septiembre 18, 2021

El día del Iqiqu: Alasita


Por Esteban Ticona Alejo *-.


Este 24 de enero es el día del Iqiqu, aunque hoy en día su celebración se llama Alasita. Es preciso hacer varias aclaraciones, para que en estos tiempos difíciles de Covid-19 podamos revitalizarla plenamente. Iqiqu es un denominativo que se refiere a una illa o una especie de amuleto de la abundancia. En el mundo ancestral andino existen muchas illas y el Iqiqu es una de ellas. Aunque en la sociedad boliviana, aún colonizada, el término sufrió drásticos cambios de su denominación original, haciendo alusión a personas de baja estatura, para insultar con el denominativo de enano y petiso, peyorativamente.

En el mundo aymara, quechua y uru, hay muchas celebraciones a lo largo del año, por ejemplo, la celebración a la illa del ganado, de los alimentos y semillas que se realizan el 21 de diciembre y que el calendario gregoriano occidental trató de relacionarlo con la fiesta de Navidad.

Es muy importante que en estos últimos años se haya recuperado a uno de los Iqiqu originales, aquel de la preColonia que fue robado por el suizo Johann Jakob von Tschudi a mediados del siglo XIX y estaba en el Museo de Berna. Este Iqiqu de rostro indio está pelado o q’ala, porque en cada celebración se le cubre de ropa y las illas siempre están q’ipichados en taris especiales. Es muy diferente del actual ekeko que tiene el rostro cuasi español, con indumentaria mestiza patronal, fumando un cigarrillo, cargando muchos objetos, que en realidad no es el verdadero Iqiqu, sino aquel suplantado por el mundo mestizo colonial.

El espacio de la illa Iqiqu se asemeja bastante al lugar del kuntur mamani o la Pachamama de la casa que se celebra en el mes de agosto. Por lo tanto, es muy del hogar, de la familia, ¿en qué momento se masifica la fiesta del Iqiqu? Muchos investigadores sostienen que tiene que ver con las consecuencias de la rebelión anticolonial y los cercos a la ciudad de La Paz, encabezados por Tupaj Katari y Bartolina Sisa en 1781. A los españoles vencidos por el hambre y la desesperación no les quedó que apropiarse de la illa benefactora, para pedir que no les faltase más la alimentación. También se cuenta que ahí se originó el “plato paceño”, alimento sin carne y que hoy es aplaudido por muchos vegetarianos.

¿Por qué el gobierno municipal autónomo de La Paz no recupera la celebración ancestral? ¿Por qué nos quedamos con el ekeko grotesco y barrigón, tan distinto al original? Y sobre todo, ¿por qué no apostamos a revitalizar el sentido espiritual y de los sueños de la fiesta del Iqiqu? Esta es la fiesta de la simpasiña, palabra aymara que significa el “sueño”, el “deseo” de convertir algo en realidad. Permitir que se llame Alasita, que viene del aymara “cómprame”, es conocer muy poco del sentido de nuestras raíces culturales ancestrales.

Lamentablemente este 2021 ha quedado postergada la celebración del Iqiqu en la multitud urbana. Creo que en hora buena, pues los diferentes barrios de Chuqiyapu Marka tienen la oportunidad de hacer el día del Iqiqu en sus zonas y en familia, ch’allando con agua y no con alcohol. Ese es el verdadero ritual de libación al Iqiqu y a los ancestros que igual fue distorsionada. Además, ¿se prohibirá que se haga el ritual en los barrios, en las casas? Sabemos que hoy la fiesta del Iqiqu es también del mundo urbano mestizo y lo mejor sería alentar, en la línea de la interculturalidad descolonizadora, que sea la fiesta de la simpasiña, pero con productos ancestrales de todos los pueblos originarios y campesinos del país. Hoy, el combate contra el Covid-19 llama a que lo hagamos a la par con la otra medicina, la tradicional, y sería bueno que nunca faltara en la fiesta al Iqiqu.


* Sociólogo y antropólogo.

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