septiembre 21, 2020

Covid-19 y Estado neoliberal


Por FERNANDO RODRIGUEZ UREÑA *-.


El Estado moderno, producto de la Revolución Francesa, que transformó el Estado medieval y en base a un nuevo pacto social estructuró una nueva forma de organización social y estilo de relación Estado/Sociedad, ha ingresado en una fase terminal.

Junto a esta nueva estructura política, construida en base a los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, idealmente autónomos e interdependientes y basada en principios y valores como la libertad, igualdad y fraternidad, exacerbadas en el proyecto neoliberal con el individualismo extremo y el achicamiento del Estado a su mínima expresión, muestran hoy, en el planeta, su inviabilidad histórica y por consiguiente la necesidad de repensar el Estado, la democracia y a partir de ello un nuevo pacto social que refleje un paradigma epocal de carácter transmoderno.

El Estado de la modernidad, iniciando el tercer milenio, mostró que su poder real estaba basado en su potencial militar, que en casi todos los Estados tenía un presupuesto indudablemente superior a los presupuestos de salud, educación, vivienda y empleo. Obviamente, esto como consecuencia de un Estado mínimo con el rol de simple administrador de los intereses de empresas transnacionales, barcos insignia del neocolonialismo, el capitalismo dependiente y el imperialismo.

Hoy, ese paradigma estatal se derrumbó, por la acción de un virus que provocó una pandemia mundial: el SARS-cov-2 o conocido mundialmente como Covid-19 o Coronavirus.

Esta pandemia desnudó el rol y la posición de las y los ciudadanos, que empiezan a caer en cuenta que perdieron en los hechos sus supuestos derechos individuales y colectivos, los mismos que se develaron como simples aspiraciones y/o mercancías adquiridas en el mercado y no como obligaciones del Estado.

El resultado es la indefensión y desprotección del ciudadano, quien de pronto advierte que su libertad es un mito, pues esta no tiene sentido cuando se ve en cuarentenas obligatorias, en virtuales Estados de excepción en la que los gobiernos muchas veces deben actuar cual dictaduras ante los justos reclamos ciudadanos; que su igualdad es irreal, pues en los hechos se ve que solo los ricos están en condiciones de comprar salud y proteger sus vidas, y que la fraternidad es una ilusión, pues vive en un Estado en el que el “sálvase quien pueda” se ha vuelto una consigna movilizadora.

Una pandemia solo puede ser enfrentada por sistemas de salud fuertes, resultado de estados consolidados, soberanos, dignos y convencidos en la necesidad de la multipolaridad en el contexto mundial.

El proceso salud-enfermedad no puede ser responsabilidad de un solo ministerio, sino del conjunto del Estado que debe brindar empleo, condiciones de vivienda, de alimentación y nutrición, de servicios básicos, de cuidado del medio ambiente, como factor fundamental del proceso salud enfermedad, expresión de una nueva forma de comprensión de la democracia, que al presente se ha visto reducida al inocuo ejercicio de votar y supuestamente elegir autoridades, las que en muchísimos casos son electas por pactos políticos en los que los ciudadanos no tienen nada que decir ni decidir.

En el tercer milenio está clara la preeminencia de los derechos colectivos sobre los individuales, de la necesidad de comprender que la naturaleza es un ser vivo y que por tanto posee derechos, que es preciso volver a la democracia comunitaria y participativa desconcentrada, que es una necesidad revalorizar el conocimiento popular y la sabiduría indígena, que son fuente de inspiración para la transformación de una nueva concepción de la ciencia, superior a la actual visión positivista y liberal de la misma..

En resumen, de estar conscientes de que lo que está en juego es la vida y la supervivencia del ser humano sobre la tierra, en los marcos de un nuevo paradigma que no sea parche de la modernidad, sino que esté inscrito en un nuevo momento epocal, revolucionario y transmoderno, nuevo paradigma de humanidad como colectividad, no solamente como suma de individualidades, y sobre todo de respeto del planeta, en un contexto teórico-práctico donde la propuesta del “Vivir Bien” (Sumaj Camaña) resulta absolutamente inspiradora y cargada de una iniciativa revolucionaria para la humanidad toda.


* Sociólogo

Be the first to comment

Deja un comentario