agosto 18, 2026

Fingir que se cree, la base del comportamiento político conservador

Se puede encontrar esta manera de “fingir que se cree” en muchas otras cosas, pues muchas veces fingimos que creemos en algo, sólo porque nos interesa que otros crean, y estos otros fingen que creen sólo porque esperan que nosotros creamos que ellos creen.

Hace unos días, paseando por un céntrico supermercado paceño me encontré con una sorpresa: la venta del panetón navideño, ese bizcocho dulce con pasas y frutas secas. Reluciente en un empaque rojo brillante, el panetón nos recuerda que se acerca navidad. Pero aún estamos en octubre, es más a comienzos del mes, pero ya comienza, por razones de índole comercial, el ambiente navideño. Esto me recuerda a un experimento que realicé la noche buena del año pasado, se las cuento.

En la cena de noche buena del año pasado, compartí con unos amigos que son papás, es decir que tienen ya tres hijos. Ellos (los papás) fingieron ante sus hijos que fue Papá Noel –Santa Claus, el viejito pascuero, Sinter Klaus o como quieran llamarlo– quien dejó los regalos de navidad bajo el árbol. Me animé a preguntarles, sin que los niños escuchen, si en verdad creen en Papá Noel; –por supuesto que no, lo hacemos por los niños –me respondieron y me miraron con una cara que me advertía lo tonta de mi pregunta.

Después, aprovechando un descuido de los padres, les pregunté a los niños si ellos creen que Papá Noel dejó los regalos bajo el árbol; –por supuesto que no, no somos idiotas, lo hacemos por nuestros padres, ellos creen que nosotros creemos –me respondieron y me miraron igualito que sus padres. Este experimento me reveló una de las facetas más interesantes del pensamiento conservador, compartir las creencias en las que nadie cree, pero concurrir a creerlas porque un otro “debe de creerlas”, y que pese a que es posible que sepamos que ese otro no cree, debemos fingir para que las cosas se mantengan como están, o tengamos la ilusión de que no cambiarán. En la actitud de mis amigos que son papás como en la de sus hijos, se podía ver una necesidad de que los niños sigan siendo niños y los padres sigan siendo padres.

Se puede encontrar esta manera de “fingir que se cree” en muchas otras cosas, pues muchas veces fingimos que creemos en algo, sólo porque nos interesa que otros crean, y estos otros fingen que creen sólo porque esperan que nosotros creamos que ellos creen. Los ejemplos van desde padres que han probado drogas y lo niegan ante sus hijos, y estos hijos niegan ante sus padres que ellos también la hubieran probado, hasta gobiernos que creen que sus pueblos son idiotas, sólo porque esos pueblos concurren a fingir que creen, porque en el fondo los gobernantes son también su responsabilidad. Este último ejemplo lo vi en Argentina hace un tiempo.

Pero ¿cuál la utilidad de creer que el otro cree y aun así, pese a que se sepa que es posible que éste otro no lo crea, mantener la mentira? Una respuesta, entre otras, puede ser la siguiente: se lo hace por mantener el orden social, por conservar la ilusión, por mantener la ilusión de que no se fracasó, de que no se cometió errores. En estos casos el orden y la continuidad se basa en una mentira, y no una mentira cualquiera, sino una que todos sabemos y que sin embargo jugamos colectivamente a tomarla por verdad, es decir que no habría, en muchos casos, más orden que aquel que se entiende como creencia fundada colectivamente sobre una mentira, porque de otra manera corremos el riesgo de perder.

El esloveno Slavoj Zizek en un texto sobre la película del director italiano Roberto Benigni “La vida es bella”, decía que el film hubiera tenido un giro más sorpresivo y espectacular si el niño, al que el padre le hace creer que se encuentra en un concurso para ganar un tanque, hubiera sabido todo el tiempo que se encontraba en un campo de concentración y que fingía sólo por su padre. Hubiera sido un giro de dignidad, pues de esta manera podría decir, como me dijeron esos niños la noche de navidad: “no soy idiota, si actúo así lo hago por mantenerlos entretenidos en la película”.

Sea el primero en opinar

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*