septiembre 22, 2020

Crece legión de curas separados de Iglesia católica chilena

Santiago de Chile-. La legión de curas separados de sus funciones en la Iglesia católica sigue en crecimiento en Chile, luego del retiro de Luis Rubio de la diócesis de Rancagua por su presunta participación en casos de abusos sexuales.

El señor Rubio ya no ejerce definitivamente el ministerio diaconal, señala en un comunicado el obispado de Rancagua, en el centro del país austral.

Un reportaje difundido por la cadena televisiva T13 en el añó 2013 dio cuenta que el párroco envió imágenes de fuerte contenido sexual a menores, lo cual reconoció sin una explicación coherente, por lo que fue apartado de su ejercicio.

La diócesis de Rancagua aclaró que desde entonces el cura no ejerce ninguna función en la Iglesia.

‘La Congregación para la Doctrina de la Fe comunicó que la petición de dispensa de las obligaciones diaconales solicitada por el diácono Luis Alberto Rubio González, le ha sido impuesta y oportunamente notificada por la autoridad eclesiástica’, anotó.

Rubio fue igualmente quien hizo público el expediente de un grupo de prelados de Rancagua que se denominado La Familia, dedicado a contratar servicios sexuales de jóvenes prostituidos.

La seguidilla de escándalos de ministros de la Iglesia católica chilena involucrados en abusos sexuales a menores parece indetenible, ahora con nuevos expedientes que salpican a altos jerarcas.

Luego de un profundo proceso de investigaciones adelantado en Chile por los enviados especiales del Vaticano, el obispo de Malta, Charles Scicluna, y el sacerdote español Jordi Bertomeu, los destapes más recientes agudizaron la crisis.

La asociación de Laicos de Osorno exigió la renuncia del arzobispo de Santiago, Ricardo Ezzati, cuestionado como encubridor

‘Es un arzobispo que está tan cuestionado, con pérdida de tanta autoridad, que no puede prolongar su estadía al mando de una diócesis que tiene seis millones de personas’, dijo a la prensa Juan Carlos Claret, vocero de la agrupación.

Los Laicos de Osorno fueron parte fundamental en las exigencias de salida del nombrado obispo de esa diócesis en 2015, Juan Barros, quien finalmente dimitió del cargo hace algunas semanas.

Barros en un principio contó con el espaldarazo del papa Francisco, quien luego de informarse mejor tras su visita a Chile en enero pasado, emprendió una serie de acciones que generaron el estallido de la Caja de Pandora.

La Policía de Investigaciones (PDI) y el Ministerio Público requisaron instalaciones de los obispados de Temuco y Villarrica, en el sur de Chile, en nuevas pesquisas por abusos sexuales a fines de la pasada semana.

Otro duro golpe a la Iglesia católica contra su credibilidad, con el encarcelamiento del excanciller del Arzobispado de Santiago, Oscar Muñoz Toledo.

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