octubre 23, 2021

Filipo y su derrota por la pachamama

Un andino sabe de la importancia de la comunidad, en ella se diluye el individuo y todo el futuro será construcción colectiva. Entonces, todo el que se considere “andino” o se adscriba a esta cultura debe practicarla. Este no es el caso de un ex dirigente minero de sinuosa trayectoria sindical que comenzando en el trotskismo terminó en reuniones con los representantes de la oligarquía colonial.

Esta torcida trayectoria política y su acercamiento a lo más rancio del pensamiento conservador le ha permitido contar con los elogios de plumas también rancias en su tinta. ¿A qué se debe esta emergencia elogiosa del ex dirigente minero? No encontramos otra explicación que es para darle más “alas” para que siga con sus intrigas y mentiras, y socavar la credibilidad del gobierno.

Seguramente pocos recuerdan el episodio de Calamarca, del 28 de julio de 1961, cuando COMIBOL fue despojada de cerca de 240.000 dólares americanos de la época, debido a un robo planificado por miembros de la Policía Nacional, mismo lugar en que un 28 de agosto del 1986 el movimiento obrero minero fue despojado de su carácter de vanguardia de las luchas populares en Bolivia. Los autores de ese despojo: Filemón Escobar, ex dirigente elogiado y los líderes mineros afiliados al MIR.

La derrota de Calamarca fue una verdadera traición al movimiento obrero y popular que había puesto todas sus esperanzas en esa marcha para lograr un giro en la implementación del neoliberalismo como política de Estado. La determinación campesina de plegarse a la marcha no fue valorada en su dimensión protagónica y desde ese momento el movimiento campesino indígena y originario fue repensando sus alianzas y su rol en la vida política del país.

Volviendo a ese habitus de complejos que habitan al ex dirigente, destacaremos el de creerse el “pupu del mundo”: “mi mayor error político fue elegir a Evo”, ha dicho desde su Olimpo, Filipo, cual Dios griego. Esta afirmación llama a una risa, a esta altura, compasiva.

Moverse en el universo bovarista no es propiamente una cualidad en un político, sino la manifestación de un alejamiento paulatino de eso que los marxistas denominan la realidad concreta.

Sería muy largo y aburrido delinear el perfil político que denominamos “sinuoso” de este ex dirigente, que pasará a la historia como el “entregador del movimiento minero” en Calamarca, hace 30 años, y lo que es peor, con esa acción desmanteló todas las posibilidades organizativas y de resistencia al ajuste neoliberal.

La esperanza que habíamos depositado en la marcha fue hecha añicos por una imposición, adornada con los llamativos colores de los dólares de indemnización, que logró quebrar la ideología revolucionaria del proletariado boliviano. La entrega del sujeto minero para su destrucción material fue el resultado de este contubernio entre el ajuste y la dirigencia de la Marcha por la Vida.

Los elogios recibidos por la pluma de los otrora “ajustadores” neoliberales es una correcta correspondencia entre la “complementariedad de los opuestos”, lo que en buen romance es desconocer la relación entre capital y trabajo.

Un apunte para entender la complementariedad de los opuestos del que hace uso y abuso el ex dirigente; este principio es parte de la cosmovisión andina, por lo tanto mucho antes de la revolución industrial y su producto: la división de la sociedad en clases.

Vivimos en una sociedad capitalista que mantiene la vieja división del trabajo, que ha sumido a una gran parte de la población mundial en la pobreza; hasta el Papa destaca esta división social y la necesidad de superarla.

Solamente un narciso confeso puede seguir manteniendo una alianza con los opresores y explotadores, es el viejo proyecto que salió a la luz en el cerco de Calamarca y que gracias a la pachamama no ha tenido éxito.


* Escritor e historiador potosino.

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