Nació el 29 de mayo de 1892 en Capriasca, Suiza. Hija de Alfonso Storni y Paulina Martignoni, dueños de una cervecería en San Juan, Argentina. Allí asistió al jardín de infantes y desarrolló la primera parte de su niñez.
Creció entre necesidades y apareció como un anhelo en sus sueños el interés por la literatura. Siendo pequeña, sin saber leer aún, se sentaba a la puerta de su casa con un libro y acogía la admiración de los transeúntes al creer que estaba leyendo, hasta que recibió la más dolorosa de las burlas por parte de sus primos cuando se percataron de que el libro que leía se encontraba al revés.
Su apasionamiento por la lectura y el amor a las letras crecía a cada instante, lo que la llevaba a escribir sus producciones y dejarlas como al descuido sobre los muebles, tal vez esperando que su madre las leyera, y de esa forma trataba de conseguir un lector que valorara su trabajo.
A principios del siglo XX la familia se mudó a Rosario, donde su madre fundó una escuela domiciliaria y su padre instaló un café cerca de la estación de ferrocarril. Fue así que se desempeñó como mesera en el negocio familiar, pero dado que este trabajo no le gustaba se independizó y consiguió empleo como actriz. Más tarde recorrería varias provincias en una gira teatral.
La muerte de sus padres la llevó a realizar cuanto trabajo se le presentaba. Con el tiempo obtuvo el título de profesora en letras y teatro, dedicándose de lleno a la poesía.
Su prosa es feminista, posee una originalidad que cambió el sentido de las letras de Latinoamérica. Su libro Languidez, de 1920, había merecido el Primer Premio Municipal de Poesía y el Segundo Premio Nacional de Literatura. En 1925 publica Ocre, y en 1930 viaja a Europa, obteniendo notable éxito en España con sus poemas y conferencias.
Es un momento de crisis en su creación poética que la lleva a nuevos caminos que caracterizarán sus últimos libros: Mundo de siete pozos, de 1934, y Mascarilla y trébol, de 1938.
En 1935 le detectaron un tumor en un pecho, debiendo operarse, quedando sumida en una profunda depresión.
El 25 de octubre de 1938 se suicidó en Mar del Plata, Argentina, arrojándose de la escollera del Club Argentino de Mujeres. Dejando sólo una nota escrita con tinta roja que finalizaba de esta manera: “…Adiós, No me olviden. No puedo escribir más”.
Hay versiones románticas que dicen que se internó lentamente en el mar; algunas de ellas sirvieron para componer la canción «Alfonsina y el mar».
Su cuerpo fue velado inicialmente en esa ciudad balnearia y finalmente en Buenos Aires. Actualmente sus restos se encuentran enterrados en el Cementerio de la Chacarita.
La Época.-

Leave a Reply