enero 7, 2022

A diez años de la promulgación del Decreto Supremo “Héroes del Chaco”

por: Cecilia Ma. Fernández Benavente

El pasado 1ro de mayo se recordaron 10 años de la promulgación del D.S. 28701, “Héroes del Chaco”, de nacionalización de los hidrocarburos; en 2006, a pocos meses de asumir el gobierno, el nuevo Estado había aplicado una política que en su momento generó temor en algunos sectores y esperanzas en otros. La medida implicaba básicamente poder de decisión por parte del Estado, respecto del destino y condiciones de comercialización del recurso natural, es decir, decidir el desarrollo del sector en toda la cadena de valor.

Antecedentes nacionalizadores

Se tenía como base de análisis dos importantes antecedentes históricos: la nacionalización de la Standard Oil en 1937, cuyo objetivo era la expulsión de la misma, debido a las acciones que había adoptado a favor de los vecinos países de Paraguay y Argentina, en desmedro de la economía y estabilidad boliviana, antes y durante la Guerra del Chaco, aduciéndose defraudación de los intereses fiscales.

El segundo caso fue la nacionalización de la Gulf Oil en 1969, después de la emisión del Código de Petróleo, criticado duramente por Marcelo Quiroga Santa Cruz indicando que fue redactado por hombres vinculados a compañías petroleras con el propósito de beneficiarlas en exceso a expensas de la economía boliviana, apuntando la necesidad nacional de legislar sobre el gas.

Posteriormente, en el gobierno de Alfredo Ovando, cuyo Ministro de Minas y Petróleo era precisamente Marcelo Quiroga, el gobierno decidió la nacionalización de los bienes de la compañía, decretando la reversión al Estado de las concesiones otorgadas a la Gulf Oil.

En el periodo neoliberal los recursos fueron botín de los gobiernos que lo regalaban, beneficiando descaradamente a las transnacionales, ocasionando bajos ingresos para el Estado.

Las condiciones eran muy adversas para el interés nacional y el pueblo boliviano, por tanto se tenía que dar un paso histórico. Irónicamente algunos sectores conservadores, vinculados a la corrupción de gobiernos anteriores, criticaban la medida asumida el 2006, censurando la permanencia de empresas extranjeras en el país; efectivamente el Estado había renegociado los contratos de exploración y explotación con todas las empresas, recuperando la riqueza natural de los bolivianos.

Año 2006

A diferencia de los anteriores procesos de nacionalización la administración del presidente Evo Morales buscaba tomar el control de un sector estratégico para el desarrollo del país, evitando la expulsión de compañías, pagar elevadas indemnizaciones y la posterior descapitalización del aparato productivo del sector hidrocarburífero, reduciendo el nivel de incertidumbre respecto de la inversión. A 10 años de este hecho, con apoyo y rechazo de la gente en su momento, ¿qué podemos decir al respecto?

A partir de la adopción de esta medida y la subida de precios a nivel nacional, se alcanzaron cifras récord de producción en la historia del país. El presidente de YPFB, Guillermo Achá menciona que en 2009 se estimaron reservas de gas natural en 9 billones de pie cúbicos, las mismas que aumentaron a 10,45 billones en 2013; asimismo, YPFB registró 2 billones más desde 2014, firmando dos grandes contratos con Brasil y Argentina, lo que tiene como resultado lo mencionado por el Ministro de Hidrocarburos, que los ingresos generados fueron de 31.504 millones de dólares en estos años.

El rol que jugó el sector hidrocarburífero en el crecimiento de la economía boliviana fue histórico, ya que la inversión pública creció significativamente, logrando de esta manera multiplicar sus ingresos gracias a la renta petrolera, generalizando el acceso al gas domiciliario, mejorando la redistribución de la riqueza favoreciendo a sectores vulnerables, incentivando el consumo, logrando un crecimiento sostenido de la economía boliviana, contribuyendo al aumento significativo de la inversión en infraestructura de los municipios y las universidades mediante el IDH, y siempre controlando cautelosamente el nivel de inflación.

Sin embargo, siempre se corren riesgos cuando un país invierte la mayor parte de sus recursos en un sector, y por más estratégico que sea se sufre la posibilidad de crear tal dependencia que ante eventos externos toda la economía del país puede desestabilizarse debido a que otros sectores han quedado debilitados; el riesgo de caer en la denominada “enfermedad holandesa”, cuyo primer efecto es la apreciación de la moneda local frente al dólar, teniendo como resultado que otros sectores de la economía, no tradicionales, que no están tan fortalecidos, gradualmente entran en crisis, en otras palabras, la economía sufre distorsiones.

Épocas de crisis

En épocas de auge económico es necesario fortalecer los sectores no tradicionales de la economía para lograr un equilibrio que permita hacer sostenible este proceso de cambio; como gobierno no se debe descuidar la inversión en estos otros sectores, por ejemplo, el manufacturero, alimentario, agropecuario, construcción, entre otros, y seguir con políticas redistributivas más radicales para sectores sociales menos beneficiados.

A mediados del 2014 empieza un descenso del precio del petróleo, con un rezago el precio del gas natural boliviano, y, por este contexto externo es que se decide aplicar reformas internas para encarar la baja del precio, aumentando la eficiencia del sector, sin dejar de invertir. Se prevé invertir 12.000 millones de dólares en los próximos 5 años.

Fomentar la inversión, tanto en el sector de hidrocarburos como en otros sectores no tradicionales, así como consolidar la industrialización del sector de hidrocarburos es vital. Mejorar la eficiencia y transparencia de YPFB, cuando se tienen tan arraigadas ciertas prácticas dañinas para el Estado, es un desafío por demás a la altura de este proceso revolucionario, que implica consolidar la revolución cultural en todos los niveles.

A la fecha se ha dado mayor importancia al proceso de explotación de este recurso, el que debido a su volumen y bonanza de precios permitió mayores rentas, sin embargo, no se avanzó al mismo ritmo con el proceso de exploración de nuevos pozos, aún cuando la sostenibilidad del sector implicara lograr un equilibrio entre explotación y exploración.

Muchos beneficios ha traído esta medida adoptada valientemente en 2006, aunque los cambios revolucionarios implican también un posterior esfuerzo y muchas tareas por realizar, debido a que grandes cambios económicos y sociales conllevan nuevos problemas y nuevos desafíos. Seguro estamos y estaremos a la altura de los grandes desafíos que trae día a día nuestra revolución.


* Economista y politóloga.

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