Por Esteban Ticona Alejo * -.
Sin lugar a dudas, el coronavirus ha forjado una de las crisis más agudas de la sociedad capitalista internacional. La paralización económica ocasionará múltiples impactos, acorde a las especificadas históricas de los distintos países. Veamos algunas ideas que se manejaban como bandera y hoy están totalmente cuestionadas. La globalización que apostaba el capitalismo como de la libre circulación económica, cultural e incluso de sus ciudadanos, está en entre dicho, porque hoy se han cerrado herméticamente las fronteras de los países, ni los bloques regionales funcionan, llámese Unión Europea (UE) o la Comunidad Andina (CAN) en nuestra región. Cada Estado se enclaustró y con graves violaciones a los DD.HH. básicos.
Por lo dicho, nuestros coterráneos están en Huara, Chile, frontera con Bolivia, y no pueden ingresar al país porque el gobierno transitorio cerró nuestras fronteras, ¿cómo llamar a esa injusticia? Quebrantamiento de los DD.HH. más elementales, como el de salir e ingresar libremente al país de origen. Solo las dictaduras obstruían de esta manera a sus ciudadanos indeseables, ¿estamos en dictadura disfrazada de emergencia sanitaria? Autoridades del gobierno dicen que es para evitar más contagios. ¿Acaso nuestros conciudadanos están contagiados de covid-19? Son nuestros hermanos y hermanos, de origen indígena campesino, que fueron expulsados por las políticas neoliberales y hoy quieren regresar al país.
Otro hecho internacional es la crisis del conocimiento científico de la salud y la falta de respuesta inmediata a la pandemia citada. La mayoría de los científicos en países capitalistas estaban más preocupados de crear productos para sus ciudadanos ególatras, como rejuvenecedores u otros productos similares, que preocuparse en futuras enfermedades como la que atravesamos. Aunque se comenta que estamos atravesando la era bacteriológica, ocasionada por algunos científicos que están al servicio del capitalismo y que no les importa la humanidad. Hoy Estados Unidos y China se enfrascan en acusaciones de quién es el causante de la propagación del covid-19. Ya se sabrá quién o quiénes son los causantes de la pandemia corrosiva.
Se avecinan grandes depauperaciones. Los empresarios no querrán pagar el precio de los efectos del covid-19, sino es a costa de los trabajadores y sobre todo de los ciudadanos que no tienen ingresos fijos. En nuestro país ya se manifestaron los empresarios privados diciendo que no debería haber el aumento salarial del presente año. No sería extraño que pidan rebaja de salarios de los trabajadores que aún mantienen sus espacios laborales. Pero mirarán al Estado como el papá, para que les costeen sus pérdidas o los condonen sus deudas, impuestos. Es la actitud típica de aprovecharse del Estado-patrón, a la que se ya emula nuevamente.
Hay hoy tanta propaganda de “quédate en casa”. ¿Será que el Estado nos quiere tanto y por eso nos quiere cuidar? Lo único que se constata nuevamente es que el Estado, mediante el Gobierno, las FF.AA. y la Policía, quieren controlar todo y se mueren de rabia sus funcionarios cuando no pueden hacerlo. El covid-19 nos ha permitido desmentir ese supuesto cariño del Estado a sus ciudadanos. Los Estados en el mundo, incluido el nuestro, no están preparados para atender a sus ciudadanos enfermos, por eso hay tantas muertes, porque superó la atención calculado siempre para unos pocos y no para todos/as los ciudadanos. Los casos de España, Estados Unidos e Italia son los más dramáticos y ejemplos reales, de cómo los enfermos no forman parte de las políticas de salud para todos.
Hay una gran lección aprendida, precisamos comer bien para tener una mejor defensa inmunológica. Basta de comida chatarra. Una mirada a nuestros alimentos ancestrales, sean andinos, amazónicos y chaqueños, será una gran alternativa para el futuro.
• Sociólogo y antropólogo aymara boliviano

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