septiembre 23, 2021

La mujer y las autonomías

por: Carlos Samaniego Delgado

La autonomía es lo contrario de la dependencia.

Nacimos dependientes. Recién nacidos. ¿Acaso, éramos capaces de comer por nosotros mismos?, ¿podíamos vestirnos?, ¿podíamos caminar? ¡Éramos dependientes!

Lo que pasa en la vida biológica sucede en la política. Nacimos como país, dependientes de la oligarquía terrateniente, de la minera, de los importadores y exportadores, del capital bancario, del capital empresarial, del financiero y de las transnacionales. Padecimos la dependencia del imperialismo inglés, del imperialismo yanqui.

En la medida en que nos desarrollamos nos sacudimos de la dependencia. Nos escapábamos del control de la mamá. La persona ciega al aprender el brayle, el aprendiz que empezó de peón, al desarrollarse, adquieren niveles de autonomía. En la vida política, nuestro pueblo se sacudió de la dependencia oligárquica aprobando la nueva Constitución Política del Estado, venció a los que quisieron revocar al presidente Evo Morales, venció a la media luna que quería dividir, matar al presidente Evo.

Cuando llegamos a la madurez adquirimos nuestra propia moral sobre nuestros cuerpos, nos regimos por nuestros propios criterios, no movemos en base a nuestra economía. Y en política, maduramos con nuestro Estado plurinacional, con autonomías, mandamos al tacho al neoliberalismo, nos regimos en base a los principios de: no seas ladrón, no seas mentiroso, no seas flojo, elaboramos nuestra carta orgánica municipal, nuestro estatuto regional o departamental. El Estado boliviano al vernos ya maduros nos declara entidad autónoma: para que ampliemos la producción en cantidad y calidad, para que estimulemos el trabajo personal, organicemos el trabajo y su remuneración, organicemos la formación de nuestros cuadros, revisemos las normas de rendimiento, aprobemos nuevas normas, ampliemos los fondos de incentivación material, demos vía libre a las actividades socioculturales, construyamos viviendas, resolvamos los problemas de la venta de la producción, administremos los fondos financieros a favor de todos, conforme a un plan único, de desarrollo social.

Y nos damos cuenta que los que querían construir la autonomía desde la oposición, la confrontación, la anarquía, la rivalidad, la mentira, la división, quedaron al margen de la historia.

La mujer presente siempre en la vida del hombre, contribuye al desarrollo de todos: se informa, se organiza, crea una sociedad, con una moral basada en la justicia y la equidad, una vida sin violencia. Camino para hombres fuertes e inteligentes.


* Colaborador de Tarija.

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