julio 23, 2021

Bolivia 2020: de las sombras del golpismo a la luz de la democracia

Un año atrás, en Bolivia había asumido un Gobierno de facto producto del golpe de Estado contra Evo Morales. Luego de 11 meses, la resistencia popular permitió recuperar la democracia. Ahora les toca recuperar la economía y enfrentar la pandemia.

Este año que termina ya es parte de los libros de historia de Bolivia. No solamente por la manera solitaria en que la población enfrentó la pandemia de COVID-19, sin apoyo del Estado. También por la gesta del pueblo boliviano para recuperar la democracia, lo cual concretó el 8 de noviembre pasado, cuando Luis Arce, del Movimiento Al Socialismo (MAS) asumió la presidencia luego de que el país viviera durante 11 meses bajo un régimen de facto.

Pasado un 2020 turbulento, solo resta esperar que el 2021 permita avanzar en la consolidación de la democracia. En ello coincidieron el presidente del Parlamento Andino, Adolfo Mendoza; el analista político Gabriel Villalba y la senadora indígena por Comunidad Ciudadana (CC) Cecilia Moyoviri, del departamento amazónico de Beni.

¿Cuál fue la mejor noticia de 2020? «Recuperar la democracia, sin lugar a dudas. Se la ha recuperado en las urnas. Y así se ha evitado un derramamiento de sangre innecesario», dijo Villalba a Sputnik. Para él, el Gobierno de Jeanine Áñez (2019-2020) preparaba un fraude para las elecciones del 18 de octubre pasado. Pero retrocedió en su plan al constatar que Arce contaba con un masivo apoyo, expresado en el 55,1% de los votos.

«Tanto el régimen de facto, con sus aparatos coercitivos y coactivos, más la utilización abusiva de los medios hegemónicos de comunicación, sus grupos paramilitares, juntamente con la Policía y el Ejército iban a masacrar al pueblo boliviano si se levantaba en revuelta popular contra ese fraude», consideró Villalba, abogado egresado de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), de La Paz, y especializado en Derecho Internacional.

Cuando Áñez se declaró presidenta, el 12 de noviembre de 2019, comenzó la persecución hacia quienes defendieran el Gobierno del derrocado presidente Evo Morales (2006-2019). Producto de ello, aún hay 1.500 personas enjuiciadas y en muchos casos con prisión domiciliaria.

Cuando llegó la pandemia del coronavirus, en marzo pasado, Áñez decretó el confinamiento de toda la población. Pero en este país, el 73,2% trabaja en el mercado informal, por ejemplo en el comercio callejero. Por ello, dependen de los ingresos diarios que pudieran generar para mantener a sus familias.

Con la excusa de la pandemia, Áñez pospuso la fecha de elecciones en dos ocasiones. Esto generó un enorme descontento en la población, que salió a las calles en agosto pasado para exigir la inmediata e impostergable convocatoria a las urnas.

«El campo nacional popular plural encontró una nueva forma de articulación discursiva, que posibilitó la recuperación de la democracia en Bolivia», dijo a Sputnik el presidente del Parlamento Andino.

«Si no hubiera existido una movilización nacional-popular-plural en agosto pasado, probablemente el dominio sobre el aparato coercitivo estatal por parte de los actores políticos que participaron del golpe de Estado hubiera significado la prolongación del Gobierno de facto», sostuvo Mendoza, quien también fue senador del MAS entre 2009 y 2014.

El año del coronavirus

En sintonía con el resto del mundo, los entrevistados por Sputnik coincidieron en que lo peor que vivió Bolivia en 2020 fue la llegada de la pandemia de COVID-19 y sus consecuencias. «La cuarentena rígida en Bolivia funcionó desde marzo hasta agosto. Fue una especie de estado de sitio virtual, muy funcional a la lógica de un régimen autoritario», consideró Mendoza.

A esto se sumaron «medidas de represión, amedrentamiento, detenciones ilegales, más políticas de miedo que se afianzaron con el cerco mediático», enumeró el legislador andino.

Según la última medición del Ministerio de Salud, del 28 de diciembre, en Bolivia 156.000 personas se contagiaron de coronavirus, de las cuales fallecieron 9.100. Se calcula que hubo muchos casos más, que no fueron contabilizados debido a las falta de comunicación con áreas rurales y territorios indígenas.

Cecilia Moyoviri, del pueblo Mojeño Trinitario, fue elegida senadora por Comunidad Ciudadana, partido del excandidato presidencial Carlos Mesa, quien también fue presidente entre 2003 y 2005.

Moyoviri contó a Sputnik que durante la primera ola de la pandemia, entre marzo y septiembre pasados, «no llegaron medicamentos a las comunidades. Pero gracias a Dios, como decimos nosotros, vivimos con la naturaleza, con la Madre Tierra y con las medicinas naturales que hay en los territorios».

«Con eso se han curado mis hermanos», aseguró Moyoviri. «Gracias a Dios se han curado con medicinas tradicionales. Pero no por eso vamos a seguir permitiendo que seamos olvidados como pueblos indígenas», advirtió la senadora, quien adelantó que en 2021 trabajará para hacer oír en la Asamblea Legislativa Plurinacional la voz de sus hermanas y hermanos indígenas.

Enseñanzas de 2020

Para Mendoza, lo vivido desde el golpe de Estado hasta la recuperación de la democracia dejó profundas lecciones dentro del MAS, el cual ya no es el mismo de antes. Esto se evidenció en las pasadas semanas, cuando se armaron grandes debates en todo el país (a veces se fueron a las manos) para elegir a quienes representarán al oficialismo en las elecciones subnacionales del 7 de marzo de 2021, cuando se elegirán gobernadores, alcaldes y legisladores departamentales.

«El MAS ha cobrado una vida distinta de la que tenía antes del golpe de Estado del año pasado. La propia recuperación de la democracia le ha permitido retomar las banderas iniciales, de construcción del Estado Plurinacional», dijo el exsenador.

Según Mendoza, la aventura golpista de Áñez manifestó el enfrentamiento entre dos modelos de país, «dos distintas visiones. Una que intenta concentrar el capital vía saqueo del patrimonio nacional. Es lo que intentó el régimen de Jeanine Áñez al iniciar un proceso de privatización de empresas estratégicas del Estado, también de los recursos naturales».

«La otra tendencia se basa en el principio de la redistribución, que trata de aplicar el Gobierno de Arce en tres sentidos: privilegiar los derechos de trabajadores y trabajadoras; cuidar las conquistas sociales; y evitar que la crisis no recaiga sobre las mayorías nacionales», enumeró Mendoza. Por ello, destacó, se aprobó el impuesto a la riqueza.

Luego de un año marcado por un golpe de Estado que causó 37 muertes, Bolivia se prepara para trabajar en un ambiente pacífico con las fuerzas políticas opositoras.

Será indispensable para reactivar la economía del país afectada por la pandemia. Según cálculos del Banco Central, el Producto Interno Bruto (PIB) caerá un 8,4% durante 2020

«Esperamos tener un próspero Año Nuevo. Que el año que viene sea de bien para todos los bolivianos. Que estemos en paz y armonía, con fe y esperanza, como buenos bolivianos que siempre hemos trabajado unidamente», expresó la senadora Moyoviri. Y afirmó que «el país nos necesita, el país espera un cambio, que realmente sea un país que mire a todos los rincones de Bolivia».

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