agosto 12, 2022

Frente al Golpe de estado, poder popular organizado

Por Juan Carlos Pinto Quintanilla -.


Frente a la derrota formal en las urnas sufrida por los minoritarios grupos políticos de la derecha neoconservadora, evangélica y neofascista, que no pudieron revertir las cifras con un fraude informático, y cuando la distancia electoral fue tan grande quedaron en estado de shock. Luego en la condición de duelo político empezaron a alegar que hubo “fraude científico”, que es imposible de pillar pues ni “ellos mismos pudieron”; más aún cuando algunos pastores evangélicos pusieron a rezar algunos feligreses en las puertas de los cuarteles, alegando que “existió un embrujamiento sobre las papeletas electorales” que hizo que la mayor parte de la población votara por el MAS.

Fue tanto el odio y el rechazo antimasista generado en este tiempo, e incubado a lo largo de más de trece años, que no quieren aceptar la transparencia del proceso a pesar de sus esfuerzos por enturbiarlo. Entonces desde el grupo paramilitar Juventud Cruceñista, que involucra al Comité Cívico y a continuación a ex autoridades cívicas y políticas, junto a opinadores como Valverde que habían aceptado públicamente la derrota; y que ahora se convierten en subvertores e incitadores al bloqueo de la Democracia.

Mientras, la policía logra el arresto de apenas 13 paramilitares en Santa Cruz y Cochabamba que transportaban armamento y explosivos por parte de estos grupos, y los sueltan inmediatamente por órdenes superiores. Sumarle la declaración del ministro Murillo de proteger “la libre expresión movilizada de los bloqueadores”, junto a una supuesta “coordinación militar” de entre pasivos y activos de las FFAA, que señalan su apronte ante “el fraude”, los dos tercios parlamentarios, y en definitiva el llamamiento a impedir la asunción del gobierno legal y legítimamente elegido. Estos grupos que son instrumento del poder oligárquico, son los que tenían como misión inicial el 18 de octubre, el generar el caos y el enfrentamiento luego de los conteos rápidos, que desatarían las movilizaciones, generando las posibilidades y presiones sobre las FFAA y la Policía para que se hagan cargo del poder.

Esta condición no pudieron llevarla a cabo, generándose la derrota absoluta en las urnas y en la Democracia Representativa de estas fuerzas fascistoides, sin embargo luego del arrebato, la reacción ha sido volver a tomar iniciativas en las calles, mientras dura el triunfalismo democrático popular; reinventarse el discurso del fraude, del “totalitarismo asambleístico” con los 2/3, de la ilegalidad del MAS para participar, junto al regreso demoniaco de los salvajes a vengarse de los “civilizados pititas” y evitar “la burla del mandato divino” que los masistas realizaron a través de la “hechicería”.

Además para completar su tragicomedia, tienen una demanda internacional en curso para demostrar “lo inviable que es la democracia en Bolivia”, y recursos ante la justicia local para impedir que el 8 de octubre asuma el nuevo gobierno. Mientras, además esperan contar con el apoyo político decisivo del nuevo gobierno norteamericano en su escalada golpista, que en cualquiera de sus tendencias –republicanos o demócratas-, siempre ha reforzado el papel imperial que tienen en América Latina en la preservación de sus intereses y en la protección de sus aliados.

Podríamos pensar que futuro podría tener un golpe de estado clásico en Bolivia, en medio de gobiernos representativos de distintas tendencias, pero que se encuentran arropados por la democracia representativa? Lo habrán pensado quienes hoy impulsados por el odio y el racismo intentan impedir el curso de la Democracia? O será el miedo de algunos tanto políticos civiles como militares y policías de grado que deberán enfrentar la justicia, lo que hace que se apertrechen bajo este discurso y acciones en curso para evitar su penalización?

Lo que sí es evidente es que una vez más se abre una nueva época en Bolivia, con un triunfo arrasador de la Democracia en las urnas para respaldar un camino y un proceso, demandándole cambios, autocritica y mucha esperanza construida colectivamente; frente a la miseria política de la minoría racista que ha hecho de la exclusión una política de estado, y entendido que la democracia existe solo si ellos están en el poder. Por tanto como lo fue en el pasado, los golpes de estado, (y tenemos demasiados en nuestra historia) siempre serán un recurso para dominar, someter y pisotear a “los salvajes” que no aceptan “la supremacía racial” de los modernos detentadores del poder. Hoy ellos ya tienen bloqueada Santa Cruz por decisión del Comité Cívico, buscan que los pititas y paramilitares de Cochabamba generalicen los bloqueos, y llaman a que ocurra en La Paz para buscar el boicot a la Democracia, mientras paralelamente no dejan de golpear en los cuarteles y coordinar con el ejecutivo de la golpista Añez para que no entregue el mando al nuevo gobierno.

Que el entusiasmo popular no nos distraiga, ganamos una batalla importante, pero el golpismo sigue en curso y movilizado; que no pretendamos pelear por espacios de poder cuando aún no lo tenemos; que las ambiciones personales de algunos no nos cieguen a lo importante que es defender la Democracia cuya segunda batalla será la toma del gobierno este próximo 8 de octubre, para lo que debemos movilizarnos en fiesta popular, junto a nuestra organización en apresto permanente desde ahora, para defender nuestra victoria del voto y la democracia. Luego nos prepararemos para las siguientes batallas que nos esperan, pues la construcción de la Democracia Intercultural que necesitamos demanda una lucha permanente a la que todas y todos estamos convocados.

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