octubre 9, 2026

Narcotráfico y deterioro social

Más de cuarenta millones de ciudadanos de Estados Unidos son usuarios de drogas ilegales. Ello constituye el mercado de estupefacientes más importante del mundo. En el comercio de las drogas ilegales aplican las reglas de oferta y demanda típicas del capitalismo. Ante semejante demanda multimillonaria de adictos, es comprensible que se genere una enorme oferta desde varios países de Nuestra América donde se produce cocaína, marihuana, heroína y otras drogas. De esa forma, el narcotráfico se ha convertido en una actividad económica de primer orden, con un impacto social enorme e incluso con consecuencias políticas de gran significación.

Existe una relación directa entre el impacto económico acelerado del narcotráfico en ciertas sociedades, y la realidad económica, política y social prevaleciente allí. Ese es el caso de México, país que comparte una frontera de más de tres mil kilómetros con Estados Unidos. Se estima que como producto del narcotráfico se mueven en ese país unos 25 mil millones de dólares al año. Quiere decir que millones de mexicanos están vinculados de alguna manera con esa actividad que, aunque ilícita, se ha convertido en sustento principal.

El peso económico cada vez mayor del narcotráfico en la vida cotidiana de tanta gente está relacionado directamente con el carácter injusto y desigual de la economía mexicana, donde un grupo minoritario es dueño de la riqueza del país. Una economía tan injusta y desigual que al mismo tiempo, provoca la emigración de millones de mexicanos; los mismos que desde el extranjero tienen que aportar en remesas para sus familias decenas de millones de dólares cada año.

El Estado mexicano, cómplice de tanta injusticia social y económica, ha pretendido desde hace varios años, declarar la guerra al narcotráfico y a los carteles de la droga. En lugar de reconocer que el empobrecimiento de la población es terreno fértil para el narcotráfico, ha optado por el enfrentamiento armado contra los carteles de la droga, que evidentemente están muy enraizados en la sociedad mexicana, porque se han convertido en alternativa económica para millones de ciudadanos.

El resultado ha sido la violencia generalizada e indiscriminada, que ha golpeado a toda la sociedad mexicana. Entre enero y noviembre de 2017 ocurrieron en México, según cifras oficiales, ¡26.573 asesinatos…!

Asimismo, el narcotráfico ha ido controlando instituciones policiacas, militares y gubernamentales, como quien dice, a billetazo limpio. En México se ha ido conformando lo que se conoce como un narco Estado, en el que coexisten la corrupción, el soborno, la violencia, la represión y la inmoralidad más descarnada.

Mientras tanto, y aunque parezca absurdo, el gobierno mexicano hace alarde de posiciones francamente conservadoras y hasta puritanas, atacando gobiernos como el de Venezuela, en complicidad con el gobierno de Estados Unidos. Pretenden denunciar la paja en el ojo ajeno, mientras quieren echar a un lado el inmenso tronco en su propio ojo.

Al imponer el Estado la concepción punitiva y policiaca para enfrentar el problema del narcotráfico, México es, entre disparos y muertos, entre degollados y matanzas, un país en el coexisten la más angustiosa inseguridad social y las clases privilegiadas con los bolsillos llenos.

Próximamente hay elecciones presidenciales en México. ¿Habrá entre los centros de poder de ese país quien agarre el toro por los cuernos y se disponga a iniciar una transformación profunda de esa sociedad tan golpeada por el narcotráfico, la corrupción gubernamental, el fraude político e ideológico y la entrega al extranjero?


*    Catedrático Universidad de Puerto Rico / Movimiento Independentista Nacional Hostosiano (MINH) de Puerto Rico.

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