agosto 18, 2026

Continuidad de la política económica

Desde 2006 Bolivia cambió su modelo económico. Hasta 2005 se encontraba en vigencia el modelo neoliberal caracterizado por la represión de la demanda interna (vía rebaja de los salarios reales y concentración de los ingresos en los segmentos más ricos de la población). En cambio tras la implantación del modelo económico social comunitario productivo se dinamiza la demanda interna mediante el impulso de la inversión pública y el desarrollo de una activa política de redistribución del ingreso, vía incrementos reales del salario y la continuidad de bonos sociales (como la renta dignidad, bonos “Juancito Pinto” y “Juana Azurduy” entre otros).

Durante estos 11 años los opinadores económicos han tratado infructuosamente de desvirtuar los resultados del modelo económico social comunitario productivo. Uno de sus argumentos consiste en considerar que si a Bolivia le ha ido muy bien se debe a los precios altos de materias primas. Sin embargo, hace tres años que el precio del petróleo desciende. En julio de 2014 se situó en $us 104 el barril, para febrero de 2016 se situó en $us 30 y el promedio de enero a mayo de 2017 sitúa este indicador en $us 51. A fines de 2014, los agoreros decían que era el fin del nuevo modelo económico, pues equivocadamente creían que dependía exclusivamente del precio de las materias primas.

Un examen de las variables económicas demuestra cuán equivocados estaban, y están los agoreros. En efecto, es precisamente en los años de crisis cuando se demostró la solidez del modelo. En 2014, el producto interno bruto (PIB) boliviano creció en 5,5%, en 2015 en 4,8% y en 2016 se registró una variación de 4,3%. Mientras que en América del Sur la tendencia es decrecer (-0,6% para 2016). De hecho, con el resultado de 2016, Bolivia logró el tricampeonato del crecimiento. La economía de mejor desempeño de la región. Para 2017 los organismos internacionales coinciden que por cuarto año consecutivo Bolivia será la economía de mejor desempeño de la región.

Lo señalado ha llevado a que se obtenga uno de los mejores resultados en materia de reducción de la pobreza. En 1996 la pobreza extrema afectaba al 41,2% de la población. Para 2005, la situación varió muy poco, pues se situó en 38,2%. En cambio en la siguiente década la misma se redujo a 16,8% para 2015. El Banco Mundial reconoció en su informe “Poverty and Shared Prosperity Report 2016” que Bolivia es el país con mayor crecimiento promedio del ingreso del 40% de la población con menores ingresos entre 2007 y 2012.

El desempleo también se redujo. En 2005 la tasa de desempleo llegaba a 8,1% mientras que para 2015 se situó en 4,4%. De hecho, en América Latina nuestro país se presenta como la economía con la menor tasa para 2015, pues en México dicho indicador se sitúa en 5,1%, Chile 6,2%, Brasil 6,8% y Colombia en 9,8%.

Menor pobreza y desempleo significan más oportunidades, especialmente para los más jóvenes. No debe olvidarse que cuando las economías se encuentran en crisis los más afectados son los jóvenes. Ello se debe a que les más difícil integrarse al mundo del empleo y continuar sus estudios. En cambio, es muy distinto crecer cuando el país está en franco proceso de crecimiento. Las oportunidades abundan y ello permite el pleno desarrollo de las capacidades de cada uno.

En este camino, la inversión pública ha tenido un papel preponderante. En 1995 la misma llegaba a $us 520 millones, para 2005 se incrementó en apenas $us 109 millones, llegando a $us 629 millones, en cambio para 2016 asciende a $us 5.065 millones. Ocho veces más que en el periodo neoliberal. Esto ha permitido que Bolivia cierre brechas en infraestructura, energía y en el ámbito social que han permitido una transformación radical de la estructura productiva del país.

Este impulso ha sido manejado adecuadamente en el plano fiscal. En 2016, se registró un “déficit fiscal controlado” de 6,6% del PIB, menor al 6,9% de 2015, debido principalmente del incremento en la inversión de las empresas públicas. Se debe destacar que desde 2006 hasta 2016 se alcanzaron resultados superavitarios corrientes. De hecho, para la gestión pasada se registró un superávit corriente de 10,4% del PIB, lo cual demuestra que a diferencia de lo que ocurría en el periodo neoliberal el Estado es capaz de generar los recursos para financiar su funcionamiento.

Oportunidades que se traducen en realidades muy concretas. Entre 2016 y 2020 se tiene programada, en el Plan de Desarrollo Económico y Social, una inversión de $us 48.000 millones. Un ambicioso plan que encamina al país en la era de la industrialización y la generación de mayor valor agregado. Las áreas del plan son diversas: Energía, industria, tecnología informática, desarrollo agropecuario, etc. Esto significa una mayor demanda de profesionales y técnicos, cuya tarea deberá ser encarar exitosamente los proyectos del plan. Para ello deben formarse adecuadamente, especialmente en las ramas técnicas de la ingeniería, que será uno de los aspectos de mayor demanda en el quinquenio.

Los últimos tres años han demostrado que el nuevo modelo económico funciona con precios de materias primas altos y bajos. Esto permite sostener que el futuro es promisorio para el país. Una mayor inversión pública permitirá mantener los ritmos de crecimiento generando más empleo y mejores oportunidades.

¿Qué permite la continuidad de la política económica?

Fundamentalmente la vigencia del modelo económico social comunitario productivo. La particular forma que asumen la producción y distribución en Bolivia se ha consolidado en un amplio espectro que va más allá de las acciones del Gobierno pues en el marco de la economía plural todos los actores adecuaron sus expectativas a la vigencia del modelo.

La institucionalidad del Ministerio de Economía y Finanzas Públicas. Bajo el liderazgo del ministro Luis Arce Catacora se construyó un equipo y una escuela de gestión pública cuyos resultados se han traducido en la estabilidad de la que goza el país. Por tanto, la continuidad del equipo y la política económica permiten garantizar que la senda de crecimiento y desarrollo continuará. 


*       Viceministro de Presupuesto y Contabilidad Fiscal.

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