mayo 17, 2021

Una señal «contracorriente» ante los muros

CIUDAD DEL VATICANO -.  La Jornada Mundial de la Juventud celebrada en Panamá fue una «señal contracorriente» ante los muros y «nacionalismos conflictivos» en el mundo, dijo hoy el papa Francisco.

«Ver todas las banderas desfilar juntas, bailar en las manos de los jóvenes alegres de encontrarse es una señal profética, una señal contracorriente respecto a la triste tendencia a los nacionalismos conflictivos, que levantan muros y se cierran a la universalidad, al encuentro entre los pueblos», dijo.

El pontífice se refirió a la reunión celebrada en el país centroamericano durante la audiencia general en el Aula Paulo VI.
«Es una señal de que los jóvenes cristianos son en el mundo levadura de paz», sostuvo.

Para el Papa, «todo fue ïcontagiadoï y ‘amalgamado’ por la presencia alegre de los jóvenes: una fiesta para ellos y una fiesta para Panamá, y también para toda América Central, signada por tantos dramas y necesitada de esperanza y de paz, y de justicia».

Esta Jornada Mundial de la Juventud, prosiguió, «fue precedida por el encuentro de los jóvenes de los pueblos nativos y de los afroamericanos. Un bello gesto: tuvieron cinco días de encuentro, los jóvenes indígenas y los jóvenes afro-descendientes. Fueron tantos en esa región. Ellos abrieron la puerta a la Jornada Mundial».

«Y esta es una iniciativa importante que manifestó aún mejor el rostro multiforme de la Iglesia en América Latina. América Latina es mestiza, observó Jorge Bergoglio. Luego, con el arribo de grupos de todo el mundo, se formó la gran sintonía de rostros y de lenguas, típica de este evento».
Francisco quiso recordar un aspecto particular de su visita a Panamá. «Una cosa que me llegó tanto; la gente alzaba con los brazos a los niños. Cuando pasaba el Papa-móvil todos con los niños, los alzaban como diciendo acá está mi orgullo, mi futuro!».

«Y hacían ver a los niños. Pero eran tantos! Y los padres o las madres orgullosas de ese niño. Pensé: cuánta dignidad en este gesto, y cuán elocuente para el invierno demográfico que estamos viviendo en Europa. El orgullo de esa familia son los niños. La seguridad para el futuro son los niños. El invierno demográfico, sin niños, es duro», subrayó.

El papa se detuvo luego en uno de los momentos cruciales.

«Entre las etapas de la Jornada Mundial de la Juventud está siempre el Vía Crucis. Caminar con María detrás de Jesús que lleva la cruz y la escuela de la vida cristiana: Allí se aprende el amor paciente, silencioso, concreto». «Yo les hago una confidencia: me gusta tanto hacer el Vía Crucis, porque es ir con María detrás de Jesús. Y siempre llevo conmigo, para hacerlo en cualquier momento, un Vía Crucis en el bolsillo que me ha regalado una persona muy apostólica en Buenos Aires. Y cuando tengo tiempo tomo y sigo el Vía Crucis».

«Hagan el Vía Crucis también, porque es seguir a Jesús con María en el camino de la cruz, donde dio su vida por nosotros, por nuestra redención, en el Vía Crucis aprendemos amor paciente, silencioso y concreto», dijo. Otro llamado importante se dio en los saludos a los peregrinos portugueses, entre los siete mil reunidos en la Sala Nervi: «El mundo necesita una Iglesia joven, alegre y acogedora».

«Renovamos nuestro compromiso para que nuestras comunidades se conviertan en lugares donde experimentemos el amor de Dios que no excluye a nadie. ¡Y la próxima Jornada Mundial de la Juventud será en portugués!», en Lisboa en 2022, concluyó entre aplausos.

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