Nació el 6 de febrero en 1929 en Boconó, Estado Trujillo, Venezuela. Desde muy temprano, a los 17 años, se inició en la actividad política, inscribiéndose en 1949 en el Partido Unión Republicana Democrática (URD), donde militó hasta 1962, fecha en que renunció públicamente.
En 1948, después de un año de trabajo como maestro de escuela de la Creole Petroleum Corporation, labor que compartía con el estudio en el Liceo Hermágoras Chávez de Cabimas, conoció Caracas.
En 1955 comenzó sus estudios de periodismo en la Universidad Central de Venezuela, trabajando luego en el diario El Nacional y en otros como La Calle y El Heraldo. Dos años después, en 1957, se enroló, fiel a su militancia, en la organización del movimiento civil de resistencia a la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, en las filas de la Junta Patriótica, de la cual fue presidente.
En 1958 resultó electo diputado por el Distrito Federal, cargo del que se separó en junio de 1962, y cuyas razones expuso en una carta de renuncia pública, en la cual señalaba: “…vengo ante ustedes a expresar la decisión de dejar el Parlamento, este recinto que pisé por voluntad del glorioso pueblo caraqueño, hoy oprimido y humillado, para subir a las montañas e incorporarme a los compañeros que ya han iniciado el combate y con ellos continuar la lucha revolucionaria para la liberación de Venezuela, para el bienestar futuro del pueblo, para la redención de los humildes.”
A partir de 1962, en campamento rural o en escondites urbanos, con una máquina de escribir y papel blanco escribió “Presencia de José Martí”, “La guerra del pueblo”, “Hacia el poder revolucionario” y otros numerosos documentos políticos en que examinaba aspectos históricos, políticos y el fenómeno de la dependencia, además de la extensa Carta de Renuncia al Congreso Nacional de 1962.
Fue capturado por el ejército el 12 de octubre de aquel año, y condenado por el Consejo de Guerra Occidental a 18 años y 8 meses de prisión, pero, el 15 de septiembre de 1963, se fuga espectacularmente de la Cárcel de Trujillo, junto a un grupo de compañeros guerrilleros y militares y se reintegra a la guerrilla, donde obtiene el grado de Comandante del frente José Antonio Páez y asume la presidencia del Frente de Liberación Nacional (FLN).
Una vez Comandante del FLN, y tras una serie de contradicciones que amenazaban el resquebrajamiento en la unidad de las fuerzas guerrilleras, decide bajar de las montañas, y, corriendo todos los riesgos, se dirige Caracas con el objetivo de evitar lo que parecía ser una inminente división.
Fue capturado en La Guaira por el Servicio de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (SIFA). Dos días después, el 21 de junio de 1966, en extrañas circunstancias, apareció “ahorcado” en su celda de prisión.
Pero en el pueblo venezolano quedó ceñida su sentencia: “Si muero no importa, otros vendrán detrás que recogerán nuestro fusil y nuestra bandera para continuar con dignidad lo que es ideal y saber de nuestro pueblo”.
La Época.-

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