por: Gerardo Clavijo Cárdenas
Los trabajadores de base de todos los sectores saben que el presidente Evo Morales continuará gobernando para los trabajadores del campo y de las ciudades.
El mes noviembre de 2013, tras un intenso análisis y reflexión en un ampliado de los trabajadores convocado por la Central Obrera Boliviana (COB), después de varios años de alejamiento del gobierno de Evo Morales, se determinó restablecer las relaciones COB-Gobierno, con el fin de profundizar el proceso de transformaciones revolucionarias que vive nuestro país. Este documento que dio paso al reencuentro se convierte en la Tesis Política del Congreso Ordinario de la COB, ratificando de esta manera la decisión adoptada por la FSTMB en su XXII Congreso Ordinario.
Muchos y grandes son y fueron los aportes de los trabajadores desde la Coordinadora Nacional por el Cambio (CONALCAM), instancia política desde donde las organizaciones sociales del Pacto de Unidad, la COB y todas las otras organizaciones sociales del campo popular establecen los lineamientos para la conducción política del proceso.
La temible unidad obrero-campesina y popular se materializó en CONALCAM, fuerza política que para la derecha reaccionaria debía ser atacada, destruida y desactivada.
Con ese objetivo, pero también con los muchos errores de varios dirigentes, las organizaciones del Pacto de Unidad, campesinos, interculturales, CIDOB, y las organizaciones de mujeres como Bartolina Sisa, fueron atacadas sin piedad tras el escándalo del Fondo Indígena (FONDIOC), hasta desprestigiarlas y estigmatizarlas como las organizaciones más corruptas del proceso. El objetivo del imperialismo norteamericano de ir desbaratando la unidad de la base social revolucionaria se estaba logrando.
Hoy toca a los asalariados, la derecha busca enfrentar y distanciar a los trabajadores del gobierno popular más importante del último tiempo, encontrando aliados en el sector más irreflexivo y conservador de los trabajadores, los fabriles de ENATEX, que habiendo sido afectados por el cierre de la empresa, y 800 trabajadores desempleados, sus dirigentes logran instalar a nivel departamental y nacional que la medida ejecutada por el gobierno era anti obrera y neoliberal. Esta dirigencia de ENATEX que sacó a los trabajadores a las calles defendiendo al empresario que llevó a la quiebra a la empresa, los mismos que pedían restablecimiento del ATPDEA para Bolivia, hoy motivaban a sus dirigentes superiores a que tomen medidas de ruptura con el Gobierno.
Desconociendo que fue el Gobierno quien resolvió el problema de los beneficios sociales adeudados a los trabajadores, y que recuperó la empresa para darle continuidad en sus operaciones a fin de asegurar sus fuentes de trabajo, sin embargo, aquellos dirigentes buscan hoy dar el golpe final, desprestigiar a los trabajadores y debilitar a la gloriosa COB.
La lectura por parte de los dirigentes fabriles de que DS 2765 es un decreto neoliberal similar al DS 21060, al parecer es el resultado de la influencia de los más radicales sujetos que inciden en el Comité Ejecutivo de la COB, impidiéndoles hacer una mayor y mejor lectura e interpretación tanto del decreto como de la coyuntura actual.
Una dirigencia “irresponsable” que alarma a los trabajadores señalando que a partir del cierre de ENATEX se pueden cerrar otras empresas estatales y privadas, pretende instalar el miedo e inseguridad en los trabajadores, a sabiendas que las medidas que están adoptando no sólo que afectan al PIB, que permite el acceso al segundo aguinaldo, sino también dan el argumento suficiente y necesario al empresariado para que se resistan no sólo al pago del bono a la productividad sino además al incremento salarial del 6%.
Una medida reivindicativa tan particular, pero con muchas connotaciones políticas, compromete las responsabilidades más importantes de la dirigencia nacional de los trabajadores que son: evaluar su poder de convocatoria y de sus propias fuerzas, ya que al convocarse un paro de 24 horas, no lograron paralizar el aparato productivo y acaso consiguieron una importante movilización de varios sectores que sin embargo dan reflejo de una movilización ficticia.
Ficticia porque en su composición se agregan sectores como los administrativos de la UPEA y de la UMSA, trabajadores municipales de las alcaldías de El Alto y La Paz; curiosamente muchos trabajadores fabriles que gozaron del permiso de sus empleadores y de algunas otras delegaciones obreras, especialmente mineras que por disciplina sindical se incorporaron a la movilización. En resumen, no constituían un agregado de trabajadores que vayan a paralizar el aparato productivo.
El Secretario Ejecutivo de la COB, Guido Mitma, instruyó a las COD’s organizar, planificar y ejecutar huelgas, bloqueos y marchas durante un paro de 48 horas.
Dinamitazos y menguadas movilizaciones marcaron las jornadas del 23 y 24 de junio, dispersos en varias esquinas de la ciudades del país los pocos trabajadores movilizados buscaron el impacto mediático que ayudara a sobrevaluar estas acciones de hecho.
Los trabajadores de los centros productivos nuevamente no logran paralizar las labores productivas, es decir, la totalidad del sector de los trabajadores asalariados no paran un aparato productivo este continúa en pleno funcionando, lo que significa que la base obrera, los proletarios de planta, y muchos dirigentes, tienen conciencia de la necesidad de mantener los rangos de crecimiento económico y estabilidad en Bolivia.
Las autoridades nacionales aseguraron que la protesta no revistió mayor novedad, no paralizó el aparato productivo y se reforzó con trabajadores del municipio. Se reiteró la inviabilidad de retroceder en el Decreto Supremo 2765, que instruye el cierre de la estatal textilera.
Funcionarios de gobierno reiteran que los trabajadores fabriles merecen el mayor el respeto y consideración, pero no constituyen toda la COB, por lo tanto, el interés de algunos dirigentes obreros de convertir un conflicto particular en un conflicto nacional encubre propósitos políticos más que reivindicativos.
Pese al fracaso de la movilización de las 48 horas, el Comité Ejecutivo de la COB convoca al paro de las 72 horas. Y nuevamente la convocatoria cae en saco roto, muchos sectores se marginan de la convocatoria, otros consideran que son los trabajadores fabriles quienes con su ejemplo deben encabezar la protesta. Pero también algunos sectores se suman por disciplina sindical.
El apoyo a la medida por los gremiales de la Confederación de Francisco Figueroa, la ausencia de un efectivo pronunciamiento del empresariado, el apoyo militante de funcionarios ediles de gobiernos municipales en manos de la derecha, evidencian acciones con intereses políticos desestabilizadores.
Sin embargo, muchos otros sectores se pronuncian contra la medida adoptada por la COB, así los campesinos, interculturales, organizaciones populares y otros, llaman a los dirigentes movilizados a deponer sus actitudes y dialogar encontrando soluciones con el gobierno.
Los trabajadores de base de todos los sectores saben que el presidente Evo Morales continuará gobernando para los trabajadores del campo y de las ciudades, así como para todos los sectores del campo popular.
A la dirigencia obrera no le queda más que rectificar su actitud que no beneficia a los trabajadores, por el contrario, debe buscar el diálogo con el gobierno nacional y no el agravamiento del conflicto que tiene su origen en un sector puntual.
* Ex dirigente del PS-1.

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