diciembre 5, 2021

Gobernanza mundial, más allá de los Estados: Sociedad civil y la responsabilidad de reconstruir

por: Miguel F. Jiménez Canido

La Responsabilidad de proteger fue una iniciativa planteada hace muchos años atrás por la ONU y consistía en establecer como prioridad del Estado la seguridad humana, antes que la seguridad nacional y territorial. Por seguridad humana, según el PNUD, se entiende “la protección de las personas ante las amenazas a sus derechos, a su seguridad y su vida, ello engloba procurar la seguridad del individuo en distintas dimensiones para alcanzar una estabilidad duradera. Es decir que la seguridad y el bienestar de los individuos se han transformado en nuevos parámetros de seguridad mundial”. [1]

Aquel planteamiento vuelve a tener resonancia en un escenario internacional complejo, principalmente en Europa, donde nuevas amenazas parecen atacar a los gobiernos y su población civil. Vuelve a instaurarse el debate de la soberanía estatal en función de la seguridad mundial: ¿Nuevas formas de intervencionismo? ¿Transgresión a la soberanía estatal? ¿Imperialismo?

Al respecto, la propuesta de “intervención con fines de protección humana” expresa que es responsabilidad de la comunidad internacional intervenir contra un Estado o sus dirigentes, sin su consentimiento expreso, cuando la población del mismo esté sufriendo graves pérdidas de vidas humanas reales o previsibles y el Estado en cuestión no pueda o sea el culpable de estos irreparables daños. Sin embargo, es pertinente aclarar que la intervención militar para ser legítima debe ser la última opción a considerar una vez que se hayan agotado otras instancias iniciales como la negociación, los buenos oficios y/o sanciones políticas, económicas y diplomáticas además de tomar en cuenta determinados principios precautorios.

Dicha Responsabilidad de proteger está basada en tres elementos: la responsabilidad de prevenir, de reaccionar, y la responsabilidad de reconstruir. Es justamente en este tercer ámbito donde correctamente se mencionan los temas de la provisión de paz, seguridad, justicia y reconciliación, desarrollo, y la transición de autoridad desde el ámbito internacional al local. Y es el elemento donde me voy a detener para analizar el rol que en él juega la sociedad civil.

Según el informe de la Comisión Internacional de Intervención y Soberanía de los Estados de las Naciones Unidas “las principales cuestiones que han de resolver los responsables políticos para ejercer su responsabilidad de reconstruir en los tres ámbitos más esenciales y urgentes, a saber son: la seguridad, la justicia y el desarrollo económico”. La seguridad tiene que ver con ofrecer toda la protección básica a la población de un Estado que ha tenido una intervención sin importar el bando al que pertenecía en el conflicto ni su origen étnico. Y esto puede lograse con sendos procesos de desarme, desmovilización y reintegración de las fuerzas de seguridad locales.

La Justicia y Reconciliación tienen que ver básicamente con la restauración de los sistemas judiciales para así garantizar la protección los derechos de las personas que sufrieron durante un conflicto, por ejemplo el caso de los refugiados políticos y desplazados, asimismo otorgar también castigos a los criminales.

En cuanto al tema de Desarrollo, se refiere al crecimiento económico reflejado en el renacimiento de los mercados y el desarrollo sostenible. De la misma forma se debe intentar poner fin a medidas económicas coercitivas u otras sanciones que se pudieron haber aplicado a un país en el transcurso de la intervención.

En todos estos aspectos el papel de la sociedad civil resulta trascendental, puesto que si la entendemos como “el conjunto de organizaciones e instituciones cívicas voluntarias y sociales que forman la base de una sociedad activa” [2], nos damos cuenta que además de representar legítimamente la voluntad popular pueden servir como puente entre los gobiernos y la población para cada uno de los temas anteriormente mencionados.

En este sentido se podría enfatizar la necesidad de establecer un diálogo fluido entre las distintas comisiones de la ONU (Comité contra la tortura, Comisión de derechos humanos) y los grupos de la sociedad civil en países determinados.

Finalmente existe un tema sensible entre los estados y las organizaciones de la sociedad civil y que se refiere al supuesto que en la actualidad hay cada vez una mayor influencia de la sociedad civil en la política mundial, lo que socavaría la importancia de los procesos intergubernamentales (estatales); es pertinente señalar que si bien la sociedad civil puede ayudar a incorporar cuestiones en el programa mundial (temas de género, medio ambiente, desarrollo sostenible, derechos humanos, entre otros) sólo los gobiernos tienen autoridad para tomar decisiones sobre éstas, sin que eso signifique el no reconocer que muchas cuestiones prominentes de actualidad han sido fomentadas y conformadas por la sociedad civil e impulsadas por la fuerza de la opinión pública. La sociedad civil puede también promover actividades dirigidas al logro de prioridades convenidas globalmente, lo cual promovería las causas de las Naciones Unidas y el multilateralismo.


* Licenciado en Relaciones Internacionales.

1 Leal, Leticia: Seguridad humana: La responsabilidad de proteger.

2 http://es.wikipedia.org

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