enero 13, 2022

Venezuela y las claves premonitorias de un golpe de Estado


Por Elizabeth Borrego Rodriguez-.


Caracas-. Tras el boicot a una de sus principales fuentes monetarias -la venta de crudo a Estados Unidos-, Venezuela resiste hoy el asedio de las nuevas medidas unilaterales de Washington, parte de su libreto de ataques permanentes.

Las nuevas acciones otorgaron al autoproclamado ‘presidente encargado’ Juan Guaidó las herramientas necesarias para administrar las cuentas y activos bancarios legítimos de la estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa) en su territorio.

Esta agresión al corazón de la economía nacional constituye una de las acciones más explícitas de la Casa Blanca en décadas para presionar un cambio político en el país, aunque -según pronósticos de expertos- puede sumarse al fracaso de otras recientes para detener el proceso revolucionario.

El respaldo al diputado opositor el propio día de su autoproclamación, el apoyo de un coro de gobiernos simpatizantes con sus pretensiones y el anuncio del embargo de Citgo Petroleum, filial de Pdvsa en Texas, confirma que el golpe de Estado en desarrollo prosigue un libreto de destrucción en escritura permanente desde la potencia norteña.

Según estimaciones del diario norteamericano The New York Times, las sanciones resultarían en pérdidas de 11 mil millones de dólares a las exportaciones de Venezuela en el año, un golpe muy fuerte para una economía ya en crisis, aunque otros estudiosos califican la cifra de exagerada.

De acuerdo con el periodista argentino Felipe Yapur, del diario Página 12, el contexto regional permite a Washington mostrar que existe una mayor fortaleza externa para remover a Nicolás Maduro de la presidencia, en particular por el avance de la derecha en países vecinos.

‘Sin embargo, hacia el interior del país, la correlación de fuerzas y la torpeza de algunos dirigentes de la derecha provoca que estemos frente a una especie de status de este golpe novedoso que no sabemos hacia dónde avanza’, explica a Prensa Latina.

La secuencia se combina con la presión permanente sobre la economía que recrudece la mesa de los venezolanos año tras año y crea condiciones para intentar periódicamente un asalto, indica por su parte el sociólogo de origen francés Marco Teruggi.

Hay un año de gestación en todo este programa, que incluye la ruptura de la mesa de negociaciones entre el gobierno y la oposición en República Dominicana a principios de 2018, con el anuncio de que los principales partidos de la derecha no se presentaban a elecciones.

A esto se incluye el calificativo de ‘fraude electoral’ para la jornada del 20 de mayo y sus resultados y, por ende, el desconocimiento del segundo mandato de Maduro, iniciado el 10 de enero, precisa Teruggi.

‘Entonces, ¿por qué poner a un dirigente desconocido a asumir un papel tan avanzado como este’, cuestiona sobre el papel de Guaidó.

En primer lugar porque los demás miembros están muy desprestigiados o porque el dirigente del partido opositor Voluntad Popular resulta una pieza de la que puedan prescindir.

Los nombres de los principales puestos en la acción pertenecen a uno de los sectores más desacreditados de la derecha: la directiva de Voluntad Popular (Carlos Vecchio) y Primero Justicia (Julio Borges), asociados a acciones fracasadas como el intento de magnicidio de agosto de 2018 o los actos violentos (guarimbas) de 2017.

‘Guaidó puede ser presidente supuestamente, aunque la gente no lo reconoce. En lugar de intentar algo diferente volvió a la lógica catastrófica de la derecha’, advierte Teruggi.

Pero al analizar en simultáneo que los principales países de la Unión Europea, Gran Bretaña, Israel, Canadá o los miembros del Grupo de Lima lo respaldan, evidentemente el problema está fuera, añade.

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