agosto 22, 2026

Las aguas del Silala, entre el conflicto y el derecho boliviano

por: Teófilo Huanca Fernández

El agua constituye sin duda uno de los recursos naturales más importantes del planeta, siendo una fuente de vida y salud indispensable para la vida. Lo cual es demostrado mediante el uso imperecedero que se da a este líquido, elemento que durante toda la existencia el ser humano lo ha empleado, principalmente como sostén de vida, constituyendo parte indisoluble de la actividad humana y el más importante recurso que la naturaleza ha señalado en la vida de todos los seres habientes de este mundo.

Por tanto, si bien hablamos de muchas ciudades del mundo, podemos determinar que en muchas localidades uno de los principales problemas en la actualidad es el abastecimiento de agua y, en otros casos, el costo de su tratamiento.

En nuestro país, hablando más propiamente del Altiplano, el agua es escasa y como promedio de consumo es de 50 a 80 litros por día, muy diferenciado a los países europeos, donde el consumo promedio es de 250 a 300 litros por persona día. A consecuencia de esta escasez pueden surgir conflictos por querer dominar las vertientes de agua o normar el uso de este elemento vital.

En este sentido hablar del tema del Silala es enfocarnos hacia una retrospección histórica, el acontecer sociopolítico, económico y de controversias entre los países latinoamericanos de Bolivia y Chile.

Aspectos socio históricos

Ante la Guerra del Pacífico, que confrontó a Bolivia y Chile en 1879, se estableció por el ejército chileno la ocupación de todo el territorio del entonces departamento del Litoral. Una vez finalizada la guerra, Chile mantuvo dominio de la región y la incorporó rápidamente a su territorio nacional, dando origen a la antigua provincia de Antofagasta.

La existencia de un río que nacía en territorio boliviano, tras la línea de tregua (que dio origen luego a la frontera internacional), para llegar al río San Pedro, fue descrito por primera vez por el ingeniero neozelandés Josiah Holding en 1884, cuando trabajaba en el diseño y construcción de la línea férrea entre Antofagasta y Ollagüe [1].

Después de años de negociación, la frontera entre Chile y Bolivia fue establecida con el Tratado de Paz y Amistad 1904, siguiendo principalmente la línea que une las mayores cimas de la cordillera de los Andes. De acuerdo al gobierno chileno, el mapa con la demarcación de la frontera ya incluía el curso actual del Silala, lo que indicaría su reconocimiento como un río de carácter internacional [2].

La solicitud de The Antofagasta-Bolivia Railway Company Limited a la prefectura se la efectúa sobre la base del decreto del 8 de septiembre de 1879, del Reglamento de Aguas, elevado a rango de Ley por el Congreso Nacional, el 26 de septiembre de 1906, y promulgado el 28 por el presidente Ismael Montes, mediante escritura Pública No. 48 del 23 de septiembre de 1908, para el uso exclusivo de las locomotoras a vapor.

En este entendido, el 21 de junio de 1908, la empresa inglesa The Antofagasta-Bolivia Railway Company Limited solicita a la prefectura del departamento de Potosí, la concesión del uso de las aguas del Silala con el propósito de servir para el abastecimiento de las máquinas del ferrocarril en el tramo Antofagasta-Oruro. Esta concesión de aguas es adjudicada el 7 de septiembre de 1908 e inscrita en las oficinas de derechos reales con el N° 3 del Libro 2° de la provincia Sud Lípez [3].

El 12 de septiembre 1908, fue entregado al Prefecto de Potosí el informe sobre las aguas del Silala, por la Junta Municipal de Sud Lípez, a través del procurador Teodosio Graz, a quien Benjamín Calderón transfirió el 7 de septiembre, en La Paz, el poder conferido por la Railway.

En 1961 la compañía privada Antofagasta cambió sus máquinas a vapor por máquinas diesel, transfiriendo el uso de esta agua al Estado chileno, por lo que la compañía ferroviaria utilizó dicho recurso hasta aquella fecha, cuando renovó su flota.

Sin embargo, las aguas habrían continuado siendo utilizadas por diversas empresas del norte de Chile, principalmente la Corporación Nacional del Cobre de Chile (CODELCO), y a algunas empresas sanitarias de Antofagasta que las comercializan hasta el día de hoy.

