abril 14, 2026

Corredor para la integración con soberanía

Bolivia está desarrollando con éxito el proyecto del Corredor Bioceánico de Integración (CBI). Es verdad que la idea de conectar al Atlántico con el Pacífico también es del Brasil, una potencia regional que jamás se ha atrevido a ejercer con voluntad y decisión su liderazgo en la región y mucho menos en América Latina.

Pero que ese proyecto haya sido en el pasado concebido por el Brasil, incluso en el marco del plan IIRSA, no quiere decir que se le deba quitar el mérito a Bolivia, cuyo gobierno está jugando un papel casi decisivo en la implementación de esta idea de vinculación. Esto no hubiera sido posible sin la gravitación geopolítica de la Bolivia de Evo Morales, quien está demostrando que el lugar geográfico que un país ocupa no es suficiente para incidir en la concreción de un proyecto si previamente no hay la voluntad política de incidir en la configuración geopolítica de una región.

Es decir, el corredor bioceánico de Integración ha cobrado una proyección interesante por dos razones: la posición geográfica de Bolivia, ubicada en el corazón de Sudamérica, y la presencia de un gobierno con voluntad y capacidad de jugar geopolíticamente en la región y de incidir en la agenda internacional, incluso global, con varios temas. De esta manera no es casual hasta el propio nombre que se le ha dado al proyecto. Al gobierno se lo ve muy activo en reuniones con Brasil y Perú, los dos países donde nacerá/llegara los puntos extremos de la ruta bioceánica, pasando por nuestro territorio.

Bolivia ha ido mucho más allá. Se ha logrado comprometer la participación de Uruguay y Paraguay, otros países claves para hacer realidad, sin renunciar a los resultados de la demanda contra Chile, la llegada boliviana al mar por la vía de la Hidrovía Paraguay-Paraná. Pero además está en camino el ingreso de Argentina. Si se logra que todos estos países participen del CBI, Bolivia habrá hecho una de las jugadas geopolíticas más importantes de los últimos años y su impacto en la economía serán de gran profundidad en la medida que, al mismo tiempo, no solo seamos el corredor de paso sino un país que aproveche la situación para dinamizar aún más su economía. Ya ser un “corredor de paso” le dará al país un nivel de ingresos significativos, y si a eso le sumamos lo que podamos exportar en productos la situación es altamente atractiva.

Así que hace bien Bolivia en ponerle un máximo de esfuerzo al CBI, ya que será uno de los más beneficiados. Es evidente que en medio se cruzarán algunos temas políticos que Bolivia debe evitar contaminen el proyecto, como es el caso de un eventual condicionamiento de participación de alguno de los países involucrados a otros temas de la agenda internacional. Es sabido que Brasil, Perú o Uruguay podrían ser utilizados por Estados Unidos para que Bolivia disminuya su nivel de solidaridad militante con Venezuela, con la insinuación de que eso pone en peligro el avance del CBI. Sería ingenuo pensar que eso no puede ocurrir y que algunos funcionarios del Estado Plurinacional no pueden ser “persuadidos”. A eso hay que ponerle atención. Hay que tener un Corredor Bioceánico de Integración con Soberanía.

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