Nacido un 24 de julio de 1783, en Caracas, por esos tiempos perteneciente a la Capitanía General de Venezuela. Fue bautizado como Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Ponte y Palacios Blanco, hijo de Juan Vicente Bolívar y Ponte-Andrade, y María de la Concepción Palacios y Blanco, ambos pertenecientes a la aristocracia caraqueña.
Sus estudios iniciales los realizó en la Escuela Pública, institución administrada por el Cabildo de Caracas, y a sus quince años de edad fue nombrado subteniente de Milicias de Infantería de Blancos de los Valles de Aragua. Tuvo la suerte de formarse con los mejores maestros y pensadores de la ciudad, como Simón Rodríguez, y más tarde Andrés Bello.
En 1807, después de haber estado por España, retorna a Caracas convencido de la imperiosa necesidad de que América alcanzara su libertad.
En 1810 se unió a la revolución independentista que estalló en Venezuela, dirigida por Francisco de Miranda. El fracaso de aquella intentona le obligó a huir del país dos años después. Tomó entonces las riendas del movimiento, lanzando desde Cartagena de Indias un manifiesto que incitaba de nuevo a la rebelión, corrigiendo los errores cometidos en el pasado (1812).
En 1813 emprendió una segunda expedición militar, la «Campaña Admirable», que entró triunfante en Caracas; de ese momento data la concesión por el Ayuntamiento del título de Libertador. Y entre 1816 y 1819 lanza una nueva campaña independentista que le dio el control efectivo de gran parte del territorio; dos años después, tras una tregua, aseguraría la independencia de Venezuela al derrotar a los españoles en la batalla de Carabobo (1821).
Soñaba con formar una gran confederación que uniera a todas las antiguas colonias españolas de América, por ello, no satisfecho con la liberación de Venezuela, cruzó los Andes y venció a las tropas realistas españolas en la batalla de Boyacá (1819), consiguiendo la independencia al Virreinato de Nueva Granada (la actual Colombia).
Reunió entonces un Congreso en Angostura (1819) que elaboró una Constitución para la nueva República de Colombia, la cual llegaría a englobar lo que hoy son Colombia, Venezuela, Ecuador y Panamá. Luego liberó el territorio de la Audiencia de Quito (el actual Ecuador) en unión de Antonio José de Sucre, tras imponerse en la batalla de Pichincha (1822).
En aquel mismo año Simón Bolívar se reunió en Guayaquil con el otro gran caudillo del movimiento independentista, José de San Martín, que había liberado Chile y penetrado en Perú hasta ocupar la capital, sin lograr, pese a ello, la rendición de los realistas.
Falleció un 17 de diciembre de 1830, a los 47 años de edad, y aún no se sabe con certeza qué enfermedad o enfermedades deterioraron tan rápida y penosamente su salud; legó a sus sucesores la premisa de conquistar sobre todo la unidad de los pueblos de la región: “La unidad de nuestros pueblos no es simple quimera de los hombres, sino inexorable decreto del destino”.
La Época.-

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