octubre 26, 2020

Chile y Bolivia: a superar su historia


Por Máximo Quitral Rojas *-.


Este lunes 1 de octubre la Corte Internacional de Justicia (CIJ) emitirá su fallo sobre la demanda marítima presentada por Bolivia en 2013. Tres son los escenarios que podrían darse en esta materia. Un primer escenario sería que entre Chile y Bolivia no ha existido ningún compromiso de negociar, desestimando la demanda de Bolivia. Un segundo escenario sería que la obligación de negociar sí existió, pero Chile la cumplió, al margen de los resultados obtenidos. Y un tercer escenario es que la Corte sostenga que Chile adquirió una obligación de negociar con Bolivia, pero ésta no se ha cumplido, instando a las partes a retomar el diálogo.

Dicha demanda significó que las relaciones diplomáticas entre Chile y Bolivia estén pasando por un ciclo de tensión política, las cuales se acentuaron, producto del interesante despliegue comunicacional y político que la Cancillería boliviana desarrolló para instalar su demanda ante la comunidad internacional. Fue tal el efecto político de esta estrategia, que ciertas figuras públicas respaldaron la argumentación boliviana. Este punto fue un problema para la Cancillería chilena, pues este país no contó con una estrategia comunicacional que equiparara lo hecho por Bolivia, al punto que los encargados en conducir las comunicaciones, finalmente desistieron de continuar con esa responsabilidad. En este sentido, Chile fue más bien reactivo al diseño comunicacional de Bolivia. Para evitar que este tipo de errores políticos persistan en el tiempo, Chile debe enfocarse en desarrollar una política de Estado vecinal coherente con su realidad geopolítica, pues Bolivia no cesará en buscar terminar con su encierro geográfico.

Indistintamente de los escenarios hipotéticos que se proyectan de esta demanda, lo cierto es que a partir del uno de octubre se abrirá un nuevo ciclo político en las relaciones políticas de Bolivia y Chile, insistiendo que el diálogo es el mecanismo idóneo para la resolución de sus conflictos, desplazando así a la conflictividad como el eje articulador de sus relaciones diplomáticas. No es un camino fácil para ambos países, puesto que las confianzas se han visto dañadas, pero con paciencia y con visión de Estado, el entendimiento político siempre será mejor que la enemistad vecinal. Esto último resulta primordial para el diseño político que busque implementar Chile, ya que teniendo claridad y uniformidad en las ideas a utilizar, el camino para un entendimiento político entre ambos se hace más factible. Pero en la medida que Chile siga mirando al país vecino con tintes pigmentocráticos, nuestro país seguirá dando explicaciones más que proponiendo soluciones.


*         Historiador y Politólogo, profesor universitario UTEM de Chile.


 

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