junio 11, 2026

¡El indio al poder!, planteaba Fausto Reinaga…

por: Javier A. Aguilar Enríquez

El capataz de la hacienda arranca a un bebé de los brazos de su madre quechua-aymara, lanza al infante al suelo y en un intento por aplastarle la cabeza termina asestando un pisotón en su brazo derecho, acaba de dejar manco a Fausto Reinaga, quien años más tarde alzaría su voz para proclamar la liberación del indio en Bolivia.

José Félix Reinaga Chavarría nació en 1904 en un pequeño ayllu llamado Jatum Wawaniq’ala en el norte del Departamento de Potosí cuando Bolivia era un país esencialmente rural. En un contexto en el que la deficiencia educativa condenaba a las grandes mayorías al analfabetismo, Reinaga, aprendió a leer y a escribir en castellano a los 16 años, y no dejó de hacerlo hasta completar las 31 obras que hoy tiene publicadas, y que lo convirtieron en el ideólogo que dio origen al pensamiento político indio contemporáneo, es decir, el indianismo y el pensamiento amaútico en Bolivia. Agosto, 19 de 1994 fue la fecha de su deceso.

La cúspide intelectual de Fausto Reinaga llegó en los años setenta del pasado siglo, como consecuencia de lo que él llama su “crisis de conciencia”. Obras como “La Revolución India” (1970 a), “Manifiesto del Partido Indio de Bolivia” (1970 b) y “Tesis India” (1971), son asumidas como la base teórica-conceptual imprescindible del enfoque indianista y de los movimientos indios del Abya Yala, al punto que muchos afines al pensamiento indianista, consideran a “La Revolución India” como la biblia del indio. Reinaga, no es un intelectual que parte de la teoría para interpretar el planteamiento de sus obras, por el contrario, es un pensador que interpreta “la cuestión del indio” desde la praxis de su vida.

En consecuencia, es pertinente preguntarnos, ¿qué es lo que exponen estas obras y porqué es importante leerlas?

Las obras indianistas publicadas por Fausto Reinaga entre los años 1970-1971, asumen un profundo acercamiento a la realidad del indio en Bolivia. A diferencia de su primer ciclo de pensamiento y obra, conocida por ciertos intelectuales como la etapa marxista-nacionalista-indigenista; este segundo periodo posee una característica esencial: formular el ejercicio del poder como problema central e imperativo categórico del indio.

“La cuestión del indio, no es ‘cuestión tierra’, sino, ‘cuestión poder’”, “El problema del indio no es asunto de asimilación o integración a la sociedad ‘blanca civilizada’, el problema del indio es problema de liberación” (1970), plantea Reinaga en su ciclo de pensamiento más trascendental: el indianismo.

Fausto, asume a Bolivia como un país yuxtapuesto, ligado a la realidad colonial y a los prejuicios establecidos que conlleva ese sistema de representación occidental y su herencia en la sociedad, donde, por un lado, se encuentra el opresor, y por otro lado, el oprimido. Reinaga, en su obra “La Revolución India”, la obra más influyente en cuanto al indianismo como pensamiento e ideología, afirma: “En Bolivia hay dos Bolivias. Una Bolivia mestiza europeizada y otra Bolivia Kolla autóctona. Una Bolivia chola y otra Bolivia india. Bolívar, fundó una República con esclavos, una República con indios”. Por tanto, cabe resaltar quela superestructura de la clásica nación europea, en el planteamiento político-ideológico que propone Reinaga, no guarda relación con la infraestructura autóctona, es decir, el Estado de la Bolivia blanca-mestiza asume la autoridad de las dos Bolivias, a su vez, suplanta la voluntad de la nación india. “La raíz de la Bolivia blanca-mestiza se halla en Europa, Bolivia es una grosera imitación de las naciones de Europa”, manifiesta Reinaga.

En consecuencia, bajo el planteamiento de Fausto Reinaga, el indianismo, y por consecuencia, el grito revolucionario del indio, no aspira su asimilación a la cultura blanca-mestiza, tallada y estructurada bajo los cánones de la Europa Occidental, la cual quiere europeizar al indio disfrazando su situación a partir de una palabra, “campesino”, tampoco, es cuestión de tierra; al contrario, la cuestión del indio, es cuestión de liberación. Puesto que la asimilación, integración, del indio por el blanco-mestizo, supone enajenación, alienación; el indianismo, es la fuerza política de liberación que comprende al indio y su revolución.

“La palabra ‘campesino’ es un disfraz blanco. Al llamarnos ‘campesino’ nos disfrazan. Así como nos han puesto zapatos, cuello y corbata, así quieren ponernos, o hacernos creer que nos han puesto otra cara, otro cuero, otra alma; en suma, en vez de nuestra persona se proponen, quieren ponernos otra persona. Lo cual es un crimen. El indio fue indio, es indio y tiene que liberarse INDIO” (Reinaga, 1970 a:143)

Es oportuno señalar, el término “blanco/a”, utilizado constantemente en las obras indianistas de Reinaga, no hace alusión al color de la piel, sino por el contrario, hace referencia al color de la idea (es decir, haber o no adoptado como guía de pensamiento la línea occidental), a ello, denuncia que las ideas de Europa son ideas blancas, la ideología de Occidente es una ideología blanca, tanto, las revoluciones nacionalistas, como también, las revoluciones comunistas europeas, en Indoamérica, son consideradas “revoluciones blancas”. Por tanto, en oposición a toda corriente ideológica proveniente del extranjero, la meta del indio, es el poder indio, la cual será concebida, a partir, de la Revolución india. En consecuencia, “el mestizaje está condenado a definir su actitud, no sin antes entrar en la renovación de su conciencia histórica”, señalaba Fausto.

