las personas y sus avances tecnológicos tienen una dinámica impresionante. Estas TICs han sido puestas a disposición de las empresas, las personas y gradualmente también han sido aplicadas a la gestión pública, actualmente no existe faceta alguna de la vida humana que no sea parte de una aplicación informática e inclusive los gobiernos han estado aplicando modelos de Gobierno Electrónico (e-government). Como parte de ello a principios de la presente década la transnacional informática IBM lanzó una propuesta de alcances ambiciosos, orientada a la aplicación intensiva de la informática a la gestión de las problemáticas urbanas por parte de las administraciones públicas, este modelo fue denominado por IBM, como Intelligent Center for Smarter Cities, con la intención de implementar las TICs en absolutamente todos los temas de gestión urbana tanto para los ciudadanos como para las administraciones públicas. A partir de ahí la mercadotecnia y lobby empresariales convirtieron la idea de Smart Cities, en el modelo de moda para ser vendido en todos los países del mundo.
¿En qué consiste la nueva moda de las Smart Cities, que en Bolivia ha sido asimilada oficialmente como modelo de gestión por los Gobiernos Municipales de La Paz y Tarija y también se han conocido referencias de Cochabamba y Santa Cruz?
Aunque las características de las Smart Cities, en Bolivia, se conocen muy poco y no han sido estandarizadas, la Unión Europea ha avanzado en esta tarea, elaborándose incuso normas técnicas sobre el tema. A pesar de las múltiples definiciones, se puede encontrar que las Smart Cities son aquellas que permitirán mejorar la vida del ciudadano aumentando la eficiencia de los recursos mediante iniciativas vinculadas a la sostenibilidad ambiental y económica a través de la integración de la economía, la población, la movilidad, el medio ambiente y la administración. Para ello se propone el uso extendido de las TICs para la comunicación ciudadana, movilidad urbana, eficiencia energética, uso sostenible del medio ambiente y los recursos naturales y aplicación extendida de las TIC en la gestión pública.
Como se observa nada de lo anterior es nuevo, sin embargo podría ser interesante integrar todos esos temas de gestión urbana bajo el paraguas de las TICs, aun así el modelo de Smart City, no muestra ningún elemento innovador que permita imaginar el mejoramiento de nuestras ciudades, más aun en las condiciones que caracterizan la problemática de las ciudades bolivianas, la experiencia y capacidades de gestión pública municipal.
De aplicarse la moda de las Smart Cities, se reforzarán los defectos estructurales de las ciudades bolivianas como espacios de segregación y discriminación socioeconómica y se fortalecerían los esquemas de reproducción del modelo de acumulación característicos de estas ciudades. Esto por supuesto que es compatible con los enfoques de competitividad de la ciudad que caracterizan las propuestas de desarrollo de los alcaldes de La Paz y Tarija que están aplicando el modelo de Smart Cities, pues en ninguno de sus documentos estratégicos y acciones de política pública se han detectado y planificado la reversión y transformación de las tendencias de reforzamiento de las no ciudades como espacios de consumo y acumulación de capital cada vez más ajenos a la ciudadanía. Seguramente es por eso que los grandes interesados en la implementación de las Smart Cities son las empresas proveedoras de servicios en TICs, que como IBM han visto una veta de negocios inagotable.
Ahora desde el punto de vista temático del enfoque de Smart Cities, es posible esperar avances importantes en la implementación intensiva de las TICs, sin embargo en los otros temas como movilidad, integración, eficiencia energética, gestión ambiental, etc., se han tenido experiencias relevantes en las ciudades bolivianas y muchas de ellas en forma de fracasos contundentes. Pues, luego de varios lustros de experiencia en la gestión pública municipal, más allá de experiencias aisladas, no se ha logrado constituir ninguna ciudad sostenible, ninguna ciudad competitiva, ningún e-government, a pesar de contarse con respaldos jurídicos, metodologías y recursos financieros.
En uno de sus varios trabajos, el geógrafo español Jordi Borja, afirma que, el concepto de “ciudades inteligentes”, es una cursilería propia solo de publicitarios desvergonzados al servicio de empresas poco escrupulosas y que se encuentran con clientes pasmados ante la “tecnología” novedosa, y remata diciendo que, las ciudades no se merecen calificativos interesados como las “ciudades inteligentes”, que oscurecen la visión de la realidad, facilitan negocios a las empresas que presumen de tecnología y justifican operaciones costosas de los responsables políticos; mejor sería de ocuparse de las ciudades y los sistemas de ciudades y no la urbanización ciega y desregulada, reducir las desigualdades sociales y garantizar la calidad de vida de las poblaciones urbanas y recuperar conceptos más claros como el derecho a la ciudad y el gobierno democrático del territorio.
En conclusión, de acuerdo a lo que hemos indicado líneas arriba, las afirmaciones de Jordi Borja se aplican perfectamente a las ciudades bolivianas y la realidad de la gestión pública municipal y por tanto la moda de las Smart Cities, no va a lograr la solución de los problemas relevantes de las ciudades bolivianas y solo van a servir para alimentar los bolsillos de empresas de servicios electrónicos y consultores prestos, para diseñar cualquier tipo de estrategias de moda. Lo que no se sabe son las razones por las cuales los alcaldes de La Paz y Tarija están intentando implementarlas. ¿Creerán realmente que este modelo representa la solución a la problemática de sus municipios?.
* Economista. MSc en Dirección y Gestión del Desarrollo Local

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