octubre 28, 2020

La inmigración en Estados Unidos: una novia poco atendida

La Habana-. La inmigración en Estados Unidos muestra una vez más ser un tema al que se recurre, como un comodín, cuando hace falta a intereses políticos, como ahora que se manipula rumbo a las elecciones del 6 de noviembre.

Algunos análisis lo definen como una novia a que solo se corteja cada cuatro o dos años, cuando están cerca las elecciones presidenciales o las denominadas de medio término para actualizar la composición del Congreso y cargos de gobernadores estatales, entre otros.

Como anillo al dedo le viene al presidente estadounidense, Donald Trump, el calentamiento del tema con una caravana de personas que vienen de Centroamérica ante la amenaza de que el Partido Republicano pierda la mayoría en la Cámara de Representantes y en el Senado.

Aunque la economía del país marcha bien con los más bajos índices de desempleo en los últimos 50 años y otros indicadores favorables a la administración republicana, el controversial desempeño del gobierno en temas como la salud y los impuestos levantó alarmas por su probable impacto en el voto.

Ahí aparece el comodín de la inmigración, se exacerban y sobredimensionan peligros inexistentes, y se trata de movilizar al electorado a como de lugar antes de las elecciones.

La Caravana Migrante desplazó la atención de los estadounidenses y Trump busca capitalizar el momento y así buscar la victoria de su partido en las urnas.

En el último mes el asunto acaparó la atención de los votantes, especialmente en regiones donde el voto de los que llegaron de fuera tiene un peso sustantivo en las urnas, ya sea en La Florida, Texas, Nevada o Arizona, donde políticos tratan de vencer y controlar asientos para fijar mayoría tanto en el Senado como en la Cámara de Representantes.

Según un informe del diario The Washington Post, el presidente se prepara para dar un golpe de efecto contra los inmigrantes y pudiera anunciar mañana una fuerte medida migratoria sobre la frontera sur, exactamente una semana antes de las elecciones.

Trump sobredimensiona peligros para invocar poderes de emergencia e impedir que los que suben del sur ingresen al país.

El mandatario plantea que es una ‘invasión’ y la cataloga como una grave amenaza para la seguridad nacional. Con esto trabaja para enardecer y atraer a las urnas a votantes que de otra forma le niegan su apoyo.

El presidente primero buscaría impedir que los inmigrantes centroamericanos crucen la frontera así como les negaría de forma automática sus solicitudes de asilo, según señaló el periódico capitalino.

Un comentario que publica el diario californiano La Opinión plantea que no en vano los demócratas acusan a Trump y a los republicanos de ‘alarmismo’ sobre el tema migratorio antes de las elecciones.

Aunque sea una violación de la ley, la Casa Blanca puede negar a los caravanistas el derecho de asilo contemplado en la Ley de Refugiados de 1980 y el tratado internacional de refugiados de 1967 que firmó Washington.

Eso sería visto después en los tribunales pero, para entonces, ya las elecciones transcurrieron y el mal estaría hecho, según valora Philip G. Schrag, profesor de derecho de la Universidad de Georgetown en un comentario citado por el Post.

La ley federal plantea que cualquier inmigrante ‘que esté físicamente presente en los Estados Unidos o que llegue a los Estados Unidos’, ya sea en un punto de control legal o después de haber cruzado la frontera, puede solicitar asilo, dijo.

Por lo pronto la crisis está planteada y para su solución tanto republicanos como demócratas deben dejar de cortejar a la novia tan distantemente y sentarse a negociar una mejor política de inmigración que no necesariamente pase por la construcción multimillonaria de una valla en el límite de Estados Unidos.

Muchos son los entuertos por resolver para sacar de la sombra a millones de indocumentados, entre ellos arreglar la situación de los llamados dreamers, personas que llegaron al país siendo niños, fijar programas serios y verificables de los trabajadores temporales que tanta falta hacen a la economía estadounidense.

Asimismo se impone para forjar una mejor política de inmigración, que Washington apoye a sus vecinos del sur en una estrategia regional para hacer frente a los flujos migratorios.

Al respecto, Karl Anthony Wayne, exembajador de Estados Unidos en México, estimó que su país debe planificar una asistencia sustancial y sostenida y establecer políticas que fortalezcan las instituciones, reduzcan la violencia y fomenten el desarrollo económico y la prosperidad en sus vecinos del sur.

Es posible que solo así se dé el matrimonio.

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