La Revolución india es la toma del poder a través de la unidad india. Fausto Reinaga considera la unidad india como fundamento de lucha por la vida, la lucha por las costumbres y el pensamiento-otro, en contraposición del pensamiento eurocéntrico. “Europa ha sembrado discordia y odio del indio contra el indio, a través del racismo, de la despersonalización y la clasificación social de unos y otros” afirma Reinaga, en fin, la misión es dividir al indio con el objetivo de desviar su verdadera causa por la liberación; la unidad india, comprende como valor supremo la unidad de indio con indio. La unidad india es el elemento central que sostiene la Revolución India. Reinaga plantea que hasta 1953, la cuestión del indio se plasmaba en la unidad india, la lucha por su liberación, la llevó a conquistar la Revolución de 1952, pese a ello, el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), comprendido por Reinaga como un partido del cholaje blanco-mestizo, cooptó el Poder y transformó la causa del indio en una “lucha de clases”, no así una lucha por la liberación del indio oprimido. “La ‘propiedad privada’ en el indio comunitario es una tragedia”“El indio para ser hombre libre no tiene más remedio que tomar el Poder”, plantea Reinaga.

“Poder o Muerte”, el grito revolucionario que Fausto Reinaga propone a la Revolución India, trata de expresar la radicalidad del indianismo en cuanto a obra, acción y pensamiento. La revolución india antes que golpe debe ser una revolución de conciencias, afirma Reinaga; es una consecuencia del rechazo del sistema político y social imperante del país, por tanto, implica la definitiva aniquilación de las intenciones de alienación, asimilación, despersonalización del indio; en contraposición, Poder o muerte, simboliza ser, el grito revolucionario que dará el golpe final para desmoronar el pensamiento eurocéntrico hegemónico.

¡El indio al Poder!, planteaba Reinaga en sus obras indianistas, pero para tal propósito, era fundamental que el indio cuente con un Partido político propio, una ideología propia, es decir, un camino propio. “Una de las mayores consecuencias de la reforma agraria, es la entrada del indio en la vida política, la magnitud del voto es sencillamente imprevisible, el día en el que el indio llegue a tener conciencia de su fuerza, de su potencia, será dueño de Bolivia”, “el que vota puede elegir y ser elegido. Si el elegido es un indio aymara, el indio aymara será el presidente de Bolivia; y si el elegido es un keswa, el indio keswa será el presidente de Bolivia. La persona que sufraga, la persona que vota tiene derecho a organizar su Partido: puede organizar su Partido Político”, “EL VOTO INDIO PARA EL INDIO”, manifestaba Reinaga.

Hoy más que nunca, el pensamiento indianista de Fausto Reinaga tiene vigencia; Diciembre, 18 del 2005, el primer mandatario indio de Bolivia, Evo Morales Ayma, obtuvo el 54% de los votos en las elecciones presidenciales. La refundación del Estado boliviano a partir de la Nueva Constitución Política del Estado y la Revolución Democrática y Cultural en Bolivia, fueron elementos centrales que transformaron la realidad de los nueve departamentos del país mediante programas sociales en favor de los sectores más empobrecidos; en consecuencia, la economía boliviana, no sólo, experimentó un ascenso sostenido, sino que se convirtió en un referente para América Latina. No cabe duda, la larga lucha de los movimientos sociales y la conciencia del pueblo boliviano permitieron la refundación de Bolivia. ¿Pero, cuál fue la razón para buscar dicha refundación del país? ¿Cuál fue la tesis que la sostuvo? Bolivia, un país con serios rasgos y prejuicios semicoloniales, lucha por reconstruir una identidad propia y anticolonialista, ejemplo de ello es la Ley 045, contra toda forma de racismo y discriminación. Es imperioso estudiar y analizar el pensamiento indianista de Fausto Reinaga, uno de los teóricos y activistas más influyentes, en tanto publicación literaria o documental, producción discursiva, ideológica-política, análisis y reflexión, en el indianismo y el pensamiento amaútico en Bolivia, y connaturalmente, de la nación quechua-aimara decolonial, dar a conocer sus fortalezas y debilidades a partir del análisis de contenido, tanto de sus obras, como también de su pensamiento. Fausto propone generar una revolución de conciencias, un trabajo intergeneracional que busca renovar el pensamiento a través del análisis crítico y reflexivo del estado de situación con relación a los pueblos oprimidos, la cual apela desde la construcción de una identidad cultural distinta, a partir de un “pensamiento-otro”, y de esta manera, cimentar al indianismo como una herramienta política, ideológica y conceptual en la actualidad.

En resumen y a manera de concluir este artículo, es pertinente mencionar que leer a Fausto Reinaga en la actualidad es un motor de cambio de pensamiento que genera conciencia de quiénes somos y que rol jugamos en la historia, pretende conectarse con una realidad distinta a la percibida, lo cual, lo lleva a manifestar, un ignorado espacio de pensamiento, llamado el indianismo, que declara, tanto, en los conceptos, como también, en la teoría y la práctica, enfoques distintos de resistencia, que procuran la liberación del indio, tanto física, como mental; y no así, la asimilación del mismo a un proyecto global modernizador. Reinaga, no únicamente permite comprender e interpretar la historia desde diferentes enfoques, sino también propicia generar un análisis crítico y reflexivo del estado de situación actual; a través de sus capítulos, Fausto, fortalece la identidad cultural y concientiza la realidad contextual de nuestra nación. Al leer las obras indianistas de Fausto Reinaga, el lector se preguntará, ¿Por qué no conocí antes a este autor? ¿Por qué esto no me enseñaron en la materia de historia?, probablemente la respuesta sea debido a la “muralla de silencio” propiciada en contra de Fausto, pero estos, son otros tiempos.


*    Politólogo.

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