Asimismo, tal como lo establece el Ministerio de Comunicación, se menciona que en los bofedales del Silala, a finales del siglo XIX, la compañía de ferrocarriles de Chile excavó canales artificiales de drenaje, conectados a otros canales intermedios colectores que a su vez se unen a un canal principal que conduce el agua hasta el vecino país. Los canales artificiales son profundos y drenan los bofedales. El revestimiento de mampostería induce un flujo artificial de agua hacia la frontera. Por otra parte, estos canales impiden las perdidas por evaporación e infiltración.

Consecuentemente, varios bofedales se secaron y sus ecosistemas desaparecieron. Con seguridad se puede afirmar que lo que el gobierno de Chile denomina río Silala, en realidad se trata de un sistema de drenaje artificial de las aguas de los manantiales del Silala, ubicados íntegramente en territorio boliviano. Por tanto, la situación de las vertientes del Silala data de 1908 y tiene 105 años de estar pendiente, pasando por diversos gobiernos sin resultados positivos, siendo actualmente la petición de un derecho justo para nuestro territorio.

Aspectos sociopolíticos

La controversia del tema de las aguas del Silala sale a la luz en la primera denuncia del uso de este elemento vital por parte de Chile, el cual fue realizado a través de radio FIDES en septiembre de 1991. No siendo prioritario para el gobierno de ese entonces ya que su primer interés era firmar un tratado complementario antes de ver el interés nacional.

En 1996 los parlamentarios aprobaron los corredores para exportar el gas a diferentes países, entre los cuales se encontraba Chile, fue entonces que el Diario denunció la utilización de las aguas del Silala por Chile, sin beneficio alguno para nuestro país. Asimismo, durante la misma gestión, en fecha 17 de mayo una comisión del Ejecutivo y del Parlamento constató el hecho y fue que por primera vez al Silala el Ministro de Relaciones Exteriores lo agendó.

Sin embargo, no fue hasta el 2006, cuando el tema de las aguas del Silala forma parte de la Agenda Bilateral de 13 puntos, que Bolivia discute con Chile; agenda estancada a causa del enfriamiento del diálogo entre ambos países.

En tal sentido, y bajo los precedentes históricos, se establece que la controversia sobre el Silala, situado en la región andina de Potosí (suroeste), estuvo hasta ahora en un segundo plano de la agenda bilateral donde la demanda marítima centra las expectativas; durante las últimas dos décadas sí ha formado parte de las reclamaciones bolivianas al vecino país.

Bolivia ha sostenido siempre que el Silala contiene manantiales cuyas aguas fluyen a Chile por canales artificiales construidos en 1908, por lo que en el sector del Silala existen más de 70 manantiales por donde brotan aguas subterráneas, las que tienen entre 4.000 y 14.000 años de antigüedad, de alta pureza y aptas para el consumo humano de manera natural. De ahí que varias veces se ha exigido una compensación económica al gobierno chileno y a empresarios del norte de esa nación.

Si bien entre los años 1908 y 1961 las autoridades bolivianas otorgaron una concesión para el aprovechamiento de las aguas a la hoy inexistente Bolivian Antofagasta Railway, ese permiso ha caducado.

En cambio, Chile ha defendido que el Silala es un “río de curso internacional”, por lo que sus aguas pertenecen a ambos países. Las autoridades bolivianas y el propio presidente Evo Morales se han referido varias veces a una negociación hecha entre 2009 y 2010 para que las empresas del norte de Chile comiencen a pagar por el consumo del 50 % de esas aguas, en tanto se aclaraba si son manantiales o un río, pero el convenio nunca llegó a firmarse.

El acuerdo fue descartado, según explicaron en su momento las autoridades bolivianas, porque Potosí exigió que también se pagara lo que llaman la “deuda histórica” por el aprovechamiento de esos caudales desde hace más de cien años.

En fecha 23 de marzo de 2016, el presidente Evo Morales informó que la demanda contra Chile en defensa de las aguas manantiales del Silala será presentada en la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya, y calificó de “error” el argumento esgrimido por el canciller Heraldo Muñoz, quien respaldó la tesis de que el Silala es un río en un mapa inscrito en el Tratado de 1904, que fijó las fronteras bilateral.

Los principios básicos reconocidos por la comunidad internacional para la observancia del cumplimiento y respeto de los tratados internacionales no impone una revisión o modificación mientras se cumpla con lo establecido en el Tratado de Paz y Amistad de 1904 entre Bolivia y Chile que está plenamente vigente, porque eso permite mantener una relación con nuestro país en la mayor importancia y trascendencia para el pueblo del Mapocho, porque le une a Bolivia una estrecha vecindad geográfica y humana que representa un futuro común para ambas naciones.

