agosto 18, 2026

Danzando paramos

por: Rosa Fernanda Serna 

Este 8 de marzo las mujeres en México paramos. Hicimos escuchar nuestra voz que grita esperanza y vida. En nuestros cuerpos-territorios sanamos las cicatrices del despojo, el eco de la pobreza, los rasguños de los feminicidios que han manchado de sangre nuestras tierras. Un México saqueado y violentado por malos gobiernos que roban, mienten y venden al país. De cara a las reformas estructurales impuestas desde arriba decidimos unirnos ante un panorama que pretende abrir aún más las puertas a la inversión extranjera, despojar a comunidades de su territorio para saquear la madre tierra, extraer recursos que enriquecerán a los ya injustamente enriquecidos, que agravará la situación de desigualdad, impunidad e injusticia. Se abren las fronteras para seguir vendiendo las tierras del pueblo al capital financiero mientras éstas continúan cerrándose frente a la libertad de este pueblo a desplazarse.

Este 8 de marzo no hubo olvido. Paramos por Acteal, Atenco, Aguas Blancas, la guardería ABC, Juárez, Ayotzinapa, Nochixtlán, estado de México, por las mujeres desaparecidas, lxs muertxs en las fronteras y en el largo camino para alcanzarlas, por los feminicidios, por las defensoras de vida asesinadas, por todas nuestras hermanas desplazadas, migrantes, guerreras. Sobre nuestro cuerpo se inscribe el recrudecimiento neoliberal que las políticas de muerte siguen imponiendo. En San Cristóbal de las Casas-Chiapas, a las mujeres nos están violando, desapareciendo, vendiendo, explotando nuestros cuerpos. Siguen robando las tierras que los pueblos conservan, respetan y de las cuales viven. En Jovel la discriminación, el racismo, y la xenofobia no descansan. El patriarcado sigue levantando fronteras visibles e invisibles, separando los cuerpos con razón de sexo, color de piel, clase social, lengua, lugar de origen. Continúa imponiendo violencias sistemáticas y cotidianas, apropiándose de nuestros cuerpos.

Decidimos parar porque tenemos memoria de agravios pero también de lucha y resistencia. Paramos honrando la lucha de todas nuestras ancestras, quienes han alzado la voz contra las injusticias del colonialismo, el capitalismo y el patriarcado como sistema de sistemas que oprime. Marchamos los pasos de nuestras abuelas que resistieron y propusieron otra forma de vivir, compartir, sentir. Caminamos las huellas de todas aquellas que lucharon por la libertad. Paramos para que las miradas encontraran aliadas, tendimos puentes para seguir caminando, construyendo, haciendo grietas en todos los muros del patriarcado. Con más de 500 años en nuestra memoria de resistencia estuvimos unidas con las voces de todas las mujeres que defienden la vida e hicimos un solo cuerpo; mujeres de todas las latitudes ¡Derribaremos los muros del patriarcado! Entretejidas y danzando seguiremos sembrando vida, organización y rebeldía.


*       Colectivo Pensaré.

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