septiembre 18, 2020

Gobierno de facto da golpe de muerte a la educación

Carlos Sánchez

No fue el socialismo el que le propinó un golpe de muerte a la educación privada o un gobierno populista que prefiere que las masas se mantengan alejadas de la cultura, según la narrativa empleada por la derecha para desacreditar a las ideas de izquierda. Es la dictadura de Jeannine Áñez, instalada en noviembre pasado, que hace pocas horas ha tomado la decisión de que los estudiantes de los colegios particulares y de las escuelas públicas pasen de grado con solo haber pasado un mes de clases, la que acaba de propinar un durísimo golpe a la educación.

Los cálculos políticos del gobierno de facto, a quien no parece importarle la salud de la gente, la economía del país y la educación de los niños, niñas y jóvenes, priman sobre cualquier otra consideración. Áñez y sus colaboradores, que difícilmente habrían sido ministros de un gobierno liberal medianamente serio, no escatiman esfuerzos para destruir cualquier cosa que tengan al frente con el solo objetivo de que no haya elecciones este año.

La clausura del año escolar se hizo a horas de que en Bolivia empiece una huelga general y bloqueo nacional de caminos instruido por la Central Obrera Boliviana (COB) el martes pasado, tras un cabildo realizado en la ciudad de El Alto (vecina de la ciudad de La Paz) con la presencia de más de 30 mil personas. La medida gubernamental es rechazada por la mayor parte de la población, pues representa un golpe muy duro a la educación de los estudiantes de los ciclos inicial, primario y secundario, cuyos efectos se notarán a mediano plazo. El expresidente Evo Morales, a través de cuenta en Twitter sostuvo: “Solamente en las dictaduras se clausuraba el año escolar; ahora el gobierno de facto lo hace por su incapacidad y para impedir la movilización del Magisterio. Históricamente, se sabe sin educación se allana el camino de la dominación y la entrega de nuestros recursos naturales”.

El anuncio de que los salarios serán pagados a los maestros de la educación pública con normalidad, no ha impedido que la clausura del año escolar sea rechazada y que se anuncie la adhesión a las medidas de presión convocadas por la COB y el Pacto de Unidad para la defensa de la vida, la democracia, la educación, la salud y el trabajo. Es más, los sindicatos de maestros han anunciado ampliados en todo el país.

El golpe es mucho más duro aún para los establecimientos educativos privados, que cuentan con una carga administrativa muy alta y que se encuentran en crisis desde que las clases presenciales fueron canceladas en el marco de las medidas tomadas para enfrentar la pandemia, lo que también es un rotundo fracaso. El pago de infraestructura o su mantenimiento, la cancelación de salarios a los docentes y el pago de servicios le será casi imposible recuperarse a este sector y lo más probable es que la mayor parte de ellos no reabran sus puertas en 2021.

Durante el gobierno del presidente Evo Morales la educación en general atravesó una estabilidad nunca antes vista en el país y la clausura del año escolar solo se registró en dictaduras militares.

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