mayo 31, 2020

Digamos que si…


Por Soledad Buendía Herdoíza * -.


Nadie que haya leído un poco y se haya desinformado, convenientemente con los traficantes de la información, desconoce que existe “un orden mundial” detrás de todo lo que se mueve, y es nicho comercial para el negocio. Pero no es nuevo, es el mismo negocio que patrocina presidentes, domina las mentes a través de imponer el miedo propagando noticias sacadas de contexto, y utilizándolo como recurso. Lo dijo Eduardo Galeano: “el miedo manda”.

“Si usted ama, tendrá sida,

Si fuma tendrá cáncer

Si respira tendrá contaminación

Si bebe tendrá accidentes

Si come tendrá colesterol

Si habla tendrá desempleo

Si camina tendrá violencia

Si piensa tendrá angustia

Si duda tendrá locura

Si siente tendrá soledad.”

Es tan nítido y contundente el mensaje de Galeano, que para actualizarlo solo haría falta agregarle: si sale, tendrá virus…

No obstante, esta locura, o cómo se le quiera llamar, hecho repetido en la historia de las pandemias, tiene una única real lectura. Algo, alguien, está detrás de todo lo que acontece. Principio de acción y reacción.

Vaya uno a saber, uno que no tiene de la información más que lo que quieren hacerle creer, que es, y no lo que realmente ocurre, uno somos todos.

Muchos son los que abonan teorías conspirativas. Otros en cambio, hablan de un plan divino. Lo cierto es que nada es tan concluyente como para afirmarlo y probarlo en la praxis, apenas en la maniobra personal del razonamiento.

Vamos por el mundo comprando, comprando y comprando objetos que no necesitamos, creando el virus más letal: el consumismo, que nos llena de artículos innecesarios para la subsistencia, que polucionan el medio ambiente, colonizando las mentes y llenándolas de desperdicios.

El lema es «compre y existirá”, y lo que es peor, si no compra, será ignorado. Si no sigue las especificaciones del folleto mercantilista de la clase dominante, la garantía de reembolso, en caso de ausencia del titular, no contempla la incumplida satisfacción prometida con la compra.

Somos producto y cliente, empresa y operario, administrativo y tarjeta que marca puntualmente, la necesidad de la compra innecesaria.

Tan bien aleccionados estamos en el arte de creer, que necesitamos lo que no nos hace falta, que inventamos guerras para vender armas y creamos enfermedades para vender vacunas, bolsas para vender acciones y acciones para vender la idea y riesgo de la prosperidad.

Venimos de perfeccionar la máquina del egoísmo y el individualismo, con precisión extrema. Nos volvemos vegetarianos para limpiar la conciencia y extremamos el esfuerzo vegano de no ingerir huevos, pero financiamos el Estado de las botas militarizadas, porque nos cuidan de volvernos comunistas.

El mundo es, ante los ojos del psiquiatra, el caldo de cultivo para estudiar a los locos, y los locos son el mejor escape para huir del mundo consciente.

Como sea, escribimos la historia con conspiraciones, y la borramos con tiempo empleado, en comprar razonamientos que las justifiquen.

Al cabo, usted y yo sabemos que las pandemias son un negocio para alguien, que la muerte es un residuo de la vida, que hay muertes que duran un tiempo vivas, y otras, que se mueren enseguida…


  • Asambleísta por la Provincia de Pichincha de la Asamblea Nacional del Ecuador

 

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