Aspectos económicos

A partir de los hechos registrados nuestro país reclama el pago por el uso del recurso hídrico del Silala. Siendo que en el año 2009, los gobiernos de Chile y Bolivia, a través de sus vicecancilleres, llegaron a un acuerdo que establecía que Chile pagaría por el 50% del uso de las aguas hasta que un estudio definiera el tema. Sin embargo, la posición del Comité Cívico Potosinista, demandó el pago del 100% de la deuda o nada, por lo que Chile se niega a cancelar la mencionada deuda con el argumento de que las aguas provienen de un río internacional.

Las aguas manantiales del Silala, nacidas en territorio boliviano, abastecen varias ciudades del norte de Chile y el yacimiento cuprífero de Chuquicamata, fueron conducidas por un sistema artificial de acueductos al vecino país en 1906 sin contraprestación alguna.

Tales fuentes de las aguas del Silala están ubicadas en el Cantón Quetena, provincia Sud Lípez del departamento de Potosí, en una hoyada, y las vertientes se encuentran ubicadas a unos 5 kilómetros de la frontera con Chile.

Ahora bien, si se realiza un análisis se pueden determinar los siguientes posibles usos de las aguas del Silala [4]:

1. Utilizar las aguas para generar el desarrollo del sudoeste potosino.

2. Utilizar partes del agua del Silala en beneficio de Bolivia y el resto comercializarlo.

3. Comercializar las aguas del Silala, bajo condiciones geopolíticas.

Por tanto, el uso y real aprovechamiento de estas aguas que tienen un curso internacional deberían ser el primer factor para sentar soberanía por parte de los habitantes de Potosí y dejar de lado la actitud temible, falta de seguridad y hasta las dudas que alguien pueda oponerse a ello, si todos sabemos que el río está cruzando la altiplanicie boliviana por nuestro territorio.

Es imprescindible poner en marcha importantes proyectos destinados a mejorar la calidad de vida de los pobladores de la región fronteriza y tener beneficios económicos en pro de los habitantes bolivianos. Tal como proyectos de piscicultura, riego, generación de energía hidroeléctrica, y eventualmente embotellamiento de agua y hasta canalización del líquido hacia la Laguna Colorada para evitar que se seque, lo cual debe ser una agenda que si bien debía haberse desarrollado mucho tiempo atrás, no imposibilita su realidad.

En tal sentido, con el inicio de las obras anunciadas, que durante un tiempo implicarán una reducción del volumen de agua que Chile recibe, Bolivia estará dando un paso de trascendencia histórica en materia de soberanía, pues se trata no sólo de aprovechar en favor de la población de la zona el valioso recurso, sino sobre todo de un poderoso mensaje al vecino país, que bien haría en retomar el diálogo sobre la Agenda Bilateral de los 13 puntos, incomprensiblemente suspendida hace años.


* Lic. en Pedagogía y Magíster en Seguridad, Defensa y Desarrollo.

1 Tratado de Paz y Amistad entre Chile y Bolivia, suscrito en Santiago, el 20 de Octubre de 1904; ratificaciones canjeadas en La Paz, el 10 de Marzo de 1905; promulgado el 21 de marzo de 1905; Publicado en el “Diario Oficial” Nº 8.169, de 27 de Marzo de 1905.

Por tanto, en ejecución del propósito consignado en el artículo 8º del Pacto de Tregua del 4 de Abril de 1884, la República de Chile y la República de Bolivia han acordado celebrar un Tratado de Paz y Amistad y al efecto han nombrado y constituido por sus Plenipotenciarios, a saber: Su Excelencia el Presidente de la República de Chile a Don Emilio Bello Codesido, Ministro de Relaciones Exteriores, y Su Excelencia el Presidente de la República de Bolivia, a Don Alberto Gutiérrez, Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de Bolivia en Chile; Quienes, después de haber canjeado sus Plenos Poderes y habiéndolos hallado en buena y debida forma, han convenido establecer el tratado de Paz y Amistad.

2 De acuerdo a datos recabados de BBC Mundo (28 de marzo de 2016). «¿Dónde queda el Silala y por qué Bolivia se lo disputa a Chile?». Consultado el 26 de abril de 2016.

3 Datos recabados de Bazoberry Q. Antonio en “El Mito del Silala”, 2002.

4 Análisis realizado en base a datos de prensa escrita PRESENCIA, de fecha 19 de septiembre de 1999.

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