octubre 22, 2020

Arauz presidente


Por Soledad Buendía Herdoíza -.


La democracia por concepto es una forma de gobierno del Estado donde el poder es ejercido por el pueblo, mediante mecanismos de participación en la toma de decisiones políticas.

La democracia fallida en Ecuador no solo no respeta los Derechos Humanos, ni las libertades individuales, muchos menos lo hace con la oposición política y presencia de múltiples partidos políticos, se ha dedicado a proscribir al movimiento de la Revolución ciudadana liderado por Rafael Correa. Tanto es el miedo que, usando a las instituciones de la función electoral y a órganos de control, ha iniciado procesos para inhabilitar a Compromiso Social (lista5), partido político que acogió a los líderes correístas en las últimas elecciones seccionales.

La situación política en Ecuador es tan grave que las elecciones libres, transparentes y periódicas que requieren los sistemas democráticos, estarán viciadas, pues se pretende violar la premisa de igualdad ante la ley, impidiendo la participación del expresidente Correa, como candidato a la vicepresidencia, acompañado de Andrés Arauz.

El binomio encabezado por un joven economista quiteño de 35 años ha generado muchas expectativas. Su discurso fresco y su alto nivel de formación y dominio de los temas económicos, ha impactado de manera positiva en la población. Un rostro nuevo interesado en lo postkeynesiano y en lo social-solidario, Arauz sería el presidente más joven del Ecuador después de Juan José Flores.

Su perfil da tranquilidad y esperanza a una población cuya principal preocupación gira alrededor de la crisis del Covid-19, los despidos masivos, la contracción económica y el desaliento que ha dejado el gobierno de Moreno.
Andrés Arauz, un investigador y académico, doctorante en Economía Financiera por la Universidad Nacional de México (UNAM), está comprometido con la verdad y el pensamiento crítico. Promueve la auditoria de la deuda externa, una discusión profunda sobre la importancia del crédito, las tasas de interés, el rol de la banca y las políticas relacionadas, la dolarización internacional, los precios relativos y la competitividad.

Plantea con firmeza la necesidad de una reforma judicial profunda, para garantizar su independencia, y la creación de una Comisión de la Verdad para investigar las violaciones de Derechos Humanos. Tiene consistencia ideológica y conciencia histórica del rol que está asumiendo, el progresismo en la región podría fortalecerse con este triunfo electoral, que permitirá recuperar al Ecuador de la grave crisis económica y política en la que se encuentra.


* Asambleísta por la Provincia de Pichincha de la Asamblea Nacional del Ecuador

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